La conferencia de esta sesión
estuvo a cargo de la maestra Enya Roselí Enríquez Brambila, quien cuenta con años
de experiencia en la investigación y el activismo relacionados con las cuencas
de la región de Autlán. Ella presentó un trabajo titulado Hablemos de denuncias
ciudadanas en impactos ambientales, en el que expone información del marco
legal de los tres órdenes de gobierno sobre el acceso de los ciudadanos a la
impartición de justicia en materia ambiental, pero también derivada de su
propia experiencia y la de otras personas que han enfrentado procesos de este
tipo.
La exposición comenzó con algunos
conceptos sobre la denuncia ciudadana en materia ambiental, de la que la
ponente aclaró que se trata de un derecho de todos los ciudadanos y no de un favor
que la autoridad nos hace, además de que se puede ejercer de forma anónima y
sirve básicamente para activar una inspección de la autoridad en un caso
específico. En los tres órdenes de gobierno existen normas que establecen límites
a la actividad humana en el ecosistema, siendo ellas la base para que una
persona pueda realizar una denuncia. Esta puede hacerse en cualquiera de estos
niveles de gobierno, dependiendo del caso y de la legislación aplicable; el
ciudadano puede recurrir a esto cuando conozca o sea afectado por situaciones
como impactos a la vida silvestre, modificación del medio ambiente, descarga de
residuos o aguas negras de manera indebida, ruido excesivo, contaminación de la
atmósfera, entre otros.
Hasta aquí la parte teórica. De su
propia experiencia, Enya propuso un protocolo a seguir cuando alguien decida hacer
una denuncia de este tipo: dijo que antes de proceder, es necesario
documentarse ampliamente, obteniendo evidencia fotográfica, en video y, en su
caso, con la toma de decibeles, testimonios y todo lo que pueda servir para
demostrar que lo que se quiere denunciar realmente ocurrió. Aquí también es necesario
tomar con precisión la ubicación e identificar a los responsables. Este paso,
en su opinión, es indispensable para que la autoridad tome en serio la denuncia
y, ya avanzado el proceso, para demostrar el grado de afectación que se sufre. Al
mismo tiempo, Enya propone crear una red de apoyo, que puede ser la recolección
de firmas entre otras personas afectadas o la integración de un colectivo vecinal
o de amigos y socializar el asunto entre los habitantes de la comunidad, aunque
no sean afectados, utilizando los medios al alcance, como las redes sociales o
la radio.
Una vez que se cuenta con toda la
información del caso, se debe acudir a la instancia correspondiente: en el caso
del municipio, se cuenta con la Dirección de Medio Ambiente, en el nivel
estatal se puede recurrir a dependencias como la Secretaría de Medio Ambiente y
Desarrollo Sustentable o a la Procuraduría Estatal de Protección al Ambiente,
entre otras; en el ámbito federal existe la Procuraduría Federal de Protección al
Ambiente. En este último caso, es posible presentar denuncias en línea, donde
se puede indicar que la misma sea anónima.

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