jueves, 2 de febrero de 2017

La música en el Carnaval de Autlán a través del tiempo. Segunda parte.

La Banda Autlán en el Carnaval de 1941. Colección fotográfica de la Casa de la Cultura Efraín González Luna.
Clic aquí para leer la primera parte.

Es un cruce donde se reúnen los amigos de la ciudad,
En cada función, vestidos con smoking te saludan…
Tuxedo Junction, de Glenn Miller

Etapa de transición (1935-1955): En 1935 se abrió a la circulación la carretera federal 80, que comunicó a Autlán con Guadalajara y el centro del país. Esto ayudó a que comenzaran a venir orquestas grandes de Guadalajara, de metales, percusiones y cuerdas, todavía sin sonorización eléctrica. En los mismos locales de los años anteriores, como los teatros Orozco, Progreso y Mutualista, así como en casas particulares, se organizaban bailes y recibimientos aunque, cada vez con mayor frecuencia, se escuchaban géneros nuevos como el swing, el tango, el bolero o el danzón, con piezas de autores como Glenn Miller, Agustín Lara o Carlos Gardel, que comenzaron a convivir con los tradicionales sones y con la música formal que ya se acostumbraban desde antes y fueron ganando público en Autlán. Entre las orquestas más importantes que tocaron en estos años están la de Moisés Casillas, la de Antonio Cortés y otras de Guadalajara, que venían al Carnaval cada año.
En El Informador del viernes 20 de febrero de 1942 se publicó una crónica del baile del martes de Carnaval, llevado a cabo en el teatro Mutualista y organizado por los gremios de señoras y señoritas y de filarmónicos. Según la crónica “las mejores familias de la localidad estuvieron presentes, siendo obsequiadas con exquisitos licores, bailándose al compás de una magnífica orquesta de Guadalajara, desde las 21 horas hasta las 5 del día de hoy (miércoles de ceniza)…”
Aunque ese no fue el único baile: según la misma nota de El Informador, los recibimientos del viernes, sábado y domingo, organizados por los gremios de pollos, choferes y empleados públicos, respectivamente, reunieron a tanta gente que fue insuficiente el aforo del teatro Mutualista, misma situación que vivió el gremio de comerciantes el lunes de ese mismo Carnaval, cuando llevaron a la orquesta de Toño Yáñez a tocar a su recibimiento y a su baile nocturno en el mismo teatro.
En el baile de Carnaval de 1945 en el teatro Orozco, organizado por las señoras y señoritas encabezadas por la señora María Montañez de García Barragán, tocó la orquesta de Nacho Pérez, quien terminó interpretando los tradicionales papaques.
Los bailes seguían siendo suntuosos y elegantes, organizados con el mayor refinamiento que permitían los recursos locales. Aunque, quizás por el aumento en la variedad de la oferta musical o por la llegada de más visitantes de otras regiones del país (cada año venía, por ejemplo, el político autlense Florencio Topete mientras fue presidente municipal de Guadalajara; lo mismo ocurría con la señora María Montañez de García Barragán), las sedes tradicionales de los bailes y recibimientos fueron quedando cada vez más chicos.
Aunque desde años atrás se realizaban corridas de toros donde se lidiaba a muerte y en las que llegaron a participar toreros profesionales, fue hasta el Carnaval de 1940 que tuvieron lugar en Autlán las primeras corridas formales, con la participación de los matadores Alberto Balderas y Chucho Solórzano en la plaza construida ya con materiales duraderos y ubicada en su emplazamiento definitivo. Desde la época de la plaza de petates, las corridas fueron amenizadas por la Banda Autlán con pasodobles y otros géneros afines a la tauromaquia. Los viejos aficionados recuerdan que era el Toreador de la ópera Carmen la pieza con que se abrían las corridas de toros a mediados del siglo XX, que en años posteriores fue reemplazada por Cielo andaluz. Las corridas formales han tenido como música de fondo, desde entonces, preferentemente pasodobles, aunque en ellas tiene un lugar especial la marcha Viva Autlán, “la de aquí”, solicitada constantemente por los toreros que se presentan en nuestra plaza. Las corridas han sido ambientadas musicalmente, salvo en casos excepcionales, por la Banda Autlán, dueña de un especial sabor taurino.
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