domingo, 8 de agosto de 2010

El Gesticulador

Foto de Miriam Vaca


Esta noche la Compañía Estatal de Teatro representó la obra El Gesticulador, de Rodolfo Usigli, en el auditorio Hermilio Hernández de la Casa de la Cultura, que lució lleno (¡) con una asistencia de 250 personas. El evento comenzó pocos minutos después de las 20:30 hrs.
El Gesticulador es la historia de César Rubio, un profesor universitario sumido en la pobreza, que decide regresar a su pueblo natal en el norte del país para buscar en la política las oportunidades que la academia la había negado en la capital del país. Allí recibe por casualidad la visita del investigador estadounidense Oliver Bolton, a quien hace creer que es César Rubio, un general revolucionario desaparecido de forma misteriosa en el apogeo de su carrera. La noticia llega a las alturas del sistema político, que le ofrece la precandidatura para la gubernatura de su estado, lo que lo hace entrar en conflictos con su familia, por su falta de honradez al suplantar la identidad de otra persona y con sus rivales políticos, que acaban asesinándolo.
Se trata de una crítica del México posrevolucionario y un reflejo del desencanto provocado por comprobar que el sacrificio de las masas en la Revolución no sirvió más que para instalar a algunos advenedizos en la ubre del presupuesto. Desde mi punto de vista, esta representación abona más a los festejos del centenario de la Revolución, por estimular en el público una reflexión sobre ese movimiento, que los consabidos homenajes acartonados y la develación de placas.
La obra fue representada con el acompañamiento de percusiones, saxofón y acordeón, utilizados en la música de fondo. La escenografía es sencilla, compuesta por una sala y un comedor rústicos y un par de cajones de madera más algunos objetos como un tablero de ajedrez, una máquina de escribir y una malla de carrizo ubicada en la parte alta del escenario, que va bajando conforme transcurren las escenas. El vestuario es el típico de los años 30, a excepción del de los políticos profesionales (un presidente municipal, unos diputados y un representante del Partido Revolucionario Nacional), que luce ridículo y grotesco, con prendas contrahechas y de colores muy fuertes.
Lo curioso de esta velada fue que, después de llenarse el escenario de políticos representados por actores, se llenó de verdaderos políticos, al subir tres regidores a entregar un reconocimiento a la Compañía.
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