domingo, 23 de agosto de 2026

Segunda jornada del X Festival Áurea Corona

Jorge Monroy comentando La Última Cena, de Atanasio Monroy.

 El sábado 22 de agosto las actividades del Festival Áurea Corona se centraron en el Museo Regional. Por la mañana, a partir de las 11:00 horas, el doctor Hirepan Solorio Farfán dictó la conferencia La visión antropológica como herramienta en la investigación del arte y la cultura en el Sur de Jalisco, a la que siguió un recital de alumnos de la licenciatura en Artes del Centro Universitario de la Costa Sur, dirigidos por el doctor Hirepan.

El turno vespertino tuvo un ritmo semejante, iniciando con una ponencia y concluyendo con un concierto: a las 18:00 horas y ante unas 25 personas el pintor y muralista Jorge Monroy comenzó una plática sobre la exposición José Atanasio Monroy. Nacionalismo y tradición, que desde abril pasado se encuentra disponible en el salón de usos múltiples del Museo. Jorge es sobrino de Atanasio, a quien conoció en Guadalajara cuando el primero asistió a una exposición del pintor autlense, atraído por el hecho de que ambos compartían el apellido, se presentó con él y, en la plática, determinaron su parentesco: Abundio, el abuelo de Jorge, era primo hermano del padre de don Atanasio. A partir de ese momento comenzó una relación estrecha, en la que Jorge sirvió como ayudante de Atanasio en trabajos como la restauración y conclusión del mural La historia del siglo XX, que se encuentra en la rectoría del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías, en Guadalajara.

Jorge Monroy comenzó su plática aclarando que los comentarios que haría sobre la obra expuesta serían muy personales. Dijo que en los cuadros exhibidos se nota el trabajo de un pintor muy consolidado, además de muy dedicado y entregado de tiempo completo a la pintura. A propósito de los géneros que componen la exposición, dijo que los bodegones eran las piezas que don Atanasio más pintaba, al grado de que acostumbraba pintar uno de estos cuadros antes de desayunar. Este tipo de cuadros los pintaba por gusto, no por encargo, e incluía en ellos flores, frutas y otros elementos que compraba previamente en el Mercado Corona, cercano a su domicilio. En cuanto al retrato, Jorge Monroy afirmó que es el género en el que el trabajo de su tío Atanasio fue más logrado y profesional, alcanzando una verdadera maestría en la interpretación de los rostros.

Hay tres elementos a los que Jorge Monroy afirma que un espectador debe poner atención al abordar un cuadro: el dibujo, el claroscuro y el color. En la obra de Atanasio, dijo, el dibujo llega a ser perfecto, sus composiciones solían ser frontales y en pirámide y no las elaboraba mucho teóricamente. El autor del mural La mexicanidad usaba colores poco intensos, “tenía bien amansados” los colores mediante la mezcla correcta de los colores primarios, a los que Jorge equipara a caballos brutos, fuertes y avasalladores. Don Atanasio, dice, tenía sus colores preferidos, como los grisáceos que ponía como fondo.

La Última Cena fue el cuadro de la exposición que mereció más comentarios de Jorge Monroy. Es una pieza que “se sale totalmente del molde”, con una composición en la que coloca a los personajes alrededor de la mesa desde una perspectiva en la que el espectador se puede sentir entre el grupo; encontró detalles en el manejo de la luz y en algunos elementos del cuadro que considera que sobran, como la lámpara. La plática concluyó con algunos comentarios sobre la vocación que un artista debe tener para alcanzar la excelencia, evitando toda clase de distracciones; la técnica de pinceladas cortas, cercanas al puntillismo, que utilizaba don Atanasio, y el mal estado en que se encuentra el mural del CUCEI, a los que les urge una intervención.

Jorge Luis Godínez (izq.) y Porfirio Preciado al piano.


La jornada concluyó con un excelente concierto a dos pianos que ofrecieron los maestros Jorge Luis Godínez Castellanos y Porfirio Preciado Villaseñor, quienes interpretaron el Concierto para piano y orquesta no. 2 de Rachmaninov, donde Jorge Luis ejecutó la parte solista de piano y Porfirio la reducción de orquesta para piano. Sin duda, uno de los grandes conciertos de la historia del festival.

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