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viernes, 20 de enero de 2023

Voces sepultadas en los archivos 25: el acta de la ceremonia de colocación de la primera piedra de la capilla de Chacaltepec


 El 20 de enero de 1913 el párroco de Autlán, Esteban Lara, celebró la ceremonia de colocación de la primera piedra de la capilla de Chacaltepec, en el norte del municipio de Autlán, dedicada al Santo Niño de Atocha.

De esta ceremonia se levantó un acta, cuyo original fue colocado dentro de una botella de vidrio, “en el centro de dicha primera piedra”. La capilla ya estaba construida y en condiciones de ser utilizada, pero se tuvo que realizar el rito de colocación de la primera piedra para proceder a bendecirla, según instrucciones del obispo de Colima, Amador Velasco expresadas en la comunicación en la que autorizó la bendición, el 4 de octubre de 1912.

La redacción del acta comienza mencionando el lugar y la fecha en que se levanta, para luego describir quiénes desempeñan los cargos de autoridad civil y eclesiástica con jurisdicción en Autlán: desde el papa Pío X, el obispo de Colima Amador Velasco y el párroco Esteban Lara hasta el presidente de la República, Francisco I. Madero; el gobernador de Jalisco, José López Portillo y Rojas y el jefe político del cantón de Autlán, Alejandro Yáñez. Luego de establecer estos datos se pasa a lo medular, que es la declaración de que se coloca la primera piedra de la capilla, cuya original quedará enterrada entre los cimientos de la misma.

Por último, en el acta se mencionan los nombres de las personas que participaron y que firmaron el acta original. Entre los firmantes encontramos, además del párroco Lara, al propietario de la hacienda de Chacaltepec, Alejo Arias, y al poeta Rogaciano Arias Michel.

La transcripción completa del acta es la siguiente:

"En Chacaltepec, a las doce del día veinte de enero del año de gracia de mil novecientos trece, siendo Sumo Pontífice de la Iglesia el Sr. Pío X, Obispo de esta Diócesis el Ilmo. Sr. Dr. Dn. Amador Velasco, Párroco de esta feligresía el Sr. Pbro. Dn. José Esteban Lara, Presidente de la República el Sr. Dn. Francisco I. Madero, Gobernador del Estado el Sr. Lic. Dn. José López Portillo y Rojas, Jefe Político del Cantón el Sr. Lic. Dn. Alejandro Yáñez, se procedió a colocar, por el Sr. Cura D. José Esteban Lara, esta primera piedra de la capilla de esta finca, dedicada al Santo Niño de Atocha.

Para constancia se levanta la presente acta que firman todos los concurrentes, y que se guardará dentro de un pomo de vidrio con tapón esmerilado en el centro de dicha primera piedra.

Firmaron.- J. Esteban Lara, Miguel Corona, Alejo Arias, A. F. Villaseñor, Rogaciano Arias, Antoliana Arias, Constanza Ruiz, Francisco Benavides, Anacleto Aguilar."


Fuente: Archivo de la parroquia del Divino Salvador. Libro de gobierno no. 6.

viernes, 24 de diciembre de 2021

Voces sepultadas en los archivos 24: la venta de un lote que se ha convertido en "letrina pública"

 

Plano del terreno en cuestión.


El 24 de diciembre de 1956, mediante el decreto 7105, el Congreso del Estado facultó al Ayuntamiento de Autlán de Navarro para enajenar un predio ubicado en la calle Valentín Gómez Farías, entre Ángel Martínez y José Corona Araiza, destinando el producto al mejoramiento y reconstrucción de la escuela de niños de Los Arquitos, hoy escuela Reforma. El decreto fue publicado el 3 de enero de 1957.

Este predio, que corresponde a la acera completa del domicilio actual de la escuela de idiomas Proulex, quedó baldío luego de la demolición que se ejecutó en esa manzana para conectar la calle de Gómez Farías con José María Mercado, hacia el norte, y era propiedad municipal.

El Ayuntamiento de Autlán, presidido por el señor Leopoldo Godoy Cisneros, había solicitado permiso de venderlo porque el lote se había convertido en "letrina pública" y, por consiguiente, en un foco de infección y de atentados a la moral pública. También se le consideraba una carga para la administración municipal por tener que mantenerlo vigilado constantemente con policías; además de ser "completamente inútil", por su extensión.

El presidente Leopoldo Godoy presentó su iniciativa de vender este lote en sesión ordinaria de Ayuntamiento del 24 de marzo de 1956, en la que fue aprobada por unanimidad. En la misma sesión se nombró como peritos valuadores para determinar el precio de este terreno al industrial Jesús Villaseñor Uribe, al comerciante Juan Hanón Cárdenas y al reconocido albañil José Gómez Llamas, constructor de la plaza de toros Alberto Balderas. Ellos fijaron el precio del metro cuadrado de este lote en 40 pesos, dando un precio total de $7,245.60.

Estos hechos ocurrieron apenas unos meses después de la mudanza de la familia Santana Barragán, incluido el niño Carlos, a Tijuana, quienes vivieron a pocos metros de este infausto lote, por la calle de Ángel Martínez. Otros vecinos notables fueron los Gómez Acosta, matrimonio conformado por el profesor Jaime Gómez Vázquez y la señora Julia Acosta, padres del también profesor Jaime Gabino Gómez y continuadores de una dinastía musical que ya rebasa los cien años.

Es el famoso barrio de La Sirena, en el que nació Carlos Santana y en el que, según testimonios de quienes vivieron ahí en esos años 50, se escuchaba música constantemente a lo largo del día, en los ensayos de don José Santana, del también violinista Ramón Corona y de sus compañeros músicos.

viernes, 12 de febrero de 2021

Voces sepultadas en los archivos 23: el Carnaval durante la restauración de la República


 

El 6 de diciembre de 1866, según don Ernesto Medina Lima, entraron a Autlán las fuerzas republicanas al mando de Miguel Paz, ya sin resistencia de los imperialistas. Paz se instaló como jefe político y, con ese acto, quedó restaurada en Autlán la administración republicana en sustitución de la impuesta por el Imperio. Aunque faltaba más de medio año para la muerte de Maximiliano y la restauración de la República en todo el país, Autlán ya podía comenzar a reorganizarse.

Esto no sería tarea fácil: como todo el país, nuestra región venía de una guerra de casi diez años, cruel y destructora como todas las guerras y, también como todas, especialmente encarnizada contra la población civil. En esos aciagos años se vieron en Autlán y sus alrededores los excesos y crímenes cometidos por Antonio Rojas pero también por el francés Berthelin, la sabiduría y discreto liderazgo de Antonio Borbón y la elocuencia de Ireneo Paz, entre muchas otras situaciones, todas dentro del contexto del conflicto de la Guerra de Reforma y su continuación en la Intervención Francesa.

No era tarea fácil, pero los autlenses acometieron la restauración con entusiasmo, incluyendo lo relativo a la celebración del Carnaval. En sesión de Ayuntamiento celebrada el 12 de febrero de 1867, hoy hace 154 años y apenas un par de meses después de la entrada de las huestes republicanas, la corporación discutió asuntos de índole fiscal junto con otros relacionados con la cárcel municipal y con el orden que debían observar sus integrantes. Y, entre esos graves asuntos, también hablaron del Carnaval, como veremos en los párrafos del acta respectiva que transcribo enseguida, tomados del libro de actas de ese año, que obra en el Archivo Histórico Municipal de Autlán:

“Sesión extraordinaria del 12 de febrero de 1867 presidida por el C. García.

El C. Gómez manifestó que no está arreglado lo de recibimiento de toros para las próximas fiestas y pide se termine este cargo. Después de una detenida discusión se acordó: 1° que la comisión procure reunir fondos previa invitación de los artesanos y se distribuyan con igualdad en los recibimientos, excepto en los encomendados al bello sexo, o los empleados y el comercio. 2° que se solicite para ellos la casa del C. Mariano Michel.

El C. Hurtado manifestó los contratos que de las fiestas hizo de músicas de viento, de cuerdas y de chirimía, haciendo presente que si faltaba fondo para cubrirlas, daría el déficit la administración de propios. Se discutió largamente este negocio, dominando la idea de no gravar el fondo principal. El resultado fue: que la comisión, sin gravar más de lo acostumbrado a los que especulan con puestos y ventas, juegos, etc., haga los gastos, y si sobra algo, lo tome por sus trabajos, que son bastante molestos y minuciosos.

Se levantó la sesión. Asistió el C. presidente y los munícipes CC. Ribera, Hurtado, Topete, Monroy, Velasco, Corona, Robles, González y síndico.”

El documento da para muchas interpretaciones y deducciones, yo comenzaría con las más fáciles: el Carnaval representaba ya entonces una actividad de importancia en la vida de los autlenses, ya contaba con elementos como el recibimiento y la chirimía. Y, claro, que al término de una época tormentosa, en la que no hay tiempo para festejar, viene siempre la calma.

jueves, 28 de enero de 2021

Voces sepultadas en los archivos 22: dos proclamas de Antonio Rojas


 Valientes soldados de Jalisco, probad al mundo que sois dignos del suelo que os vio nacer. ¡Guerra sin tregua a franceses y traidores! ¡Protección incesante a nuestros hermanos!

Entre el tesoro documental que guarda el Archivo Histórico Municipal de Autlán se encuentran, en la caja correspondiente a los papeles de 1864, dos proclamas publicadas por el coronel Antonio Rojas, fechadas en Zacoalco de Torres el 2 de enero de 1864. Impresas por J. M. Fuentes, las dos proclamas están pegadas entre sí, formando una especie de folleto de solo dos hojas, con un rótulo a manera de portada que escuetamente dice “Proclamas de Antonio Rojas. Ene. 2, 1864”. Este rótulo es mucho más reciente que las proclamas, a juzgar por la etiqueta con pegamento en que está escrito y a que está formado con letras de máquina de escribir.

Las dos hojas están encabezadas por la frase “El C. Coronel Antonio Rojas” y, a renglón seguido, se indica a quién están dirigidas: “A sus compañeros de armas” la primera y “A sus conciudadanos” la segunda. Ambas están redactadas en un tono muy firme pero conciliador, el coronel Rojas llama a la reconciliación de los mexicanos luego de los desórdenes y las heridas que dejó la reciente Guerra de Reforma (entonces llamada simplemente la Revolución), a perdonar los agravios y unirse para rechazar al invasor francés y a los traidores que fueron a traerlo de Europa. Aunque reconoce que la Revolución causó desmanes entre la población, afirma que éstos han sido disimulados entre hermanos y pide recordar las “gloriosas conquistas” que logró por el pueblo y para el pueblo.

A los soldados, aunque parezca incongruente con lo que ocurrió en la realidad, les exige respetar la integridad y los bienes de los mexicanos, en el siguiente tenor: “De vuestro patriotismo exijo un inviolable respeto a las vidas y propiedades de todo ciudadano, sea del partido que fuere, pues hoy todos somos mexicanos”. Poco antes les advierte que “el menor exceso de vuestra parte será un crimen de lesa nación y como tal será castigado irremisiblemente”.

A los ciudadanos les pide fe y abnegación para la defensa de la Patria y les advierte que es a ellos a quienes toca la expiación por la traición cometida contra la Revolución por algunos de sus jefes. A estos traidores, les dice, hay que castigarlos con el desprecio y la pérdida de la confianza pero no hacer responsable de sus yerros a la causa de la República. A la vez, les ofrece su protección: “Intransigible con los que auxilien al invasor, severo con los que ante él se humillen, seré a la vez que el defensor de la Patria, el que vele por vuestras personas e intereses, castigando severamente cualquier atentado contra unas y otros de que tenga conocimiento”.

Es notoria la importancia que se da en estas proclamas a la nacionalidad y a la Patria, muy acorde con las ideas de la época. Se pone a estos conceptos por encima de la vida y de las propiedades materiales, que pueden y deben ser sacrificadas en la defensa de ellos. Son esos bienes, la Patria y la nacionalidad, lo que los invasores franceses nos quitarán en caso de triunfar, dejando a los mexicanos en calidad de esclavos. “El francés os ofrece la existencia de los esclavos, nosotros las penalidades de los hombres libres”, dice a los ciudadanos el coronel Rojas.

A pesar de este tono conciliador y de las promesas de defensa de los bienes y vidas de los civiles, Antonio Rojas y su gente dejaron un recuerdo de crueldad y violencia contra los ciudadanos pacíficos que perduró por generaciones. Entre la gente de Autlán perduró hasta hace algunos años la expresión “Préstamos de Rojas”, para referirse a los préstamos de dinero o bienes de los que no se tenía esperanza de recuperar, como un recuerdo de los préstamos forzosos que el coronel republicano acostumbraba imponer a los pueblos a los que llegaba.

El coronel Antonio Rojas, sin embargo, siempre fue congruente en sus ideas políticas, a pesar de sus métodos brutales: peleó en el bando republicano durante la Guerra de Reforma y combatió a los franceses durante la Intervención. Su muerte, de hecho, ocurrió en combate contra las fuerzas francesas del capitán Berthelin en las cercanías de Unión de Tula, el 28 de enero de 1865.

jueves, 31 de diciembre de 2020

Voces sepultadas en los archivos 21: cuando La Noria pasó a llamarse Colonia Morelos

Minuta del decreto 7217 con las firmas de los diputados.

El 31 de diciembre de 1957 fue publicado en el periódico oficial El Estado de Jalisco el decreto número 7217 del Congreso local, mediante el cual se le cambiaba el nombre al poblado de La Noria, en el municipio de Autlán, por el de Colonia Morelos. Según el expediente de este decreto, que obra en el Archivo del Congreso, el cambio se debió a una solicitud expresa de los vecinos de esta comunidad, que hicieron al Ayuntamiento de Autlán previa asamblea vecinal. En la solicitud, fechada el 27 de febrero de 1957, los vecinos dan cuenta de la historia de la formación del poblado de La Noria: dicen que el pueblo, que para entonces contaba con 600 habitantes, nació luego de la mudanza de la mayoría de los vecinos que habitaban el pueblo de El Corcovado, a orillas del río Armería, ocurrida a partir del 29 de julio de 1935, fecha en que el gobierno federal dotó de tierras al ejido, que estaban ubicadas precisamente en las inmediaciones de lo que luego sería la población de La Noria. Desde 1940, dicen los vecinos, al centro de población se le dotó de una escuela primaria, que llevaba el nombre de José María Morelos.

Gracias a la cercanía de La Noria con la carretera que comunica a Autlán con Guadalajara, con el tiempo se fueron avecindando en ese lugar personas que vivían en comunidades cercanas, como Chacaltepec. También llegaron a vivir a La Noria trabajadores de las tierras que pertenecían al general Agustín Olachea en el municipio de El Grullo, cerca de los poblados de El Cacalote y La Puerta del Barro, una vez que esas tierras fueron afectadas por el reparto agrario. Una nueva oleada de inmigrantes llegó a La Noria ya en la década de 1950, cuando se mudaron a vivir ahí algunos trabajadores que construían la presa Tacotán, en Unión de Tula, y los canales de riego que distribuían el agua de la presa en el valle de Autlán.

Fue este vecindario, de origen tan heterogéneo, el que decidió solicitar a la autoridad municipal el cambio de nombre de La Noria a Colonia Morelos. El Ayuntamiento autlense envió, el 20 de marzo de 1957, mediante oficio número 530 firmado por el presidente municipal Leopoldo Godoy Cisneros, una comunicación al Congreso del Estado informando de esta solicitud y exponiendo que está de acuerdo con el cambio.


La petición no fue discutida en el Congreso sino hasta el 20 de diciembre siguiente, previo paso por la Comisión de Gobernación, mismo día en que fue expedido el decreto 7217, con las firmas de los diputados Alfonso Escobar Espinosa, presidente, Vicente Méndez Rostro, secretario, y Sergio Corona Blake, también secretario y originario de Autlán. Sería publicado el 31 de diciembre siguiente por el gobernador Agustín Yáñez en el periódico oficial del Estado.

Fuente: Sistema de Información de Procesos del Congreso del Estado: https://congresoweb.congresojal.gob.mx/Servicios/sistemas/SIP/FBuscar.cfm

martes, 14 de abril de 2020

Voces sepultadas en los archivos 20: una epidemia de gripa hace estragos en Autlán

Recorte de la nota de El Informador publicada el 29 de enero de 1929.

Si usted está leyendo este texto en una fecha próxima a la de su publicación, seguramente está padeciendo, en mayor o menor grado y en una forma u otra, las incomodidades de la temporal nueva forma de vida a que nos ha reducido la pandemia provocada por la nueva cepa de coronavirus. Quizás esté cansado de estar recluido en casa, obligado a tener cerrado su negocio por no ser de un giro esencial, sufriendo la falta de algunos servicios o sintiendo un poco de ansiedad por la inminencia de la peor etapa de la enfermedad a nuestra región.
Sin embargo, los autlenses de hace menos de un siglo, apenas de 1929, lo pasaban mucho peor que nosotros. Según información del corresponsal en Autlán del diario El Informador, al iniciar ese año los habitantes de la región tuvieron que lamentar una gran cantidad de víctimas de gripa, entre ellas muchos muertos. Las autoridades civiles y militares tuvieron que tomar “medidas enérgicas” para tratar de detener el avance de la enfermedad. Aunque la nota no lo detalla, hablar de medidas enérgicas en plena Guerra Cristera seguramente se refería a mucho más que colocar un cerco a los jardines del centro del pueblo.
Enseguida transcribimos el párrafo de la nota que habla exclusivamente de Autlán, fechada el 23 de enero de 1929:
“Es verdaderamente alarmante la epidemia de gripa que se ha desarrollado en esta ciudad. Los médicos han redoblado sus esfuerzos para combatirla y a pesar de ello, es notable el número de griposos que se encuentra en cada hogar, dándose casos, con frecuencia, de fiebres, de origen palúdico, neumonías y algunos de viruela, teniendo las autoridades, tanto civiles como militares, que dictar medidas enérgicas, para ver si es posible contrarrestar el desarrollo de dichas enfermedades”.
La nota también refiere que estuvo en Autlán, procedente de Sayula, el señor Eduardo Munzenberger, quien tuvo que pasar varios días recluido en su habitación del hotel Valencia mientras se recuperaba de una fuerte gripa que lo atacó. Pero quienes, al parecer, lo pasaron peor, fueron los grullenses: el corresponsal en Autlán de El Informador dice que, por personas que llegaron recientemente del vecino pueblo, pudo enterarse de que allá estaban atacando fuertemente la gripa y las enfermedades palúdicas, provocando ¡de ocho a diez muertos al día! Para colmo, El Grullo no contaba entonces con servicios médicos más que dos veces por semana.
De manera que podemos concluir que la situación que vivimos actualmente en Autlán no es por completo inédita ni es, hasta ahora, la peor que los autlenses hemos tenido que sortear.

miércoles, 12 de febrero de 2020

Voces sepultadas en los archivos 19: los músicos autlenses se quejan de la competencia foránea durante el Carnaval


En estos días la protesta de algunos músicos autlenses contra el gobierno municipal por la prohibición del uso de equipos de sonido en el Callejón del Vicio se ha vuelto muy popular. Como casi cada asunto relacionado con el Carnaval este ha provocado encendidas polémicas y posicionamientos enérgicos a favor o en contra de los músicos o de los vecinos del Callejón, que esgrimen su derecho a vivir en paz en los días de fiesta.
Bueno, pues el malestar de los músicos de Autlán por algo que ocurre en el Carnaval no es nuevo. En 1951 el Sindicato de Músicos se dirigía al profesor Francisco Espinosa Sánchez, presidente municipal de Autlán y además músico de profesión, para solicitarle ayuda contra la competencia de los músicos libres que visitaban el pueblo durante los días del Carnaval, cuyo trabajo menoscababa los ingresos de los locales, según consta en un oficio que se resguarda en el Archivo Histórico Municipal. El tono en que se dirigen al presidente es muy respetuoso, contrastante con el que utilizaron los músicos de 69 años después.
El oficio, en el que el sindicato solicita ayuda u orientación sobre el tema, dice textualmente lo siguiente:

"En sesión ordinaria de esta H. Organización, se acordó dirigirnos a Ud. con todo respeto, presentando a su consideración lo siguiente:

Los filarmónicos libres que durante las fiestas de Carnaval nos visitan, invaden nuestras actividades con perjuicio de nuestros agremiados, lo cual nos presentan un problema de importancia, ya que es el único tiempo en que nosotros tenemos más trabajo, que nos permita cubrir nuestras imperiosas necesidades.
Deseamos que todos estos elementos que vienen de fuera, trabajaran de acuerdo con nuestra Organización, de tal manera que no suframos perjuicios, ocurriéndosenos que solicitaran permiso para trabajar a nuestra organización, previo pago de una cuota que persiviera (sic) nuestro Sindicato para su mejoramiento, o bien que Ud. nos orientara en qué forma pudiéramos nosotros beneficiarnos sin perjuicio de nadie.
Todo lo que en bien de nuestro sindicato pueda Ud. hacer o aconsejarnos, se lo agradecemos".

El oficio está firmado el 22 de enero de 1951 por el secretario general, el trompetista Francisco Michel, y el secretario del Interior, Alejandro Hernández.

viernes, 12 de julio de 2019

Voces sepultadas en los archivos 18: el registro de la muerte de don Urbano Tovar



Muchos años antes de que se estableciera en México el 12 de julio como el Día del Abogado, el eminente abogado jalisciense, de Mascota, Urbano Tovar falleció al borde de esa fecha en el año 1887. Aunque había vivido en su lugar de origen, en Guadalajara y en la ciudad de México, desempeñando cargos públicos de primer nivel, el licenciado Tovar falleció en Autlán.
Durante los turbulentos años de la Guerra de Reforma el licenciado Urbano Tovar abrazó el bando conservador. Dentro de los constantes cambios de régimen que Jalisco y México experimentaron, a don Urbano le tocó ser gobernador de Jalisco del 24 de marzo al 2 de junio de 1858, Procurador de la República, magistrado del Supremo Tribunal de Justicia y secretario de Hacienda, entre el 5 de noviembre de 1859 y el 13 de agosto de 1860, en la presidencia del general Miguel Miramón.
Había nacido en Mascota el 25 de mayo de 1816.
En el registro civil de Autlán está asentado su fallecimiento, de la siguiente forma:

"En la ciudad de Autlán a los 12 doce días del mes de julio de 1887 mil ochocientos ochenta y siete, a las 8 y media de la mañana y ante mí Ygnacio Corona Jefe Político del Cantón y encargado del registro civil, compareció el Ciudadano Camilo E. Gómez, de 55 cincuenta y cinco años de edad, soltero, comerciante, mexicano, vecino de esta ciudad y dijo: que ayer, en el cuartel 3° tercero, calle de "Las Parejas", a las 11 once del día, con asistencia del Doctor José Luna, falleció de intermitente perniciosa el Ciudadano Licenciado Urbano Tovar de 71 setenta y un años de edad, originario de Mascota del 10° cantón del Estado, vecino de la ciudad de Guadalajara y de esta hace 3 tres meses, deja viuda a doña Matiana Romero, hijo de Cacimiro Tovar, mexicano ya finado, ignórase el nombre de la madre. Se libró orden para la inhumación del cadáver en lugar privilegiado en el Cementerio de esta Ciudad por haber enterado el Ciudadano Camilo E. Gómez en la tesorería municipalidad (sic) la cantidad de diez y ocho pesos setenta y cinco centavos, según lo acreditó con el recibo respectivo, bajo el número 41 cuarenta y uno, el que queda en este archivo. Fueron testigos de este acto los Ciudadanos José María Salazar, de 40 cuarenta años, comerciante y Guadalupe Godoy, de 45 cuarenta y cinco años, labrador, mexicanos y vecinos de esta ciudad, sin parentesco con el finado. Se dio lectura a esta acta y conformes con su contenido firmaron. Firmados: Ygnacio Corona.- Camilo Gómez.- José María Salazar.- G. Godoy"

domingo, 30 de junio de 2019

Voces sepultadas en los archivos 17: el comercio de Autlán se defiende


Antes de que hubiera presencia en el pueblo de negocios comerciales de cobertura nacional o internacional, como Oxxo, Soriana o Wal Mart, los comerciantes autlenses agrupados en la Cámara Nacional de Comercio, fundada en 1935 por don Flavio Fierro, no tenían competencia local. Sin embargo, había algo que les quitaba el sueño: la competencia del comercio del vecino pueblo de El Grullo, encabezado por la tienda conocida como "La Compañía", regenteada todavía a finales del siglo XX por el legendario "Mandamás", don Tarcisio Jiménez, que era una tienda departamental en la que se podía encontrar todo tipo de artículos, desde los necesarios para "el mandado", como comestibles y jabones, hasta artículos de cierto lujo, como juguetes y electrodomésticos. El comercio grullense incluía, además, una buena cantidad de tiendas de ropa y zapaterías, entre otros giros, instaladas todas cerca del jardín principal, frente al cual se encontraba la Compañía.
Por esas épocas todavía eran comunes las visitas dominicales de familias autlenses a El Grullo, por las mañanas, pueblo que era conocido con el apodo de "la Guadalajara de los pobres". Mucha gente acudía al pueblo vecino a hacer las compras de la semana, adquirir ropa o zapatos e incluso a desayunar o a comer, convencida de que era mucho más barato comprar allá y de que, además, se encontraban productos de mejor calidad que en el comercio autlense, a cuyos capitanes (los comerciantes de abolengo) se tildaba de usureros, "careros", de que preferían que su mercancía se echara a perder que venderla un poco más barata, entre otros vicios.
Pues bien, en este contexto, en algún momento alrededor del año 2000 la Cámara de Comercio de Autlán distribuyó unos volantes con un texto que invitaba a a la población a no salir más a El Grullo (sin mencionarlo) a hacer sus compras, puesto que en Autlán podían encontrar mejor calidad de productos "a buen precio", pero sin tener que pagar pasajes. Además, apelaban a la sensibilidad de los marchantes diciéndoles que, al comprar en Autlán, se creaban empleos aquí y se beneficiaba a la economía local.
El volante, que a veinte años de distancia luce desesperado e ingenuo, dice lo siguiente:

ESTIMADO CONSUMIDOR:

"No es cierto que el comercio de Autlán sea caro y de mala calidad"

La próxima vez que compres tus productos fuera de la ciudad, compara precios, variedad y calidad en las ofertas y verás que no tienes que ir tan lejos, gastando en pasajes y dejar tu dinero allá.

"No te vayas con la finta ni te creas de los malos consejos"

En el comercio de Autlán encuentras lo que necesitas a buen precio y mejor calidad, además que comprando aquí se fortalece la economía y al haber más ingresos se crean más empleos en beneficio de la comunidad.

"Comprar en Autlán es cuidar tu economía"

CÁMARA NACIONAL DE COMERCIO DE AUTLÁN

En una de las esquinas el volante luce el logo de la cerveza Sol, la de mayor distribución en Autlán en esos años y que seguramente patrocinó la impresión de los papeles.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Voces sepultadas en los archivos 16: la lucha de los músicos contra las radiolas



Es de sobra conocido, desde hace mucho, cómo los avances tecnológicos han venido facilitando algunas tareas realizadas cotidianamente por el hombre, al grado de que algunos dispositivos o maquinarias han llegado a sustituir a las personas en algunos trabajos: han surgido máquinas capaces de realizar cantidades de trabajo para las que normalmente se necesitaría un grupo de operarios. El aspecto negativo de esta sustitución es la pérdida del empleo por las personas sustituidas. que tienen que buscar una ocupación distinta.
Esto es común en trabajos manuales y poco especializados, que pueden ser ejecutados por una máquina programada para ese efecto. Donde ya no es tan común, o no lo creíamos así, es en la ejecución de tareas especializadas o para cuya realización es precisa la intervención del raciocionio, como la música.
Quienes resintieron gravemente la intrusión de la tecnología en su campo de trabajo fueron los músicos (elegantemente llamados filarmónicos) autlenses de mediados del siglo XX. Acostumbrados a amenizar las tardes y noches de los lupanares de la zona de tolerancia y siendo ésta su fuente de ingresos, mediante el cobro a los clientes por las piezas ejecutadas, percibieron una notable baja en la demanda de sus servicios cuando esos centros de esparcimiento comenzaron a contar con reproductores de música grabada, como sinfonolas o radiolas. Los parroquianos pedían al patrón de lugar alguna canción o, en su caso, depositaban una moneda en el aparato y podían escuchar la pieza de su elección, con la instrumentación (según el caso) de toda una orquesta a un precio mucho menor al que habría que pagarle a un trío de músicos que tocaran en vivo, por ejemplo.
Esta situación llevó a los músicos organizados a elevar al Ayuntamiento de Autlán una petición, con fecha 5 de marzo de 1948, en el sentido de que se restringiera el horario en que los negocios podían usar sus reproductores de música, con el fin de que en el resto del tiempo fueran ellos los encargados de inundar esos lugares con notas musicales.
El escrito, firmado por el representante de la Unión de Filarmónicos, señor Albino López, dice en su parte medular lo siguiente:

"Que desde que se instalaron en la zona de tolerancia aparatos eléctricos de música, tales como radiolas y sinfonolas, hemos venido resintiendo muy serios perjuicios en nuestros intereses, porque la escasa ocupación que solíamos encontrar en los lugares donde los aparatos funcionan, desapareció por completo.
Creemos que al igual que los propietarios de los aparatos musicales, tenemos el derecho de trabajar y explotar el trabajo a que nos hemos dedicado toda nuestra vida y que constituye nuestro único medio de subsistir; creencia que nos anima a solicitar del H. Ayuntamiento, como lo hacemos por la presente instancia, se reglamente el tiempo en que funcionen los multicitados instrumentos, de manera que nos dejen algún tiempo en el que podamos a nuestra vez trabajar".

El oficio, que se encuentra en el Archivo Histórico Municipal de Autlán, contiene las firmas de otros 30 músicos, entre ellos el señor José Santana, padre del afamado guitarrista de nombre Carlos.
El Ayuntamiento contestó a los músicos poco después, precisamente el 19 de marzo siguiente. Mediante oficio firmado por el presidente municipal J. Concepción Hernández Rangel, se comunicaba a los músicos que se aceptaba su petición, imponiendo un horario para el funcionamiento de radiolas y sinfonolas que iba desde las 15:00 hasta las 22:00 horas, fuera del cual los músicos podrían trabajar sin ese estorbo.
Ignoramos cómo haría el Ayuntamiento, si es que intentó hacerlo, para vigilar el cumplimiento de esta disposición.

lunes, 1 de mayo de 2017

Voces sepultadas en los archivos 15: "Si este libro se perdiese..."


Los libros viejos, esos que han permanecido en una familia o con un propietario por varias décadas, suelen esconder entre sus páginas, además de lo que el autor puso en ellos, algunos vestigios de su paso por las manos y los años. Y no todo se reduce a las manchas de mole que menciona Benito Taibo: podemos hallar en ellos volantes publicitarios, boletos de camión, recados y anotaciones, algunas de ellas bastante curiosas de leer a la distancia.
Es el caso de una advertencia que encontré en el libro Alma de la Patria. Libro tercero de lectura, de la profesora Manuela Contreras de Carballo y publicado por la editorial Herrero en 1922. Su propietaria, que seguramente era una alumna de educación básica, dejó este mensaje para quien encontrara su libro, en caso de perderse, caso no muy improbable teniendo en cuenta que lo utilizaba en el salón de clases:

"Si este libro se perdiese como como (sic) suele suceder suplico al que se lo haye (sic) me lo sepa devolver y que se acuerde del séptimo mandamiento el séptimo no hurtarás por si no supiese mi nombre aquí se lo voy a escribir
Ma. Soledad Rojas Ponce"

Aunque le hacen falta los signos de puntuación, la caligrafía puede verse bastante cuidada. Quién sabe si Soledad tuvo ese libro consigo durante toda su vida.

viernes, 21 de abril de 2017

Voces sepultadas en los archivos 14: El contrato para la construcción del ferrocarril Ameca-Autlán-Las Peñas

La firma del gobernador José López Portillo y Rojas en el oficio 1529.

Desde finales del siglo XIX se consideró la idea de construir una vía férrea que comunicara al centro del país con la Costa de Jalisco, tierra de la que se creía, con razón, que guardaba fabulosas riquezas naturales. Para esto surgieron varias iniciativas a través del tiempo; una de las últimas estuvo encabezada en Jalisco por el gobernador José López Portillo y Rojas, justo en la época del derrocamiento del presidente Madero y el inicio del huertismo. En esa ocasión, el gobernador recibió autorización del Congreso del Estado para firmar un contrato con el señor Luis Grajales Morphy para la construcción de un ferrocarril que siguiera la ruta Ameca-Autlán-Las Peñas (hoy Puerto Vallarta).
Precisamente el 21 de abril de 1913 el gobernador envío, mediante el oficio 1529 (cuyo expediente completo obra en el archivo del Congreso del Estado), al Congreso un borrador de dicho contrato, para su discusión y posible aprobación por los representantes populares.
El contrato fue leído y discutido por los diputados locales, quienes lo aprobaron con algunas modificaciones. El ferrocarril, sin embargo, no llegó a construirse.
Enseguida transcribimos el oficio 1529, fechado el 21 de abril de 1913, cuando el proyecto del tren a la Costa, que pasaría por Autlán, aún gozaba de buena salud:

"A fin de que si esa H. Cámara lo tiene a bien se sirva darle su aprobación, tengo la honra de remitir a Uds. en dos fojas útiles, la minuta del contrato celebrado entre este Ejecutivo y el sr. Lic. D. Luis Grajales Morphy, para la construcción y explotación de un ferrocarril que partiendo de la ciudad de Ameca comunique a esta población con las de Mascota, Autlán y Las Peñas, ya sea por medio de vía troncal o por medio de ramales; permitiéndome manifestar a Uds. que queda sin efecto el contrato que con fecha 20 de febrero del presente año se remitió para su aprobación a ese H. Congreso, relativo a la construcción del ferrocarril indicado.
Dada la riqueza de las regiones por donde se pretende el establecimiento de la vía férrea y las ventajas que de llevarse a cabo resultarían al comercio en aquellas poblaciones, al engrandecimiento del Estado y al acrecentamiento del bienestar general, este gobierno no duda de que Uds. se servirán acoger con simpatía el contrato a que me he referido.
Reitero a Uds. las seguridades de mi atenta consideración.
Libertad y Constitución.
Guadalajara, abril 21 de 1913.
José López Portillo y Rojas
Rúbrica."

lunes, 20 de marzo de 2017

Voces sepultadas en los archivos 13: destrucción de un plantío de mariguana



Bien sabemos que la persecución de la producción, comercio y consumo de sustancias enervantes en México no es nueva: según algunas fuentes esta prohibición comienza desde los primeros gobiernos revolucionarios. Antes de esto, sin embargo, el consumo de drogas como la mariguana no solo no estaban prohibidas sino que era más o menos común, sobre todo en las clases sociales más bajas. Tal vez por eso, aunque se prohibiera su uso, fue más difícil combatir la costumbre de consumirla.
En el Archivo Histórico Municipal de Autlán obra un acta, levantada por el presidente municipal, señor Alfredo Cuéllar Castillo, donde le informa al ministerio público sobre el descubrimiento y destrucción de un pequeño plantío de mariguana en un domicilio dentro del pueblo, en el año 1934. El plantío fue destruido y las plantas decomisadas; el dueño de la casa fue seguramente perseguido aunque el acta no aclara lo que pasó con él posteriormente (cuando se practicó la diligencia el señor no se encontraba en casa). Llama la atención que la destrucción y confiscación fueron realizadas por funcionarios municipales. Enseguida transcribimos el acta, omitiendo solamente el nombre del dueño de las plantas y el domicilio exacto donde se encontraba:

"Acta número 63.

En Autlán, siendo las diecisiete horas del día siete de diciembre de mil novecientos treinta y cuatro, se procedió a levantar la presente acta en esta Presidencia Municipal, para consignarse al C. Agente del Ministerio Público, en virtud de que como se tuvo conocimiento de que el señor don X, con domicilio en la casa número X de la calle Guillermo Prieto de esta ciudad, hace tiempo se dedica al cultivo y comercio de marihuana, se comisionó al C. Subinspector de Policía Ignacio Alcántar y al Gendarme Ramón Arriola para que acompañados del C. Miguel Gómez Michel, Agente de Salubridad en esta población, hicieran una inspección al citado domicilio, y habiéndose presentado en aquella casa solicitaron permiso de la esposa de X, por no encontrarse éste ahí, para pasar al interior, y habiéndose obtenido dicho permiso pasaron al interior, descubriendo en el patio un plantío de trece matas de marihuana chicas y una grande, las que desde luego procedieron a arrancar y decomisar. Estas matas presentan un peso de doscientos cincuenta gramos y han quedado en poder del C. Dr. Luis Enrigue Villaseñor Jefe de la Circunscripción Sanitaria en esta población, donde se dejan a disposición del C. Agente del Ministerio Público para los fines correspondientes. Como el señor X no fue encontrado ni se le ha localizado no queda detenido.

El Presidente Municipal."

Hasta aquí el acta, que nos muestra lo rudimentario del combate a las drogas (y de su producción) en nuestro pueblo hace apenas 8 décadas.

lunes, 6 de febrero de 2017

Voces sepultadas en los archivos 12: Horarios del comercio durante el Carnaval 1941


En el Archivo Histórico Municipal se puede consultar una transcripción del acta de la sesión de Cabildo celebrada el 16 de febrero de 1941, presidida por el señor Jesús Ochoa. En esta sesión, que tuvo carácter ordinario, después de leerse la correspondencia dirigida al Ayuntamiento por diversos ciudadanos, se trataron temas propuestos por los regidores: la construcción del portal del Estanco (actual portal Guerrero), la demolición del atrio del templo de las Hijas de María y el uso que se le daría al material de construcción que de ahí se obtuviera, la necesidad de indicar a los dueños de carretones que no saquen tierra de los paredones de los caminos...
Entre todo esto, el regidor Salvador Robles propuso al Ayuntamiento que se fijara un horario para el cierre y la apertura del comercio del pueblo, con el fin de que sus empleados y propietarios pudieran asistir a los festejos de Carnaval, ya muy próximos.
La propuesta del regidor Robles, que fue aprobada por unanimidad, dice lo siguiente:

"... que con motivo de las fiestas de Carnaval, es necesario fijar el horario para el cierre y apertura del Comercio en general y el Mercado, siendo el siguiente horario: a las quince horas tres de la tarde, para cerrar, y que se abra a las siete de la noche, o sea, a la salida de los toros; para que tanto empleados como propietarios tengan tiempo de asistir..."

En ese tiempo el Carnaval todavía era organizado por un gremio cada día y los festejos eran gratuitos para los que asistieran.

miércoles, 25 de enero de 2017

Voces sepultadas en los archivos 11: Protesta contra las ideas separatistas del cantón de Lagos



El 24 de enero de 1901, ayer hace 116 años, el Ayuntamiento de Autlán llevó a cabo una de sus primeras sesiones ordinarias del año. En ella se trataron asuntos domésticos, relativos a la vida cotidiana de los habitantes de la demarcación: pendientes administrativos de las comisarías de El Grullo y Cihuatlán, el mantenimiento de los acueductos que distribuían el agua potable por el pueblo, una fuga de "aguas corrompidas" en un domicilio de la calle de José Corona Araiza, la hechura de unos libros para la escuela de primeras letras...
Pero, como punto final, llegó algo inesperado: el señor Mauro H. González, comisionado de Policía del Ayuntamiento, tomó la palabra para denunciar las tendencias separatistas del segundo cantón del Estado, con cabecera en Lagos de Moreno, que pretendía convertirse en un territorio federal independiente de Jalisco. También propuso, y le fueron aprobadas, un par de acciones a tomar por parte del Ayuntamiento autlense ante semejante desacato.
La intervención del señor González, según el acta de esa sesión que se conserva en el Archivo Histórico Municipal de Autlán, fue como sigue:

"El C. González manifestó: que las tendencias separatistas de algunos vecinos del segundo cantón del Estado, pretendiendo que se eleve a territorio de la Federación, han sido por desgracia apoyadas por algunos órganos de la prensa y como es indudable que tales tendencias son antipatrióticas, pues que ningún jalisciense de corazón debe pretender la escisión del territorio del Estado que redunda en mengua de su soberanía y del bienestar de los ciudadanos, propone al Ayuntamiento se sirva aprobar las siguientes proposiciones.
1a. El Ayuntamiento constitucional de Autlán protesta contra las tendencias separatistas que han propalado algunos jaliscienses vecinos del segundo cantón, pretendiendo que éste se erija en territorio de la Federación.
2a. Publíquese en El Estado de Jalisco* a fin de que si a bien lo tienen las demás corporaciones municipales del Estado, se sirvan segundar esta protesta."

* El Estado de Jalisco era el periódico oficial del Estado.

Las propuestas de don Mauro González fueron aprobadas por unanimidad por el Ayuntamiento autlense.
Recordemos que apenas 33 años antes, en 1867, el séptimo cantón, con sede en Tepic, se había "independizado" al convertirse en distrito militar administrado desde la ciudad de México. Jalisco había perdido también, desde los primeros años de independencia, el territorio del actual Estado de Colima.

domingo, 25 de diciembre de 2016

Voces sepultadas en los archivos 10: De ebrios cansados


Es común comentar en charlas de sobremesa (o de cualquier otro tipo) cómo las costumbres y la disciplina se han relajado en la sociedad, al punto de ver en nuestros días cosas impensables en las épocas anteriores. Comentarios similares a los que se han hecho siempre, en todas las épocas.
Como sea, en el Archivo Histórico Municipal de Autlán podemos encontrar un curioso documento que constituye un ejemplo del cambio de costumbres que se ha experimentado en el último siglo en cuanto al tratamiento de las llamadas "faltas administrativas." Se trata de un parte de novedades que el inspector de policía del Ayuntamiento, señor Francisco Gómez, le daba al presidente municipal, que entonces lo era el señor Alfredo Cuéllar Castillo, correspondiente al día 23 de junio de 1930.
El encargado de la seguridad pública únicamente le informaba al presidente sobre la detención de dos sujetos, por ebrios cansados ambos y también por faltas a la moral uno de ellos. Sin duda, se trató de un día tranquilo en el pueblo.
El parte, escrito a máquina, dice:

"C. Presidente Municipal.
Presente.

Pongo en el superior conocimiento de usted las novedades ocurridas durante las 24 horas del día anterior.
Manuel Reyes, se encuentra detenido por ebrio cansado.
Miguel García, se encuentra detenido por ebrio cansado y faltas a la moral en la vía pública.

SUFRAGIO EFECTIVO, NO REELECCIÓN
Autlán, Jal. Junio 24 de 1930
El Inspector de Policía
Francisco Gómez"

Suponemos que el término de ebrio cansado se refiere a un borracho a quien se encontró durmiendo en la vía pública. Y a los dos ebrios cansados se les detuvo en la cárcel municipal, cosa que actualmente no pueden hacer los policías municipales porque atentarían contra los derechos humanos de los beodos.
Curiosamente (o no tanto) aquella actitud iba muy en el sentido del Movimiento por la Templanza, que en los Estados Unidos mantenía vigente la famosa Ley Seca y cuya influencia se sentía también, como siempre, en México. Recordemos que en esta misma década el presidente Lázaro Cárdenas mandó destruir el Casino Agua Caliente de Tijuana y que uno de los vicios principales que pretendía combatir el cacique de Tabasco, Tomás Garrido Canabal, era precisamente el alcoholismo.

martes, 22 de noviembre de 2016

Voces sepultadas en los archivos 9: Las primeras elecciones republicanas en el barrio de Las Montañas

Lista correspondiente a la J y a la L. Aparece el nombre del ganador, Luis Brambila.

Como sabemos, entre 1823 y 1824 un Congreso Constituyente trabajó en el Estado de Jalisco en la redacción de la primera Constitución política de esta entidad de la República. Electo en 1823, este Congreso Constituyente debía disolverse al haber terminado su función, para lo cual se convocó a una elección para conformar al primer Congreso Constitucional del Estado.
La forma de elección del nuevo Congreso estaba establecido en el Capítulo III de la flamante Constitución, que describía cómo debían funcionar las Juntas Electorales Municipales. Estas Juntas, de las que en cada municipio debían formarse las que fueran necesarias según su población, servirían para elegir a los ciudadanos que a su vez fungirían como electores de los nuevos diputados.
En Autlán, entre los días 21 y 23 de noviembre de 1824 se reunieron las juntas correspondientes, en el centro, el barrio de Las Montañas y los pueblos de Tepospizaloya y Zacapala, este último ya desaparecido. En el archivo histórico municipal de Autlán se encuentran los documentos que contienen las listas de los ciudadanos que fueron votados en cada una de estas juntas, con el correspondiente número de votos.
En el caso de Las Montañas, fueron emitidos un total de 1,215 votos, resultando con la mayor cantidad el señor Luis Brambila con 55 votos (el total se dispersó entre 86 personas). Las elecciones se llevaron a cabo en "la plazuela" de este barrio, acaso ubicada donde ahora se encuentra el jardín Atanasio Monroy. La lista aparece firmada, con fecha 23 de noviembre de 1824, por los señores Ricardo Villaseñor como presidente, Francisco González y Lucas Gómez como escrutadores y José Luis Brambila (quien 12 años antes aparecía como comandante de armas de Autlán, en el gobierno virreinal) sin un cargo aparente.
La elección de los diputados se llevaría a cabo en las casas consistoriales de Autlán en el mes de diciembre de 1824, con la concurrencia de los quince electores que resultaron de las cuatro juntas municipales.

domingo, 23 de octubre de 2016

Voces sepultadas en los archivos 8: El negocio del matrimonio


En la caja de documentos más antiguos del Archivo Histórico Municipal de Autlán se encuentra una hoja suelta, que seguramente formó parte de un expediente ahora perdido. Aunque el documento no incluye el nombre de la persona a que se refiere ni la fecha, ni aún el asunto por el que fue expedido, sí arroja luz sobre la institución del matrimonio en nuestro país a principios del siglo XIX. Por lo que en el papel se declara se puede entrever cómo el matrimonio tenía también un lado "comercial", en el que importaba lo que cada cónyuge aportaba a él y, en caso de disolución, eso determinaba la utilidad que los contrayentes obtenían.
Enseguida transcribo el breve documento:

"...fue casado con Dolores Quiles en 2as nupcias y durante su matrimonio hubieron por su legítima hija a María Merced.
Nada introdujo a su matrimonio y nada le tocó de gananciales.
1.- Comercio a medias con el señor cura, con principal de 200 pesos, poco más o menos, al cual pertenece la casita que está levantando en Zacapala".

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Voces sepultadas en los archivos 7: pilones para el Ayuntamiento


En mayo de 1821, apenas un mes antes de que los "americanos autlecos" juraran solemnemente la Independencia de México, el Ayuntamiento de Autlán se preocupaba por cosas mucho menos trascendentales: según un acta que obra en el archivo histórico municipal, el 4 de mayo de ese año los integrantes de este cuerpo idearon una novedosa forma de recaudar un poco de dinero de los comerciantes locales.
Aunque lo que tenía de novedosa esta idea, lo tenía también de ingenua: se pretendía que los comerciantes aplicaran en sus negocios un mecanismo que, en estos tiempos de auditorías electrónicas suena risible. Sin embargo, creemos que el método de recaudación asentado en esta acta no llegó a practicarse, debido a los grandes cambios que se verificaron con la consumación de la Independencia.
Enseguida transcribimos el acta, con la grafía adaptada a la actualidad, para su más cómoda lectura (los puntos suspensivos indican una laguna en el texto debida al deterioro del documento):

"En el pueblo de Autlán a los cuatro días del mes de mayo de mil ochocientos veinte y un años, estando reunidos en estas casas consistoriales los señores de este ilustre Ayuntamiento, el señor alcalde de segundo voto abrió la sesión proponiendo por arbitrio para darle fondos al público, el que se cobrasen los pilones que dejan de dar los comerciantes a los compradores y habiéndose discutido largamente… y probádose suficientemente que por componerse de diez y siete pilones o maravedís el medio tomín, se les defraudaba a los marchantes un pilón, por la costumbre de solo dar diez y seis, por tanto los señores de este cuerpo a pluralidad de votos resolvieron que se verifique el cobro desde el día siete de este, ordenando a los comerciantes que de cada medio que vendan echen en una vasija un grano de frijol para que, contados éstos cuando convenga, se sepa el adeudo que han formado, se recoja e introduzca a la arca de propios y arbitrios por mano del tesorero, que lo es el regidor don Pedro Cabezud, quien lo percibirá de los procuradores, a quienes toca hacer el cobro, y que estos dineros se distribuyan en obras de beneficencia y necesidad, como lo es la escuela de primeras letras, la construcción de un pozo de agua en la plaza principal, para que el público tenga menos necesidad, y otras que se juzguen convenientes y que para el efecto se forme un bando, se publique y fije en el lugar acostumbrado, con lo que se concluyó este acto que firmaron el presidente y demás señores de este Ayuntamiento ante mí, el secretario, de que doy fe."

Firmantes:
Josef Luis Brambila
Ricardo Villaseñor
José Lucas Gómez
José Fernando Corona
Pedro Cabezud

jueves, 4 de agosto de 2016

Voces sepultadas en los archivos 6: Junta primaria para el Congreso Constituyente de 1824


Como sabemos, la Constitución de 1824 fue la primera que tuvo la República Mexicana, redactada después de la caída del primer Imperio Mexicano, cuya soberanía recaía en el emperador Agustín. Esta constitución fue elaborada por un Congreso Constituyente en el que participaron representantes de todas las regiones de la República, incluyendo los territorios del norte que se perderían un par de décadas después frente a los Estados Unidos y excluyendo a las provincias de Centroamérica, que se separarían de la Unión antes de ser promulgada.
La forma de elección de los diputados, según la convocatoria expedida por el Soberano Congreso Mexicano se basaba en la población de cada provincia: por cada 50 mil habitantes se enviaría un diputado, también por el excedente de población que llegara a 25 mil personas. Las provincias cuya población no llegara a 50 mil, tendrían derecho a enviar un diputado.
Para determinar a los diputados que enviaría cada provincia, cada pueblo de 500 o más habitantes tendría que realizar una junta pública en la que se elegiría un elector "por cada cien vecinos, o por cada quinientos habitantes de todo sexo y edad".
El 3 de agosto de 1823 se realizó la junta correspondiente a Autlán, donde se eligieron 16 electores que, a su vez, participarían en la elección de los diputados por la provincia de Guadalajara. De esta junta se levantó la correspondiente acta, que obra en el archivo municipal de Autlán y que transcribimos enseguida, por creerla del interés de los lectores de este blog:

"En el pueblo de Autlán a tres de agosto de mil ochocientos veinte y tres, tercero, segundo y primero: Cumpliendo con la ley de convocatoria expedida por el Congreso Mexicano a diez y siete de junio del presente año, adiccionada y mandada observar por el Supremo Gobierno de este Estado: Congregados públicamente en el corredor de la casa de la colecturía de diezmos los vecinos de este pueblo que se hallan en el ejercicio de los derechos de ciudadano, a quienes el presidente alcalde de primera nominación, leyó e hizo entender los artículos de dicha convocatoria, relativos a este acto, que principió nombrándose secretario y escrutadores que lo fueron los ciudadanos Jesús Romo de Vivar y presbíteros Ramón Gómez y cura José Diego Gómez, en quienes recayó el mayor número de votos; y en seguida siendo interrogados los concurrentes conforme al artículo 25 de la expresada ley, no habiéndose promovido excepción alguna, se procedió a la elección de diez y seis electores primarios que corresponden a los ocho mil ciento ochenta y dos individuos de que se compone este vecindario, según el último censo, resultando electos por mayoría de votos los ciudadanos presbítero José María Cabezud con cuarenta, ídem Vital Básquez con treinta y nueve, ídem Ramón Gómez con treinta y siete, Urbano Antonio de Luna con treinta y cuatro, Jesús Romo de Vivar con ídem, presbítero Teodoro Cervantes con ídem, José Antonio de Agraz ídem, Vicente Victoriano Michel con treinta, Antonio Zataray con veinte y ocho, Jesús Sánchez con veinte y siete, Antonio Serrano con veinte y cuatro, Luis Brambila con veinte y tres, Mauricio Arias con veinte, Vicente Gómez con diez y siete, Lucas Gómez con diez y seis y Francisco González Hermosillo con quince, lo que se publicó por el presidente y no habiéndose puesto objeción alguna se extendió esta acta que se entregará en copia a cada uno de los expresados electores conforme se previene por el artículo 31, cuya acta firmaron para su constancia el presidente de la junta y los escrutadores conmigo el secretario.
José Antonio de Agraz. Ramón Gómez. José Diego Gómez. Jesús Romo de Vivar, secretario."