domingo, 3 de mayo de 2020

En el Día del Albañil


Ahora que casi todas las profesiones y oficios tienen un día del año para celebrarse, debemos aceptar que uno de los más reconocidos es el 3 de mayo, Día del Albañil y, por extensión, de todas las profesiones dedicadas a la construcción.
Aunque los días extraños que corren no han permitido que los maistros y sus chalanes, junto con los inges y arquis, celebren como es debido, en Autlán no han dejado de aparecer, en algunas obras, las tradicionales cruces de madera adornadas con flores de papel. Este guiño de normalidad nos permite, como escribió hoy don Juan Palomar Verea, saber que "la comunidad de quienes buscan una mejor ciudad, un vuelo más alto para sus días, continúa sus trabajos".
También es un buen día para que los autlenses recordemos a los profesionales de la construcción que han puesto su talento en mejorar nuestra experiencia vital, a través de algunos de los edificios más representativos de Autlán.
Entre ellos tiene un lugar especial la plaza de toros Alberto Balderas, que vio su primera corrida formal el 4 de febrero de 1940. Según el maestro Javier Jorge Boyzo Nolasco en su libro La fiesta de Carnaval en Autlán, Jalisco, esta plaza, núcleo de las actividades del Carnaval de Autlán, fue construida por el señor José Gómez Llamas, quien concluye su primera etapa en el año 1950. El terreno donde se construyó se venía utilizando desde pocos años antes para levantar la plaza de madera y petates en la que se celebraban las corridas de toros.
Gracias a don Ernesto Medina Lima sabemos que la añorada torrecilla del reloj, que se levantaba más o menos a la mitad de la calle de Venustiano Carranza, entre las esquinas de la Presidencia Municipal y del jardín Hidalgo, fue construida por el maestro Tomás Robles. Años después de su construcción otro maestro albañil, José Rodríguez, con ayuda del oficial Juan Robles, corrigió un desplome que presentaba la torrecilla, haciendo una excavación bajo los cimientos del lado contrario. La torrecilla fue demolida en 1971, para construir el nuevo edificio de la Presidencia, que se inauguró el 6 de marzo de 1973. Quienes perpetraron esa barbaridad tuvieron que utilizar cargas de dinamita, ante la solidez de la construcción.
En su folleto Edificios Históricos de Autlán don Ernesto nos recuerda a los autores de los proyectos de algunos otros edificios: el templo de la Purísima, cuya construcción comenzó en 1893 con la colocación de la primera piedra por el obispo de Colima, Atenógenes Silva, fue proyectado por el ingeniero Félix Araiza; la distribución original del Mercado Juárez, inaugurado como Mercado Margarito González Rubio el 15 de septiembre de 1901, fue hecho por el señor Doroteo Rentería. El primitivo mercado se limitaba a una plancha embanquetada de ladrillo y con las calles adyacentes y las intermedias empedradas, delimitando los espacios para los puestos.

Además, Autlán puede contar entre sus fincas emblemáticas un par de ejemplares de la obra de arquitectos de renombre internacional. Uno de ellos es el centro cultural José Atanasio Monroy, diseñado por Alejandro Zohn, ingeniero y arquitecto egresado de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Guadalajara, aquella que fundara Ignacio Díaz Morales. Es la instalación cultural más importante de la región y su autor lo es también de obras como el nuevo Mercado Libertad y la estación San Juan de Dios del Tren Ligero, entre muchas otras. Aparte, Alejandro Zohn ganó el Premio Jalisco en el año 2000, la IV Bienal de Arquitectura de Sofía, Bulgaria y muchos premios y reconocimientos más. Si uno se fija bien, en el centro cultural José Atanasio Monroy puede distinguir elementos que lo hermanan con el Mercado Libertad, declarado Monumento Artístico Nacional en 2007.
El otro es la Colonia Mezquitán, un complejo habitacional ubicado frente a la población de Mezquitán, en la salida de Autlán a Guadalajara. Encargada en 1956 por la Compañía Minera Autlán para que ahí habitaran sus trabajadores de confianza, la colonia fue diseñada por el ilustre Julio de la Peña, profesor fundador de la ya mencionada Escuela de Arquitectura. De esta forma, la colonia Mezquitán es hermana de fincas como la Biblioteca Pública del Estado, el Mercado Corona que se quemó hace algunos años, el Cine Diana y la glorieta Minerva. Don Julio de la Peña también ganó el Premio Jalisco en 2004, el Premio Anual de Arquitectura en 1989, entre otros. Uno de los reconocimientos que recibió fue el ARPA FIL 1997, durante el cual Alejandro Zohn pidió que se le declarara "Patrimonio Arquitectónico de Jalisco".

También es de justicia recordar hoy a todos los albañiles anónimos, oficiales, medias cucharas o peones, que han levantado las casas y la moral de los autlenses luego de los episodios sísmicos que de vez en cuando han sacudido nuestra normalidad.
No caeré aquí en el exceso, tan de moda en nuestros días, de declararlos héroes pero sí quiero expresar mi reconocimiento por su trabajo y su legado.

Fuentes:

* Edificios históricos de Autlán, de Ernesto Medina Lima. Inédito.
* La fiesta de Carnaval en Autlán, Jalisco. Su origen y desarrollo, de Javier Jorge Boyzo Nolasco. Ediciones Cuéllar, 2000.
* Enciclopedia histórica y biográfica de la Universidad de Guadalajara. Consultada en http://enciclopedia.udg.mx/

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