domingo, 8 de febrero de 2026

Una conferencia sobre la genealogía del toro bravo mexicano


 El viernes 6 de febrero por la noche tuvo lugar en el Recinto Cultural Palacio del Arte la conferencia Historia del toro bravo mexicano, del cronista taurino Arturo Vaca Granados, dentro de las actividades de la semana cultural taurina que organiza ese centro cultural. La sesión comenzó a las 19:20 horas con la asistencia de unas 20 personas, entre quienes se encontraban el fotógrafo taurino Pepe Pelayo Leal, el ex juez de plaza José Luis Santana Cobián, el ex torero Pedro Rosas Quezada, el pintor Luis Javier Rubio Núñez y el asesor taurino Jesús Borbón Alvarado.

Luego de un mensaje de bienvenida de la directora del recinto, Armida Briceida Maldonado Rubio, dio inicio la conferencia con el comentario de que el toro de lidia es un animal único en el planeta y que en México ha evolucionado de forma distinta al que se encuentra en España, siendo el único país de Latinoamérica que tiene sus propios encastes de ganado bravo. Estos vienen de cuatro haciendas fundacionales, que el cronista explicó de forma detallada de la siguiente manera:

Atenco, que se considera fundada en 1522 y está ubicada en Tenango del Valle, Estado de México. Fue la casa de Ponciano Díaz, el primer torero mexicano, y de ella se desprenden las ganaderías de Santín, Celia Barbabosa y San Diego de los Padres.

Piedras Negras, de 1874, ubicada en Tetla, Tlaxcala, emblemática en México y de la que se derivan La Laguna, De Haro, Zotoluca y Rancho Seco.

San Mateo, ganadería madre de la mayoría de las ganaderías mexicanas, fundada en 1899 y ubicada en Valle de Guadalupe, en los Altos de Jalisco, con once vacas y dos sementales importados de España. Sus fundadores fueron Antonio y José Julián Llaguno y su propietario actual es Ignacio García Villaseñor, el primero de ellos tenía la política férrea de no vender jamás vacas de su ganadería, sino únicamente toros para ser lidiados, con la intención de preservar la genética. Su hijo José Julián, a la muerte de don Antonio, canceló esta política y comenzó a vender vacas y sementales, con lo que se considera que “abrió la llave de la bravura”, permitiendo que en otros lugares del país se reprodujeran animales con las características de esta ganadería. Se considera la casa de toreros como Lorenzo Garza y Luis Castro, “el Soldado”.

La Punta, fundada en 1918 por Francisco García Granados, también está en los Altos, en el municipio de Lagos de Moreno. Inició con una importación de toros de la ganadería española de Parladé y se considera la casa de Silverio Pérez, Fermín Espinosa, Chucho Solórzano y Carlos Arruza.

El conferencista explicó que originalmente las ganaderías mexicanas tenían ganado criollo, del que fueron seleccionando los ejemplares que más “braveaban”, es decir, que se mostraban más agresivos con los vaqueros o con otros toros. Esta selección se fue enriqueciendo con la importación de ganado de casta español, generalmente sobrante de corridas traídas de España. Entre 1946 y 1996 existió una veda del gobierno mexicano para la importación de toros de España, lo que, junto con las características de la geografía y la alimentación americanas, permitió que aquí se desarrollaran animales con características propias. Terminado el veto, las ganaderías de Barralva y Rancho Seco hicieron importaciones fuertes de vacas de las fincas españolas de Atanasio Fernández y de Murube, respectivamente, enriqueciendo la genética brava en nuestro país.

Con la preservación de la genética de una ganadería a lo largo de las generaciones, se va creando un encaste, del que se pueden derivar otras ganaderías que, aunque realicen mezclas con ganado de otra procedencia, conservan características de su encaste original. De estos encastes, el ponente mencionó el de Santa Coloma, presente en las ganaderías de Los Encinos, Rancho Seco, San Martín y San José; Domecq, que se encuentra en las de Mimiahuapam, José Julián Llaguno y Jaral de Peñas.

Para concluir su conferencia, Arturo Vaca exhibió un video de la corrida de toros celebrada en Huelva el 11 de octubre de 1986 y que es importante porque fue la tercera en toda la historia en que se lidió exclusivamente ganado mexicano, en este caso de la ganadería de San Mateo.

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