martes, 5 de mayo de 2026

Presentó José Francisco Cobián su novela El robo de la luz de las luciérnagas


 Para terminar la jornada del sábado 2 de mayo en la Feria Municipal del Libro de Autlán, el escritor José Francisco Cobián Figueroa presentó su primera novela infantil, El robo de la luz de las luciérnagas, ante unas 20 personas. La sesión comenzó a las 19:35 horas y se desarrolló en el jardín Constitución, donde se instaló un foro para las actividades de la Feria.

La presentación comenzó con la exhibición de un video en el que se muestran los personajes, ambientes y otros elementos de la novela. Enseguida, hizo una exposición que giró alrededor del proceso de escritura de la novela El robo de la luz de las luciérnagas, cuyo embrión data de 1995 y que retomó en el año 2019, de forma metódica; refiriéndose a autores de teoría literaria y de guiones cinematográficos, explicó cómo fue que estructuró este trabajo de escritura: elaboró una carpeta creativa con elementos como un índice tentativo, una sinopsis de la novela, las fichas de los personajes y la investigación que tendría que realizar en temas como la biología de las luciérnagas, entre otros, para enseguida establecer el arco narrativo con el planteamiento, nudo y desenlace y qué capítulos dedicaría a cada una de estas partes. Siguiendo la ruta establecida por Joseph Campbell en su obra Los pasos del héroe y en su carpeta creativa, el doctor Cobián fue desarrollando su novela, una historia fantástica para niños.

Para la segunda parte de la sesión, el autor presentó ahora sí la novela, primera de una serie de tres que protagoniza el inspector Mr. Ioso Todolohalla, dedicado a resolver misterios que le plantean los habitantes de cierto lugar de la costa. Dentro de la presentación, leyó los dos primeros capítulos, en los que nos enteramos de que la acción se desarrolla en el seno de una comunidad rural, posiblemente ubicada en la costa de Jalisco, una de cuyas familias comienza a ver cómo su vida cotidiana comienza a cambiar por la misteriosa presencia de unos animales repugnantes en su diario plato de frijoles.

La novela se puede comprar en Amazon, donde próximamente aparecerán las siguientes novelas de la saga.

Rindió la Feria Municipal del Libro un homenaje póstumo a la poetisa Lavinia Cueva

De izq. a der.: Miriam Vaca, Marcela García y Ángeles Pelayo.

 El sábado 2 de mayo por la tarde, en el jardín Constitución se llevó a cabo un homenaje a la poetisa autlense Lavinia Cueva Zepeda, dentro del programa de la cuarta Feria Municipal del Libro de Autlán. La ceremonia, a la que asistieron unas 20 personas, comenzó a las 18:25 horas.

Fue personal de la biblioteca Antonio Alatorre del Centro Universitario de la Costa Sur quien organizó el homenaje y realizó los comentarios y lecturas de la obra de la profesora Lavinia. Marcela García Rojas, quien dirige los talleres literarios de la biblioteca y de la librería Carlos Fuentes Autlán, mencionó en sus intervenciones que la poética es un elemento que zurce el tejido social y, en el caso de Lavinia, su poética es para Autlán como un espejo y aporta la palabra exacta ante el ruido del ambiente social. Exaltó la “estructura de los sentimientos” en la obra de Lavinia Cueva, quien edifica los espacios necesarios para que puedan habitar con dignidad. Marcela García también habló sobre la relación entre poesía y música en la obra de Lavinia, quien va tejiendo en sus poemas una “partitura emocional” y una exploración de la intimidad. Marcela destacó de la obra de Lavinia las recurrentes metáforas basadas en las mariposas, elemento que aparece en muchos pasajes.

Miriam Judith Vaca Gaviño, quien trabaja en procesos técnicos de la mencionada biblioteca, leyó una semblanza biográfica y profesional de la profesora Lavinia, en la que destacó su formación musical, que comenzó desde la infancia en su propia casa (su mamá, la también profesora Lavinia Zepeda), y cómo influyó la música en su obra poética. En su intervención, Miriam lamentó también lo difícil que resulta conseguir los libros de la profesora Lavinia, que tuvieron, algunos, tirajes muy cortos.

María de los Ángeles Pelayo Hernández, quien fuera alumna de la profesora Lavinia Cueva en la licenciatura en Letras Hispánicas en la Universidad de Guadalajara, habló de la construcción de la voz femenina en la obra de la maestra, hecho que entiende como una mirada a la literatura pero también una forma de posicionarse frente al mundo. Recordó las clases de la profesora Lavinia en el segundo semestre de la carrera pero, sobre todo, cómo fue su relación personal, siendo una maestra que “maternaba” a sus alumnos y los trataba con un cariño sincero, haciéndolos sentir como en familia. Ángeles analizó dos de sus poemarios desde la construcción literaria: Continuidades e Impromptu en Fa mayor a cuatro manos, de los que destacó la identidad femenina, el amor-creación y la memoria. Como enseñanza de la obra de Lavinia, mencionó el que la poesía no está lejos de la vida cotidiana.

Las tres ponentes leyeron, en distintos momentos de la ceremonia, algunos de los poemas de Lavinia Cueva: Compás de mi impaciencia, No he tenido hijos, Matinal, Ritual, Orgasmo y Tan sin nada, por Miriam Vaca, Continuidades, por Ángeles Pelayo, y Mariposas, por Marcela García.

Para concluir el homenaje, el comité organizador de la Feria, encabezado por la regidora Myriam Luján Espinoza, entregó un diploma conmemorativo a las profesoras Ana Rosa y Luz María de los Dolores Cueva Zepeda, hermanas de la poetisa homenajeada, quienes asistieron en representación de toda su familia.