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| Jorge Monroy comentando La Última Cena, de Atanasio Monroy. |
El turno vespertino tuvo un ritmo
semejante, iniciando con una ponencia y concluyendo con un concierto: a las
18:00 horas y ante unas 25 personas el pintor y muralista Jorge Monroy comenzó una
plática sobre la exposición José Atanasio Monroy. Nacionalismo y tradición,
que desde abril pasado se encuentra disponible en el salón de usos múltiples
del Museo. Jorge es sobrino de Atanasio, a quien conoció en Guadalajara cuando el
primero asistió a una exposición del pintor autlense, atraído por el hecho de
que ambos compartían el apellido, se presentó con él y, en la plática,
determinaron su parentesco: Abundio, el abuelo de Jorge, era primo hermano del
padre de don Atanasio. A partir de ese momento comenzó una relación estrecha,
en la que Jorge sirvió como ayudante de Atanasio en trabajos como la
restauración y conclusión del mural La historia del siglo XX, que se
encuentra en la rectoría del Centro Universitario de Ciencias Exactas e
Ingenierías, en Guadalajara.
Jorge Monroy comenzó su plática
aclarando que los comentarios que haría sobre la obra expuesta serían muy
personales. Dijo que en los cuadros exhibidos se nota el trabajo de un pintor
muy consolidado, además de muy dedicado y entregado de tiempo completo a la
pintura. A propósito de los géneros que componen la exposición, dijo que los
bodegones eran las piezas que don Atanasio más pintaba, al grado de que acostumbraba
pintar uno de estos cuadros antes de desayunar. Este tipo de cuadros los
pintaba por gusto, no por encargo, e incluía en ellos flores, frutas y otros
elementos que compraba previamente en el Mercado Corona, cercano a su
domicilio. En cuanto al retrato, Jorge Monroy afirmó que es el género en el que
el trabajo de su tío Atanasio fue más logrado y profesional, alcanzando una
verdadera maestría en la interpretación de los rostros.
Hay tres elementos a los que Jorge
Monroy afirma que un espectador debe poner atención al abordar un cuadro: el
dibujo, el claroscuro y el color. En la obra de Atanasio, dijo, el dibujo llega
a ser perfecto, sus composiciones solían ser frontales y en pirámide y no las elaboraba
mucho teóricamente. El autor del mural La mexicanidad usaba colores poco
intensos, “tenía bien amansados” los colores mediante la mezcla correcta de los
colores primarios, a los que Jorge equipara a caballos brutos, fuertes y avasalladores.
Don Atanasio, dice, tenía sus colores preferidos, como los grisáceos que ponía
como fondo.
La Última Cena fue el
cuadro de la exposición que mereció más comentarios de Jorge Monroy. Es una
pieza que “se sale totalmente del molde”, con una composición en la que coloca
a los personajes alrededor de la mesa desde una perspectiva en la que el espectador
se puede sentir entre el grupo; encontró detalles en el manejo de la luz y en
algunos elementos del cuadro que considera que sobran, como la lámpara. La plática
concluyó con algunos comentarios sobre la vocación que un artista debe tener
para alcanzar la excelencia, evitando toda clase de distracciones; la técnica
de pinceladas cortas, cercanas al puntillismo, que utilizaba don Atanasio, y el
mal estado en que se encuentra el mural del CUCEI, a los que les urge una
intervención.
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| Jorge Luis Godínez (izq.) y Porfirio Preciado al piano. |


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