La velada comenzó con un breve
recital del guitarrista Hirepan Solorio Farfán, quien tocó algunas piezas de
guitarra clásica precedidas por una breve explicación de su origen y
características. Al recital siguió la exposición del doctor Hirineo, en la que
comentó mapas de Jalisco y de México realizados en el siglo XX, algunos de los
cuales fueron fotografiados de los mapas originales, de gran formato, en la
década de 1990, cuando no existían escáneres para documentos de esas
dimensiones. Estas fotografías fueron impresas en un tamaño más pequeño y
enmarcadas para poder ser expuestas.
El ponente mencionó que, hasta el
Porfiriato, los mapas eran una representación de un territorio imaginario, que
se conocía solo a nivel del suelo, pero a partir del siglo XX se da un
desarrollo de las técnicas de medición, observación y representación del
territorio mediante distintas herramientas. A propósito de esta idea, mostró
algunos de los bártulos que utilizaba en sus trabajos de campo, como brújula, geoposicionador,
escala, mapas, bitácora, grabadora y otros, muchos de los cuales ya están
integrados en un solo dispositivo, como es un teléfono celular. En otros
tiempos, además de usar estas herramientas manuales, había que hacer constantes
cálculos mentales, sobre todo en lo relativo a la conversión de escalas del
mapa a la realidad.
Sobre la cartografía nacional, mencionó
algunos nombres de personas y de instituciones que fueron importantes en su
desarrollo: el Instituto Mexicano de Geografía y Estadística, Antonio García
Cubas, las secretarías de Fomento y de Comunicaciones y Transportes, el
Ejército Mexicano y el CETENAL, cada uno de los cuales introdujo innovaciones y
nuevos conocimientos. Sobre el mapa de Jalisco, que mantiene conflictos de
límites con los estados vecinos en diversos puntos, dijo que existen cinco
versiones oficiales, realizados por distintas instituciones, pero ninguno
legal, es decir, avalado por el Congreso de Jalisco, herramienta necesaria para
la defensa de esos territorios en disputa.
A manera de conclusión, el doctor
Hirineo afirmó que necesita un lugar en el que pueda resguardar y poner a disposición
del público la colección de mapas que tiene, que se cuenta en varios centenares.
Quedó la idea en el aire de la habilitación de un sitio que fuera una mapoteca abierta
al público y que sea un centro de discusión e investigación.


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