domingo, 29 de junio de 2008

Dos poemas de J. Jesús Nava

J. Jesús Nava Guevara fue un poeta autlense, nacido el 29 de junio de 1893. De infancia y juventud muy humilde, en su adultez ocupó cargos públicos en diferentes ciudades (Autlán, Tonila, México, DF, Cihuatlán, El Grullo) regresando finalmente a Autlán.

Su poesía en su mayoría trata temas religiosos y de familia y pocas veces opinó sobre política (las excepciones son un poema inspirado en el asesinato de Trotski y otro dedicado al médico Gabriel Luna, conocido por ser muy usurero); llegó a publicar sus poemas en El Universal y en El Occidental. Quienes saben de poesía tienen buenas opiniones de su producción, aquí les dejo un par de ejemplares para que se formen una opinión:

Fascismo en casa
Escenario: un hogar de poca monta
Donde sólo hay limpieza y armonía.
El papá los cuarenta ya tramonta,
Mas se siente muy fuerte todavía.

Al grupo familiar que, en la salita,
Se junta sólo por pasar el rato
Mientras llega del sueño la visita.
La mamá hace costura; el papá lee,

Los niños, de la lámpara en redor,
Juegan, cantan, estudian. Ya se ve
Que aprovechan el tiempo a su sabor.
Rosita, de las niñas la más mona,

Que discutiendo asuntos lo hace bien,
Quiere en claro poner quién manda a quién.
Y de este modo singular razona:
Papá manda a mamá y a la familia;

Mamá, a la familia únicamente.
Joaquín me manda a mí; yo mando a Emilia.
Emilia manda a Luis; Luis a Clemente.
Clemente es el menor; es muy bonito

Y duerme en su cunita todavía.
Pero a pesar de ser tan pequeñito,
Alborota la casa todo el día.
Alguien pregunta: ¿Y a quién manda Clemente?

Y nadie atina la respuesta bien.
Por fin Rosita dice vivamente:
¿A quién ha de mandar...? Ya no hay a quién.
Y como el chiquitín ha despertado

Y todos lo agasajan de mil modos,
Dice el papá que en brazos lo ha tomado:
Sepan que este primor nos manda a todos.

La cuna vacía
En la casa que era tan alegre y risueña
Ya no cantan las cosas su canción hogareña.
Ha callado la fuente su rumor cantarino,
Aunque sigue vertiendo su licor cristalino.

El buen sol en la fuente su faz roja refleja
Pero ahora ya nadie tal suceso festeja.
Como en tiempos pasados, el jardín luce flores,
Mas parece que antes, eran más y mejores.

Juega un grupo de niños como siempre lo hiciera,
Pero espían en los grandes la mirada severa.
El lamento apagado y el llorar contenido.
Han tomado la casa por albergue y por nido,

Y hasta el gato y el perro, con pereza mayor,
Duermen horas y horas con extraño sopor.
¿Quién se explica la causa de dolor tan extraño
Si la vida transcurre con el ritmo de antaño?

Corre siempre la fuente con rumor cantarino
Y en las jaulas se escucha de las aves el trino;
El jardín brota siempre sus rosales fragantes
Y los niños alegran la casona como antes.

Mas... si vamos al cuarto que de escombros llamamos,
Una cuna arrojada con desdén allí hallamos.
Y en seguida nos dice la razón cruel y fría
Que esa cuna olvidada, no estaba antes vacía.
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