Luego de un mensaje de bienvenida
del coordinador del Capítulo, Hirineo Martínez Barragán, la académica del
Centro Universitario de la Costa Sur y socia de la BSGEEJ, Martha Verónica
Guerrero Aranda, expuso su trabajo Monasterios de la región Sierra de Amula,
en el que aborda las características, la historia y el potencial de los
monasterios de Ejutla y de Apulco, desde el punto de vista del Turismo. La exposición
comenzó con una descripción general del papel de los monasterios en la
configuración de la sociedad mexicana actual, como centros desde los que se
difundía la cultura europea en el territorio recién conquistado, pero también como
ejes de organización social, como puentes entre culturas y como repositorios de
los saberes locales.
En cuanto a la región Sierra de
Amula, la ponente afirmó que es única en el país al tener en su territorio cinco
monasterios: el de las Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento de
Ejutla, fundado en 1833; el de Cristo Rey de la orden de Adoratrices de El
Grullo, con 85 años de antigüedad; el convento del Sagrado Corazón de El Limón,
de 73 años; el monasterio del Divino Salvador de las Adoratrices Perpetuas del
Santísimo Sacramento de Autlán, fundado en 1958, y el monasterio de Nuestra Señora
de la Paz de Apulco, de 1993.
En el caso del monasterio de
Ejutla, mencionó el proceso por el que sus habitantes fueron adaptando sus
instalaciones y sus dinámicas diarias para recibir a visitantes interesados en
conocer su acervo histórico y su patrimonio edificado, actividad que les ha
permitido incrementar sus ingresos y mejorar el lugar en el que viven. Esta
adaptación, en el que fueron asesoradas por profesionales de la Universidad de
Guadalajara, fue una necesidad debido a que ellas tienen que generar sus propios
ingresos, al no tener una subvención de la Iglesia. Entre el patrimonio
histórico de este monasterio están el paso por sus instalaciones del sacerdote
Rodrigo Aguilar Alemán, quien fuera canonizado en el año 2000 por el papa Juan
Pablo II, y las décadas en que aquí funcionó un colegio para señoritas que
convirtió a Ejutla en un centro educativo de excelencia.

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