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martes, 1 de septiembre de 2026

La penúltima jornada del X Festival Áurea Corona 2: los últimos conciertos de piano

Mauricio Allera y Daniel Navarro.

 La tarde del sábado 29 de agosto el X Festival Áurea Corona cerró su penúltima jornada con un par de magníficos conciertos de piano, con el acompañamiento de otros instrumentos. La jornada comenzó hacia las 18:10 horas y en su mejor momento tuvo una asistencia de unas 100 personas: ahí estuvieron, entre otros, el pianista Jorge Isaac Martínez Corona, el coordinador del festival, Agustín Godoy Pelayo, y la coordinadora regional de la Secretaría de Cultura en la Sierra de Amula y Costa Sur, Joyce Donají Rodríguez Gallardo.

El primer concierto fue una novedad en la historia del Festival, en la que escuchamos al maestro Mauricio Allera Malo al piano, acompañado por su alumno de la licenciatura en Artes Daniel Navarro Guzmán en el corno francés. Daniel se dio tiempo para explicar la evolución de su instrumento, a partir de los cuernos de caza utilizados en Europa, y su paulatina incorporación a la orquesta. Ellos interpretaron el siguiente repertorio, premiado por el público con una ovación de pie:

Romance no. 36, de Saint Säens.

Concierto no. 1, de Mozart.

Nocturno, de Franz Strauss.

Concierto no. 3, de Mozart, en tres movimientos.

El estreno de las piezas Romance, Vals y Marcha, compuestas por Mauricio Allera para su esposa.

Nexus in Crescendo. De izq. a der.: Sergio Losowich, Christopher y Yeshua.

El segundo concierto se tituló Sinergia Sonora y estuvo a cargo del ensamble Nexus in Crescendo, integrado por el pianista Sergio Losowich y sus hijos Christopher y Yeshua López, quienes ofrecieron un amplio programa utilizando los dos pianos con que cuenta el Museo con diferentes formaciones, además de un pasaje con piano y violín. Los dos hijos del maestro Losowich son muy jóvenes, adolescente Christopher y niño Yeshua, lo que, junto con la precisión y amplitud de conocimiento que demostraron los tres ejecutantes, causó la admiración y el respeto del público, que también los ovacionó de pie al terminar su concierto, de alrededor de una hora y media de duración.

El concierto se dividió en seis partes, según la formación con que atacaban los instrumentos, aumentando la complejidad conforme avanzaba el programa.

El primer bloque fue de solistas, alternándose los tres músicos ante el piano para tocar Tarantella, de Beaumont, Momento musical no. 4 de Rachmaninov y Estudio de concierto para piano no. 9 “El barco que logró cruzar el inframundo, de Sergio Losowich.

En el segundo, Sergio Losowich en el piano y Christopher al violín tocaron el primer movimiento, Primavera, de las Cuatro Estaciones de Vivaldi, el primer movimiento, también Primavera, de la Sonata para piano y violín no. 5 de Beethoven y el primer y segundo movimientos de la Sonata no. 3 de Handel.

El tercer bloque fue de interpretaciones al piano a cuatro manos, alternando el maestro Losowich con cada uno de sus hijos para tocar Ice Castle, de Hamlisch; Leyenda no. 1 de Dvorak, el primer movimiento de la Sonata en Re menor de Mozart y el Vals de las flores de El lago de los cisnes, de Tchaikovski.

El cuarto bloque fue de interpretaciones a dos pianos, también con Sergio Losowich en un piano y alguno de sus hijos en el otro. Así tocaron el Rondo alla turca de Beethoven, el tercer movimiento de la Sonata para dos pianos en Re menor de Mozart, el primer movimiento de la Sonata en Do menor de Mozart, la Tarantela para dos pianos de Shostakovich y el tercer movimiento del Concierto no. 15 en Si bemol mayor de Mozart.

Enseguida vendría la interpretación del vals Alejandra de Enrique Mora a seis manos, siendo la segunda interpretación de este tipo en el festival, luego de la que ellos mismos realizaron hace un año en el Festival Áurea Corona.

El concierto concluyó con una interpretación a dos pianos, entre Sergio y Christopher, de la marcha Radetzky de Johann Strauss, mientras Yeshua dirigía al público con batuta en mano para ordenar el acompañamiento con las palmas.

Dos pianos y director.


Fue un concierto de muy buena calidad y una muestra de lo que se puede lograr con constancia y disciplina en cualquier ámbito.

Al día siguiente, domingo 30 de agosto, el maestro Losowich dio una clase magistral de piano con duración de más de tres horas, en las que dirigió a algunos pianistas y aspirantes a serlo en el aprendizaje del instrumento y mejora de su técnica.

La penúltima jornada del X Festival Áurea Corona 1: una mañana en el Museo Regional

En la presentación de Nació para pintar. De izq. a der.: Hirineo Martínez, Nabor de Niz, Gabriel Lima y Agustín Godoy.

 El sábado 29 de agosto fue el penúltimo de los diez días de actividades del X Festival Áurea Corona y se desarrolló en dos turnos. El de la mañana giró sobre la vida y la obra del pintor José Atanasio Monroy y concluyó con una muestra de los avances de los alumnos de piano de la Fundación Orgullo y Cultura SMG de El Grullo.

A las 10:08 horas y con la asistencia de unas 15 personas, en el salón de usos múltiples del Museo Regional comenzó una sesión que se anunció como la presentación del libro Nació para pintar, de don Gabriel Lima Velásquez, publicado en 2011 y que trata sobre los recuerdos del autor acerca de Atanasio Monroy y el contexto en que vivió este pintor. Pero, en realidad, la mesa se convirtió en la exposición de las propias experiencias, impresiones y recuerdos de los participantes a propósito de Monroy, del libro se habló muy poco.

Participaron en la mesa Hirineo Martínez Barragán, coordinador del Capítulo Costa Sur de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco; Nabor de Niz Domínguez, coordinador honorario vitalicio de ese Capítulo y Gabriel Lima Velásquez, autor del libro, con la moderación de Agustín Godoy Pelayo. Cada uno de ellos tuvo una intervención, de las que compartimos en seguida un apretado resumen:

El moderador presentó a cada uno de los panelistas y destacó que la presentación se realizara dentro de la exposición José Atanasio Monroy. Nacionalismo y tradición, que se encontraba en esa misma sala y reunía algunos de los mejores cuadros de don Atanasio.

Gabriel Lima comenzó con una reflexión acerca de si el artista nace o se hace, concluyendo junto con Pablo de Tarso que el artista lo es gracias a un don con el que nace, pero que debe desarrollar mediante la práctica y el aprendizaje de la técnica. Luego de una serie de consideraciones sobre la situación social y económica de Autlán a inicios de la década de 1930, cuando él nació, debidas a dos años de malos temporales de lluvias y a la Cristiada, y que propiciaron la emigración de muchos autlenses, don Gabriel recordó que la Lotería Nacional reproducía algunos de los cuadros de Atanasio Monroy. Esto y la publicación de uno de los cuadros del pintor autlense en un libro titulado Niños pintores de México eran motivo de orgullo para don Gabriel, que quiso irse a México a estudiar pintura con don Atanasio. Su padre se negó a darle el permiso y tuvo que estudiar una carrera convencional, aunque años después, viviendo en la capital del país, se encontró con Monroy y le pidió que le enseñara algunas técnicas de pintura, aunque lo más que aceptó fue admitirlo de visita en su taller para que lo viera pintar.

Hirineo Martínez recordó el proyecto que hubo hace algunos años en el Centro Universitario de la Costa Sur, del que fue secretario académico, de publicar tres libros de Gabriel Lima en una antología: Nació para pintar, El tigre nunca pierde sus manchas y Aotlitlán. De este proyecto se tiene la revisión por parte del autor y el diseño de la portada, el panelista considera que el proyecto sigue vivo, aunque no se conocen más avances al respecto, luego de más de cuatro años. Leyó la introducción de esta antología, redactada por él mismo, en la que da una semblanza de la producción editorial de don Gabriel y algunos comentarios sobre su estilo: dice que “no oculta en ninguno de los tres casos (se refiere a sus libros) sus emociones”, tampoco sus filias y sus fobias, y recurre a un lenguaje directo, congruente con su forma de ser. Elogió de don Gabriel su enfoque alejado de la corrección política y consideró que la publicación de estas obras, que junto con el resto de la producción de don Gabriel han sido difundidas en ediciones de autor, debe estar respaldada por una institución.

Agustín Godoy recordó que conoce a don Atanasio desde su infancia, debido a que se hablaba siempre de él en su casa por la amistad que llevó con su padre, de quien fue compañero de escuela. Mencionó cinco obras de Atanasio que se mencionan en el libro y algunas de las cuales estuvieron exhibidas en el Museo: la Capilla de las Montañas, donde Monroy se dibujó a él mismo como niño, acompañado de su madre; la Última Cena, el San Francisco, la Sagrada Familia y la Crucifixión, estas dos últimas ubicadas en la sacristía de la parroquia del Divino Salvador; todas las obras mencionadas están consideradas de lo mejor de la producción de Monroy. Nació para pintar, dijo, refleja la esplendidez de don Gabriel para compartir sus conocimientos.

El doctor Nabor de Niz elogió el buen tino del autor del libro de abordar a Atanasio Monroy a partir de las circunstancias en que vivió, le reconoció que pudo hacerlo así gracias a que lo conoció de cerca y convivió con él. Destacó de la obra de Monroy el hecho de que en ella se retratan elementos de la identidad de Autlán, con la posibilidad de reconocer a personas de aquí en los personajes de sus cuadros y murales. Recordó, por fin, que conoció a don Atanasio mientras éste pintaba su mural La Mexicanidad y el niño Nabor estudiaba en el Centro Escolar Chapultepec, lo volvió a encontrar en un homenaje que se le rindió en la Presidencia Municipal en la década de 1980 y, en los últimos años del pintor, le tocó tratarlo como médico en su Sanatorio Autlán, donde falleció en 2001. Al doctor Nabor, según él mismo recordó, le tocó presentar a Monroy con el también pintor Alfonso de Lara Gallardo, llevándolo a su habitación de la casa de don Carlos Mardueño. Ahí, los dos artistas platicaron durante varias horas y el doctor Nabor pudo ver reír a carcajadas, por primera vez, al autlense.

A este panel siguió inmediatamente otro, mucho menos nutrido, con un conversatorio sobre la vida y obra de don Atanasio Monroy. También moderado por Agustín Godoy, en él participaron Guillermo Tovar Vázquez, cronista de Autlán; Armida Briceida Maldonado Rubio, pintora y promotora cultural, y Jesús Donaciano Medina García, académico del CUCSur. Cada uno de los panelistas tuvo dos intervenciones, de un máximo de cinco minutos, para hablar sobre la vida y la obra de Atanasio Monroy. Enseguida, un resumen de lo que dijeron:

Armida Maldonado afirmó que Atanasio Monroy fue un hombre que hizo de la pintura una forma de expresar su visión del mundo, en cuyas obras hay una historia que habla de nuestra tierra. Destacó su capacidad de observación y la trascendencia de su obra más allá de la muerte de su autor. Consideró que detrás de la obra de Monroy hay trabajo, disciplina y sensibilidad.

Guillermo Tovar describió algunos lugares de Autlán que fueron importantes en la vida de Atanasio Monroy, antes de marcharse a la Ciudad de México: la casa que habitó en su primera infancia y que estaba ubicada justo donde la calle de Abasolo hacía bocacalle con la de Placeres y que fue demolida cuando se decidió prolongar la primera de ellas hacia el norte, su segunda casa en la misma calle Placeres, que tampoco existe más, y la escuela a la que acudió a hacer sus primeros estudios, que se encontraba en la casa antigua y hoy abandonada frente a la Catedral. Otro lugar importante en su infancia en Autlán fue el hotel Colón, que estaba donde hoy hay un estacionamiento en la esquina de la Presidencia Municipal: una vez, pasando por ahí, el niño Atanasio miró hacia dentro del hotel por una ventana, encontrándose su mirada con la del bandido Pedro Zamora, imagen que nunca olvidó. Estas referencias las compartió don Atanasio en una entrevista inédita que le concedió al profesor Fausto Nava González en la década de 1980. Sobre la obra de Monroy, el cronista afirmó que es un heraldo de la identidad autlense, con la aparición de rostros, tipos, frutas y lugares de aquí en muchos de sus cuadros. Ningún otro artista, dijo, tiene a Autlán tan presente en su obra. Para concluir, compartió algunos comentarios de Jorge Useta sobre Monroy y su obra, publicados en el libro Biografía de pintores jaliscienses 1882-1940, de Ixca Farías, en el que el joven Atanasio, ya radicado en la Ciudad de México, era descrito como un “espíritu que trabaja con seriedad”, que ya tenía obra suya en casas de personajes importantes, como el cardiólogo Ignacio Chávez, y sobre sus trabajos, que “dibujo, vida, carácter, todas estas cualidades se descubren en ellos”.

Jesús Medina no habló tanto de Monroy como de las actividades que la Universidad de Guadalajara ha realizado alrededor de su nombre: mostró el oficio fechado el 7 de abril de 2000 con la firma del rector del CUCSur, Salvador Acosta Romero, proponiendo a Monroy para el Premio Jalisco en el ámbito de las Artes, comentó el catálogo de su obra publicado poco después y leyó la esquela funeraria que se imprimió en la invitación a los servicios fúnebres del pintor.

Fundación Orgullo y Cultura SMG.


Las actividades matutinas concluyeron con la presentación de los avances de los alumnos de piano del maestro Mauricio Allera Malo en la Fundación Orgullo y Cultura SMG de El Grullo. Aunque la mayoría de estos alumnos son niños y adolescentes, hay también algunos adultos que decidieron emprender el aprendizaje de este instrumento, actividad que forma parte de las funciones de la Fundación, junto con otras de carácter cultural, artístico y deportivo.

Los alumnos que se presentaron en esta ocasión, ante unas 60 personas, fueron los siguientes:

Oliver Matías Naranjo Guevara, con un arreglo de Para Elisa, de Beethoven, y una pieza del soundtrack de la película Up.

Neithan Reynoso Salcido, con Minueto en Sol mayor de Bach y Arabesque, de Burgmüller.

Pablo Robles Jaime, con Vals de las flores, de Tchaikovski, y Oblivion, de Arenosa.

Mateo Robles Jaime, con Nuvole bianche, de Ludovico Einaudi.

Martha Patricia Pérez Robles, con Moon river, de Mancini, y Nessum Dorma, de Puccini.

Esteban Orozco Martínez, con Sonatina op. 20, de Clementi.

Daniela Saray Cruz, con Danza húngara no. 5, de Brahms, y Sueño de amor no. 3 de Liszt.

Carlos Enrique Peredo Arena, con Vals en La menor y Vals en Si menor de Chopin.

domingo, 30 de agosto de 2026

Dos recitales de piano en el X Festival Áurea Corona

May Mendoza.

 La tarde del viernes 28 de agosto, dentro la octava jornada del X Festival Áurea Corona, en el salón de usos múltiples del Museo Regional los pianistas May Mendoza y Michel Vega ofrecieron recitales de piano, de muy alta calidad. La sesión comenzó a las 18:20 horas y registró en su mejor momento (las personas no necesariamente llegan puntuales a estos conciertos) una asistencia de alrededor de 50 personas, muy baja en relación con la categoría de los ejecutantes.

El primer turno fue para el tapatío May Mendoza, quien además de pianista es productor, arreglista y compositor, quien con este recital comenzó su gira de piano inmersivo Mi música vive. Este concepto de piano inmersivo consiste en crear una atmósfera de cercanía e interacción con el público, mediante la colocación de las sillas muy cercanas al piano, quedando los espectadores de frente al pianista y con una iluminación más tenue de lo normal y unas velas eléctricas sobre el piano y las sillas de las primeras dos filas. El repertorio, de nueve piezas, es parte de este concepto: se trata de composiciones que remiten a sensaciones y sentimientos personales, que propician la introspección. Sus títulos son:

Persistir

Un pequeño toque matinal

Renacer

Claro multicolor

Valseado

En ausencia

Esperanza

Nostalgias

Pasional

Michel Vega.


La velada cerró con el concierto L´heritage romantique. Música para piano de José Rolón y Manuel M. Ponce, del pianista zapotlense Michel Vega, quien cuenta con una trayectoria que comprende presentaciones en varios Estados de la República, además de en Colombia y Costa Rica, incluyendo escenarios como el de la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, el Museo Nacional de Colombia y el teatro Alarife Martín Casillas. Michel Vega cumplió esta noche su tercera presentación en Autlán y segunda dentro del festival Áurea Corona, con un programa que no solo incluyó a los compositores que se mencionan en el título del recital, sino que incluyó también música de compositores autlenses.

El primer bloque del recital estuvo dedicado al compositor zapotlense José Rolón. Comenzó con un Preludio para continuar con las tres danzas para piano tituladas Bosquejos: Coqueta, Amorosa y Risueña. De sus Cinco pequeñas piezas para piano, op. 3 interpretó enseguida Historiette y Menuet, para concluir este bloque con la Mazurka, op. 12, no. 5, de una partitura que, según explicó, le compartió la pianista Claudia Corona, nieta del también pianista Reynaldo Corona, quien nació en 1920 en la misma finca que ocupa el Museo Regional, en Autlán.

Como a modo de transición antes del primer bloque, Michel Vega interpretó tres piezas de autores de Autlán: Rayo de luna y Lejos de ti, de Nicolás Sánchez Gómez, mismas que interpretó encadenadas, una forma de tocarlas que descubrió durante un ensayo y le gustó el resultado. La siguiente pieza fue de Alejandro Zermeño, Lobatiana, una de las primeras composiciones de este músico autlense, quien es muy conocido en la región como director de coros. Fue el estreno de Lobatiana en público, a pesar de haber sido compuesta hace más de 30 años.

El último bloque del recital fue de música de Manuel M. Ponce: comenzó con Intermezzo, una de las favoritas de Áurea Corona, para continuar con dos de las más populares de este autor, A la orilla de un palmar y Marchita el alma. La velada terminó con la pavana Versalles y la Rapsodia no. 2, que incluye pasajes de Las Mañanitas y que habíamos escuchado en 2023 en este mismo lugar, con el taiwanés Chiu Yu Chen.

Fuera de programa, el pianista tocó Europa, de Carlos Santana, premiada junto con el programa todo con una ovación de pie.

En la sala estuvieron presentes, entre otros, los músicos Jorge Isaac Martínez Corona, Mauricio Allera Malo, Alejandro Zermeño, Pancho López, Manuel y Carlos Guadalupe Morán Bautista, Armando Pedraza, Leticia Vidrio y Norma Angélica Cortés, todos ellos reconocidos y aplaudidos en los escenarios y los centros de enseñanza autlenses.

viernes, 28 de agosto de 2026

La séptima jornada del X Festival Áurea Corona. Entre la historia y el futuro

Guillermo Tovar y José Luis Ortiz en la presentación de La Cristiada.

 Las actividades del jueves 27 de agosto en el X Festival Áurea Corona se distinguieron por su diversidad, en todos los sentidos.

La primera parte se desarrolló en el Museo Regional donde, a partir de las 11:15 horas, se llevó a cabo la presentación del libro La Cristiada, a cien años de distancia, del cronista José Luis Ortiz García, originario de Tonaya y quien es, entre otras cosas, socio de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco y del Seminario de Cultura Mexicana, corresponsalía Guadalajara. La presentación se desarrolló con una asistencia muy pobre, que no pasó de unas 10 personas hacia el final de la sesión; comenzó con una intervención del cronista de Autlán, Guillermo Tovar, quien además de presentar al autor del libro hizo algunos comentarios sobre la importancia de reflexionar sobre la Guerra Cristera a un siglo de su inicio y sobre la dificultad que existe todavía ahora de abordar este asunto sin apasionamientos, vestigio de su naturaleza de guerra fratricida. Comentó también algunas de las acciones que ocurrieron en Autlán durante esos aciagos años, como la batalla de El Chante de octubre de 1927 y el ataque cristero a la ciudad en octubre de 1928, además de algunos personajes que tuvieron algún papel en ellas: el capitán Arnulfo R. Díaz, muerto durante la batalla de El Chante y sepultado en el Panteón de los Dolores, el sacerdote Luis Orozco, asesinado por los federales, entre otros. Para Tovar, quienes realmente llevaron el peso de la guerra fueron, como siempre, los civiles, víctimas de todo tipo de violencias por ambos bandos.

José Luis Ortiz comenzó su intervención explicando que la primera Cristiada, en la que nació el grito de ¡Viva Cristo Rey!, ocurrió ya en el siglo XIX, durante la República Restaurada. El discurso del autor del libro consistió en un recorrido por la historia de la Cristiada, refiriendo el desencuentro entre el arzobispo de Guadalajara, Francisco Orozco y Jiménez, y el gobernador José López Portillo, las restricciones al clero derivadas de la conocida como Ley Calles y el asesinato de Álvaro Obregón por José de León Toral, pero también se detuvo en mencionar los nombres y principales acciones de líderes como Anacleto González Flores, Miguel Gómez Loza, Victoriano Ramírez, José Reyes Vega, Aristeo Pedroza y el mismo Orozco y Jiménez.

Un dato interesante de la exposición de Ortiz García fue la afirmación de que la primera acción de la Guerra Cristera, en contraposición con otras versiones, fue en Chalchihuites, Zacatecas, a cargo de Pedro Quintanar. El autor conceptualizó la Guerra Cristera como una lucha desigual entre un ejército profesional y un grupo de rancheros mal armados, mal comidos, mal vestidos y, sobre todo, mal dirigidos, que desembocó en un fin que no fue el fin: los famosos arreglos entre el gobierno federal y los obispos, arreglos que Ortiz calificó de “muy tontos”, que dejaron en la indefensión a los líderes cristeros quienes, desarmados, fueron asesinados sistemáticamente en los siguientes años.

José Luis Ortiz tuvo espacio para responder algunos comentarios del público, en el sentido de la existencia de un documento con los arreglos, del que dijo que sí existe. Aún quedaron algunos minutos para responder a más comentarios en corto y para autografiar algunos libros.

Érick Cisneros al piano.


Luego de algunos minutos para reacondicionar el espacio, ocurrió la segunda actividad del día, que fue el debut del joven pianista Érick Guadalupe Cisneros Murillo, alumno del profesor Jaime Gabino Gómez durante los dos últimos años, con quien llegó sin saber absolutamente nada de piano. Érick interpretó un repertorio de diez piezas:

Matrimonio de amor

Reloj

Love Story

La nave del olvido

River flows in you

Passacaglia

Nuvole Bianche

Interstellar

Für Elise

A mi manera

El maestro Gabino explicó que con este recital concluyó la preparación inicial que le dio a Érick, quien pasará a manos del maestro Mauricio Allera Malo para continuar perfeccionándose.

La orquesta ECOS Autlán.

 

Horas después, a las 18:00, y en el templo de la Divina Providencia, conocido como “del padre Albino”, cerró la jornada con un concierto de la Orquesta Sinfónica del Núcleo ECOS Autlán, dirigida por el profesor Armando Emmanuel Pedraza Guerra. El concierto se desarrolló ante unas 150 personas y con unas condiciones acústicas muy buenas, gracias a la arquitectura del lugar, con el siguiente programa:

Fiesta Rumba

Marcha Eslava

Horn Pipe

Pomp and circumstance

Escena de ballet

Sueño despierto

Trepak

La cumparsita

Fuera de programa y ante la insistencia del público, la orquesta concluyó su presentación con la cumbia Nunca es suficiente, que fue premiada con una ovación de pie.

Así, entre la historia y la música, entre lo viejo y lo futuro, pasó esta jornada de jueves, ya cerca del final del X Festival Áurea Corona.

lunes, 24 de agosto de 2026

Cierre de la tercera jornada del X Festival Áurea Corona

Daniel Michel.

 Para terminar con la tercera jornada del X Festival Áurea Corona, la tarde del domingo 23 de agosto en el salón de usos múltiples del Museo Regional los pianistas autlenses Daniel Michel Hernández y Jorge Isaac Martínez Corona ofrecieron un par de recitales. La sesión comenzó a las 18:10 horas y registró una asistencia de poco más de 50 personas, entre quienes estuvo el director de Museos, Exposiciones y Galerías de la Secretaría de Cultura, José Luis Coronado Vázquez.

El primer turno fue para Daniel Hernández, joven intérprete que acaba de egresar de la carrera de Técnico en Música de la Universidad de Guadalajara y que ahora se encuentra cursando la licenciatura en Música con orientación en ejecutante, bajo la cátedra del pianista Joel Juan Qui. Integrante de una familia, los Michel, que se ha dedicado a la música desde hace varias generaciones, a Daniel lo hemos visto en varias ediciones del Festival Áurea Corona, siendo la primera la de 2020, que se celebró de forma virtual debido a la pandemia. Él tituló su recital Música a través del tiempo, con un programa igual al que ofreció el 21 de julio pasado:

Invención 8 en Fa mayor BWV 779 y Preludio y Fuga BWV 850, de Bach.

Tres movimientos de la Sonata Hoboken XVI: G1, de Haydn.

Vals Op. 64 no. 2 en Do Menor, de Chopin.

Seis bagatelas de Hermilio Hernández.

Intermedio

Le Picadilly, de Erik Satie.

Preludio en La menor, de Maurice Ravel.

Arabesque L. 66 no. 1 en Mi mayor, de Claude Debussy.

Summer, de Joe Hisaishi.

Jorge Isaac Martínez.


Al terminar el recital de Daniel Michel, tomó el piano Jorge Isaac Martínez Corona, autor de música para piano, para orquesta y para guitarra y profesor de música, quien aclaró que no cuenta con la disciplina que tienen quienes preparan conciertos completos para presentar un recital, por lo que prefirió llamar a su intervención una exposición de trabajos propios. Comenzó interpretando Blues de las banquetas, de su concierto Alcantarillas, dedicado a la vida en la gran ciudad y a algunos de los elementos urbanos, continuó con Cometa, pieza compuesta para su sobrina apodada de esa forma, y con dos piezas de la suite Los Servicios, que todavía se encuentra en proceso: El sustento y El informe, dedicadas al esfuerzo de quienes salen todos los días a buscar el sustento para su familia, dejando en casa lo más valioso que tienen, y a quienes se dedican a la crónica, el periodismo y profesiones afines. Esta suite busca homenajear a las distintas actividades y profesiones que las personas realizan para ayudar a otros. El recital de Jorge Isaac concluyó con un arreglo suyo al son istmeño La llorona, para piano.

Ambas intervenciones fueron muy aplaudidas e hicieron que, en palabras de José Luis Coronado, la tercera jornada cerrara muy bien.

Tercera jornada del X Festival Áurea Corona 1: la juventud al piano

Rodolfo Holmes en el piano.

 La mañana del domingo 23 de agosto se desarrollaron en el salón de usos múltiples del Museo Regional una serie de recitales de piano que tuvieron como punto en común la juventud de sus ejecutantes. Con la asistencia de unas 100 personas, en punto de las 11:00 horas inició la presentación de alumnos del profesor Jorge Isaac Martínez Corona, muchos de quienes estuvieron en la sala eran familiares de los ejecutantes, pero también estuvieron ahí José Luis Coronado, director de Museos, Exposiciones y Galerías de la Secretaría de Cultura; Mauricio Allera, profesor de piano de la licenciatura en Artes; el también pianista Daniel Michel y Agustín Godoy, coordinador del Festival.

Los alumnos de Jorge Isaac, quien imparte clases particulares de piano y compone algunas piezas especialmente para sus alumnos, tocaron en el siguiente orden:

Hiram Salazar Andrade, el Triste Vals, de Natalia Jareño.

Rodolfo Holmes Meillón, el Preludio en La Menor, de Bach.

Diego Alexis Ponce Blake, el Estudio 8 para piano de Jorge Isaac Martínez Corona, Mirando al Sur de Natalia Jareño y Preludio en Re Menor de Muzio Clementi.

Aylen Ximena Pérez Soto, el Estudio 5 para piano de Martínez Corona y Sacarborough Fair, canción tradicional inglesa, con arreglos de Martínez Corona.

Luna María Flores González, Requiem en brazos vacíos, compuesta por ella misma.

Jimena Alejandra Salazar Andrade, Estudio 1 para piano, de Martínez Corona, y Preludio No. 1 en Do Mayor, de Bach.

Azul Samantha Morales Portillo, Estudio 4 para piano, de Martínez Corona, y Greensleeves, pieza popular inglesa, con arreglos de Martínez Corona.

Romina Cahuantzi Morales, Estudio 3 para piano de Martínez Corona y Minueto en Sol, de Bach.

Ramón y José María Godoy.


Luego de esta muestra de avances y hasta de composición, por alumnos que en su mayoría son niños y adolescentes, escuchamos al pianista, joven también pero con varios años presentándose en el festival (de hecho, fue él quien dio el primer recital de su historia), Ramón Godoy Núñez, quien interpretó la Balada no. 1 en Sol menor de Chopin, para enseguida, junto con su hermano José María, ofrecer una muy buena ejecución a dos pianos del Concierto para piano y orquesta no. 3 de Dimitri Kabalevsky, premiado con una ovación de pie por el público.

Al entregar los reconocimientos a los ejecutantes, José Luis Coronado afirmó que es necesario el trabajo en equipo entre autoridades, familiares y profesores para la formación de músicos, elogiando la cantidad de pianistas que se están formando en Autlán.

domingo, 23 de agosto de 2026

Segunda jornada del X Festival Áurea Corona

Jorge Monroy comentando La Última Cena, de Atanasio Monroy.

 El sábado 22 de agosto las actividades del Festival Áurea Corona se centraron en el Museo Regional. Por la mañana, a partir de las 11:00 horas, el doctor Hirepan Solorio Farfán dictó la conferencia La visión antropológica como herramienta en la investigación del arte y la cultura en el Sur de Jalisco, a la que siguió un recital de alumnos de la licenciatura en Artes del Centro Universitario de la Costa Sur, dirigidos por el doctor Hirepan.

El turno vespertino tuvo un ritmo semejante, iniciando con una ponencia y concluyendo con un concierto: a las 18:00 horas y ante unas 25 personas el pintor y muralista Jorge Monroy comenzó una plática sobre la exposición José Atanasio Monroy. Nacionalismo y tradición, que desde abril pasado se encuentra disponible en el salón de usos múltiples del Museo. Jorge es sobrino de Atanasio, a quien conoció en Guadalajara cuando el primero asistió a una exposición del pintor autlense, atraído por el hecho de que ambos compartían el apellido, se presentó con él y, en la plática, determinaron su parentesco: Abundio, el abuelo de Jorge, era primo hermano del padre de don Atanasio. A partir de ese momento comenzó una relación estrecha, en la que Jorge sirvió como ayudante de Atanasio en trabajos como la restauración y conclusión del mural La historia del siglo XX, que se encuentra en la rectoría del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías, en Guadalajara.

Jorge Monroy comenzó su plática aclarando que los comentarios que haría sobre la obra expuesta serían muy personales. Dijo que en los cuadros exhibidos se nota el trabajo de un pintor muy consolidado, además de muy dedicado y entregado de tiempo completo a la pintura. A propósito de los géneros que componen la exposición, dijo que los bodegones eran las piezas que don Atanasio más pintaba, al grado de que acostumbraba pintar uno de estos cuadros antes de desayunar. Este tipo de cuadros los pintaba por gusto, no por encargo, e incluía en ellos flores, frutas y otros elementos que compraba previamente en el Mercado Corona, cercano a su domicilio. En cuanto al retrato, Jorge Monroy afirmó que es el género en el que el trabajo de su tío Atanasio fue más logrado y profesional, alcanzando una verdadera maestría en la interpretación de los rostros.

Hay tres elementos a los que Jorge Monroy afirma que un espectador debe poner atención al abordar un cuadro: el dibujo, el claroscuro y el color. En la obra de Atanasio, dijo, el dibujo llega a ser perfecto, sus composiciones solían ser frontales y en pirámide y no las elaboraba mucho teóricamente. El autor del mural La mexicanidad usaba colores poco intensos, “tenía bien amansados” los colores mediante la mezcla correcta de los colores primarios, a los que Jorge equipara a caballos brutos, fuertes y avasalladores. Don Atanasio, dice, tenía sus colores preferidos, como los grisáceos que ponía como fondo.

La Última Cena fue el cuadro de la exposición que mereció más comentarios de Jorge Monroy. Es una pieza que “se sale totalmente del molde”, con una composición en la que coloca a los personajes alrededor de la mesa desde una perspectiva en la que el espectador se puede sentir entre el grupo; encontró detalles en el manejo de la luz y en algunos elementos del cuadro que considera que sobran, como la lámpara. La plática concluyó con algunos comentarios sobre la vocación que un artista debe tener para alcanzar la excelencia, evitando toda clase de distracciones; la técnica de pinceladas cortas, cercanas al puntillismo, que utilizaba don Atanasio, y el mal estado en que se encuentra el mural del CUCEI, a los que les urge una intervención.

Jorge Luis Godínez (izq.) y Porfirio Preciado al piano.


La jornada concluyó con un excelente concierto a dos pianos que ofrecieron los maestros Jorge Luis Godínez Castellanos y Porfirio Preciado Villaseñor, quienes interpretaron el Concierto para piano y orquesta no. 2 de Rachmaninov, donde Jorge Luis ejecutó la parte solista de piano y Porfirio la reducción de orquesta para piano. Sin duda, uno de los grandes conciertos de la historia del festival.

Inauguración del X Festival Áurea Corona

Luz de Luna.
 

La tarde del viernes 21 de agosto, en el Museo y Centro Regional de las Artes se vivió la primera de las diez jornadas del programa del X Festival Áurea Corona, que está dedicado a Manuel Morán Godoy, músico de mariachi que trabajó en Autlán y la región a principios del siglo XX. Desde minutos antes de las 18:00 horas el patio central del Museo ya se encontraba casi lleno, se encontraban ahí descendientes de don Manuel Morán, entre quienes hay una buena cantidad de músicos; la secretaria general del Ayuntamiento de Autlán, Imelda Gómez Macedo, en representación del presidente municipal; las regidoras Yéssica Patricia Limón Soltero y Rosa Esmeralda Solórzano Gutiérrez, el obispo Eduardo Muñoz Ochoa, el pintor y muralista Jorge Monroy, el coordinador del Capítulo Costa Sur de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco, Hirineo Martínez Barragán; José Luis Coronado Vázquez, director de Museos, Exposiciones y Galerías de la Secretaría de Cultura; José Luis Esquivel Velasco, presidente del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, Gabriel Ignacio Acosta Nieto, director de Arte y Cultura de la Universidad Panamericana, entre otros.

A las 18:05 horas el grupo Luz de Luna (bajo, saxofón, percusiones, acordeón, guitarra, violín y voces) comenzó a tocar la pieza Rondinelas, la primera de las dos con que abrieron el festival. El grupo es dirigido por el acordeonista Carlos Guadalupe Morán Bautista, uno de los músicos autlenses más reconocidos en la actualidad y nieto de don Manuel Morán. Al terminar el breve concierto de Luz de Luna, el director de Arte y Cultura del gobierno de Autlán, Esdras López Mundo, dio un mensaje de bienvenida en el que explicó que esta edición del Festival, además de estar dedicada a don Manuel Morán, cuenta con apoyo financiero del gobierno del Estado, a través del fondo de Animación Cultural. Luego de otro mensaje de bienvenida por el coordinador del Festival, Agustín Godoy Pelayo, José Luis Coronado explicó que desde el gobierno estatal buscan que los museos sean espacios vivos, donde se realice el encuentro de ideas y personas, por lo que buscan acompañar a proyectos como el Festival Áurea Corona y que la comunidad se apropie de estos espacios.

Elba Morán.


Todo esto ocurrió en el patio central del Museo. Al terminar estos discursos, nos trasladamos unos metros para quedar a la entrada de la Sala de Músicos de la Región, donde la señora Elba Morán, también nieta de Manuel Morán, dijo algunas palabras en recuerdo de su abuelo: afirmó que era “muy consentidor, muy amable, muy cariñoso” y una “buenísima persona”. Él enseñó a tocar a sus hijos, a partir de quienes se desarrollaron varias generaciones de músicos, por lo que la señora Elba se dijo orgullosa de la herencia musical de su familia. Dicho esto, la secretaria general del Ayuntamiento dio un mensaje más, en el que destacó la importancia de actividades como este festival para reforzar el tejido social. Enseguida, se cortó el simbólico listón y se develó, al interior de la sala, una placa con información biográfica de don Manuel Morán. Para concluir la inauguración del festival, el grupo Luz de Luna tocó la canción Ojos tapatíos, acompañado por el tenor Jesús Gallardo, otro de los descendientes de don Manuel.

Enseguida nos volvimos a trasladar dentro del Museo, ahora al interior del salón de usos múltiples, que estrenó esta tarde una cortina a manera de telón en su ingreso desde el pasillo, que permite controlar la luz y el clima al interior de la sala. Ahí, luego de la exhibición de un video en el que Agustín Godoy y el ex regidor Juan Carlos Solorio Quezada explican las gestiones que se realizaron desde 2016 para organizar el primer Festival Áurea Corona, en agosto de 2017, al que acudieron algunos de los músicos de la familia de la recordada profesora de piano cuyo nombre lleva el festival y que cuentan con reconocimiento internacional, como Alejandro Corona, Claudia Corona y Arturo Ville.

Issac Ramírez.



Después del video, escuchamos el recital que el violonchelista tapatío Issac Ramírez presentó como cierre de la jornada, titulado Songs & Poems. Integrado con tres composiciones de autores del siglo XX, este concierto fue presentado el 19 de mayo pasado en la sala Higinio Ruvalcaba del Ex Convento del Carmen, donde estas piezas fueron estrenadas a nivel nacional. El concierto abrió con los siete movimientos de Partita No. 1 para violonchelo solo “Songs & Poems”, del estadounidense Philip Glass y estrenada en febrero de 2007, para continuar con la impactante El chelista de Sarajevo, del inglés David Wilde, inspirada en la reacción del chelista serbio Vedran Smailovic, quien comenzó a presentarse a tocar todos los días en las ruinas de la Ópera de Sarajevo en memoria de los 22 muertos civiles por el bombardeo que sufrió la ciudad el 27 de mayo de 1992 en una panadería. Para concluir con algo más alegre, el chelista cerró con el Tango para Ilaria del también estadounidense Carter Brey, dedicado a su esposa Ilaria Dagnini e inspirado en la obra de Ástor Piazzolla. Al concluir el recital, los asistentes que permanecimos en la sala respondimos con una ovación de pie al trabajo y virtuosismo de Issac Ramírez.

Para leer las notas al programa del recital de Issac Ramírez, recomendamos seguir este enlace.

lunes, 27 de julio de 2026

Última jornada del V Festival de Poesía y Narrativa Antonio Alatorre

 El domingo 26 de julio, al día siguiente del aniversario 104 del nacimiento de Antonio Alatorre, llegó a su fin la quinta edición del Festival de Poesía y Narrativa Antonio Alatorre, organizado por Andrea Reynoso. Acaso por ser el último día, el programa de la jornada estuvo más cargado de actividades que el de los días anteriores, comenzó al mediodía y, previa pausa de algunas horas para comer, terminó más allá de las 21:00 horas. La asistencia también fue más nutrida, pero con el mismo fenómeno de los días anteriores y aún de otras actividades semejantes: las personas asisten, en mayor o menor número, solo a aquellas presentaciones que les parecen más interesantes o en las que participan sus amigos o familiares, retirándose al terminar estas. Así, es perfectamente lógico que haya una presentación de libro para dos asistentes seguida de otra con 30 personas, a la que seguirá una más para las mismas dos personas.

Josefina Valera.


El caso es que el programa dominical inició a las 12:20 horas, con unos 15 asistentes que acudieron al Museo y Centro Regional de las Artes a acompañar a la joven escritora Josefina Valera en la presentación de su primera publicación, la plaqueta No es un adiós, resultado del taller de creación poética que imparte Andrea Reynoso y publicada por la editorial local Aotli. La misma Andrea presentó a la autora, de quien dijo que nació en noviembre de 2004 y escribe desde los 18 años de su edad, como un recurso para expresarse y dejar fluir lo que siente.

Enseguida, Josefina explicó que el título de su plaqueta viene de que, aunque es muy selectiva con sus amistades, nunca se despide por completo de las personas, a quienes lleva siempre consigo a pesar de que la vida los aleje. Leyó en voz alta algunos de los poemas que integran su publicación, iniciando con El último, inspirado en el Poema 20 de Neruda.

Fernanda Sánchez (izq.) y Laura Ramírez.


Antes del receso hubo tiempo de escuchar a las grullenses María Fernanda Sánchez García y Laura Miriam Ramírez Zamora presentar Herida clara, un poema de Fernanda musicalizado por Laura, quien hizo con él una canción de trova. Fernanda explicó que su poema es una protesta contra la situación de hambre y escasez de agua que se vive en el mundo y, en particular, en nuestra región; Laura dijo que conoció este poema en un festival en El Grullo, le gustó y le propuso a su autora musicalizarlo. Dicho esto, Fernanda leyó el poema original y cedió el micrófono a Laura para que cantara la versión musicalizada, acompañada con una guitarra.

Para las 14:00 horas había anunciado un slam poetry, término que en español significaría algo como concurso de poesía, pero no se realizó por falta de participantes. Así, hubo algunas horas para recuperarse de la desvelada de la noche anterior o simplemente para salir a comer algo, para continuar con la jornada por la tarde, siempre en el Museo.

Arturo Valdez y Miriam Vaca.


Justo a las 17:04 horas comenzó la recta final del Festival, con la presentación de las novedades de la editorial tapatía Señor Valdez, por su director, Arturo Valdez, y Miriam Vaca, de CulturAutlán. Ella comenzó haciendo una semblanza histórica de la editorial Señor Valdez, nacida durante la pandemia con la intención de dar a escritores noveles la oportunidad de publicar su obra, aunque también ha difundido el trabajo de artistas plásticos, que ha servido para ilustrar algunos de sus libros. Miriam mostró algunos de los primeros títulos publicados por Señor Valdez y que fueron presentados en Autlán, como los diversos volúmenes de Relatos que cruzan el mar, Cuenteando cuentos bajo la lluvia, entre otros.

Arturo recordó su primera visita a Autlán, cuando trajo al Museo una exposición colectiva de obra plástica en pequeño formato, que se inauguró en los días previos al cierre temporal de este recinto y de muchas actividades presenciales en Jalisco debido a la pandemia. Explicó que cuando sobrevino este cierre, en el que no había posibilidad de exponer en galerías, tuvo intenciones de publicar algunos de sus textos, pero no le gustó el trato de un par de editoriales de Guadalajara que tenían un enfoque de corrección política y pretendían determinar qué clase de temas podría Arturo abordar en sus textos. De esa necesidad de publicar nace Señor Valdez, que tiene una total apertura para que los autores publiquen sus textos, sin más restricción que la calidad. El título de su primer libro, Relatos que cruzan el mar, viene de la intención de que sus libros lleguen a lugares lejanos.

El director de Señor Valdez presentó de forma rápida algunos de sus títulos más recientes: el catálogo El jardín de los alebrijes, de la exposición homónima de artistas plásticos mexicanos que se presentó en Dublín, Roma, Ciudad de México y Bogotá en el último año (incluye una pintura de la autlense Armida Maldonado); las versiones italianas de Poemas que nacieron muertos, del mismo Arturo Valdez, y de Vida, amor y algunas gotas de sangría, del estadounidense Louis Cotto Vasallo, y Cuentos de Navidad para adultos, también de Arturo. Dijo que está trabajando en su segunda novela, sobre la historia de un asesino serial, y que en la editorial se están preparando sus primeros dos libros de ensayo, uno de Luis Cabrales sobre la novela Un drama en México, de Julio Verne, y otro sobre las cantinas de Guadalajara desde 1904.

Arturo Valdez y Alberto Íñiguez.


Enseguida, Arturo Valdez y Alberto Íñiguez presentaron el libro Los cuentos del loco, cuyo autor es el mismo Alberto y fue publicado por Señor Valdez. Alberto Íñiguez es psicoterapeuta y cineasta, además de profesor, y explicó cómo utiliza algunas herramientas literarias para conectar las conciencias y el inconsciente de sus pacientes. Sus cuentos son el producto de la necesidad de escribir, pero también de sus escritos de infancia y adolescencia, pasados por un trabajo literario. A lo largo de su intervención, Alberto Íñiguez compartió algunas consideraciones sobre la adaptación de obras literarias al lenguaje del cine y sobre la necesidad de aplicar en cada disciplina su propia especialización: en qué momento debe trabajar el escritor, cuándo el cineasta y cuándo debe abordar una tarea como psicólogo. Esta presentación fue la más comentada de la jornada, varios de los presentes hicieron comentarios y preguntas al autor sobre temas tan diversos como la educación y el impacto que en ella tuvo la pandemia, sobre el proceso creativo y otros.

Rubén Fischer y Andrea Reynoso.


Uno de los momentos más esperados del festival, como ocurrió con las ediciones anteriores, fue la presentación de la plaqueta Poetas de la grana, que esta vez llegó a su cuarto volumen. Es el resultado final del taller de creación poética del mismo nombre que imparte Andrea Reynoso, en el que los participantes publican los textos que trabajaron durante los meses de duración del taller. La presentación estuvo a cargo de Andrea y del poeta Rubén Fischer; Andrea explicó que la portada de esta edición está ilustrada con una pintura del artista estadounidense Budd Dees, quien recientemente expuso en la Casa Universitaria, y leyó el texto de la contraportada de la plaqueta, en el que habla sobre la literatura como agente de reunión entre las personas y de cómo el taller del que surge se ha convertido en una comunidad cuyo trabajo es un testimonio del trabajo de esta generación de escritores.

Rubén dio un mensaje sobre el resurgimiento que él observa en la poesía en el siglo XXI, en el que ve un proceso de renovación, con un cambio en las formas de decir y una amalgama con otros géneros, sin que se pierda la poesía. También habló sobre el oficio de escribir y cómo nace a partir de la necesidad de crear mundos posibles y registrar el lugar en el que vivimos. En su intervención fue mencionando a los siete autores de esta plaqueta y describiendo en pocas palabras su estilo y los temas que abordan en sus poemas; al ser mencionado, el autor se colocaba a un lado de Rubén para recibir su reconocimiento y un ejemplar de la plaqueta y para leer uno de sus poemas. De esta forma participaron Carlos Alberto Martínez Salazar, de Tuxpan, quien leyó El último golpe; José Ángel Espino Ramírez, de la Ciudad de México, para compartir Corazón de seis; María Fernanda Sánchez García, de El Grullo, con Pitaya; Adriana Corona Rosales, de Autlán, quien leyó Su espejo, y el también autlense, aunque radicado en la capital del país, David Herros, quien compartió Viento. Aunque no asistieron a la ceremonia de presentación, Rubén Fischer leyó los poemas Mi cuerpo, de Gloria Rosiles, quien vive en Ciudad Nezahualcóyotl, y Poema 2 Ciclos constelares, de la cihuatlense Flor Estrella Martínez Roque. Es de llamar la atención la diversidad que encontramos en este volumen: no solo hay poetas de los cuatro puntos cardinales, sino que los hay jóvenes y con experiencia, noveles y con trayectoria, hay quienes cantan al dolor y quienes lo hacen a la tierra, quienes miden sus versos con precisión y los que recurren a la prosa poética. En CulturAutlán celebramos esta diversidad y la existencia de un espacio en el que pueda expresarse.

Durante la presentación de Tamal 8.


Para cerrar la jornada y el festival, el artista autlense César Gómez, en su faceta de Tamal 8, ofreció una presentación que combina literatura, música, performance e instalación, con un programa de nueve piezas diseñado para este festival, por su carga literaria y letras reflexivas y críticas, que lo mismo hablan de problemas cotidianos y estrictamente personales, como puede ser la procrastinación, que de la incertidumbre y los temores que nos trajo la pandemia.

Con un bajo eléctrico, caja de ritmos, iluminación y la proyección de imágenes para cada pieza que podíamos ver en la pared detrás del artista, mezclándose con los cuadros de Atanasio Monroy en una atmósfera un tanto onírica, Tamal 8 presentó el siguiente programa, del que tuvo la fineza de repartir una copia entre los asistentes:

Procrastinación

Tambor navesónico

Reflejas (Mierror)

Feliz 22

Coronavirux

Lunita infinita

Carbamazepino trigémino

Re sostenido

¿O quién eres?

En los tres días del festival se presentaron en el Museo escritores, editores, actores e investigadores para compartir obras creativas, hallazgos y novedades editoriales, lo mismo que para reflexionar sobre diversos asuntos. Algo digno de celebrarse y fomentarse.

martes, 21 de julio de 2026

Ofreció el pianista Daniel Michel un concierto con causa en el Museo Regional


 La noche de este lunes 20 de julio en el salón de usos múltiples del Museo y Centro Regional de las Artes de Autlán el joven pianista autlense Daniel Michel Hernández ofreció un recital en el piano Kawai de este recinto. La tercera llamada para iniciar el recital se dio a las 19:20 horas, con una asistencia que rebasó ampliamente el centenar de personas, entre quienes se encontraban los destacados músicos Jaime Gabino Gómez Acosta, Carlos Guadalupe Morán Bautista y Jorge Isaac Martínez Corona, familiares y amigos del pianista y público en general.

Este recital fue anunciado como “con causa” porque fue organizado para apoyar a Daniel en su proceso de titulación de la carrera de Técnico en Música, que cursa en la Universidad de Guadalajara como paso previo a la licenciatura en esta disciplina. El repertorio de Daniel incluyó música de los periodos clásico y romántico, además de obra de compositores impresionistas franceses del siglo XX y, lo que muchos de los asistentes más esperaban escuchar: las seis Bagatelas de don Hermilio Hernández.

Luego de un breve mensaje del director de Cultura del gobierno de Autlán, Esdras López Mundo, y de Yadira Michel, prima de Daniel e integrante de una familia dedicada a la música por seis generaciones, el pianista acudió al piano y comenzó a interpretar su programa, sin necesidad de leer las partituras. Los asistentes se mantuvieron expectantes y atentos a la ejecución de Daniel, quien a decir de algunos de los músicos que se encontraban presentes, ha ido mejorando su técnica y su repertorio desde sus inicios como alumno de la Escuela de Artes Municipal, bajo la tutela del profesor Jaime Gabino Gómez.



Daniel ha ofrecido otros recitales, aunque más breves, desde el año 2020. Ha participado en varias ediciones del Festival Áurea Corona, en la Semana Cultural Ernesto Medina Lima del Capítulo Costa Sur de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco y en colaboraciones con el ballet La Grana y con el Recinto Cultural Palacio del Arte, interpretando, entre otros, música de Chopin, de Bach, de Hermilio Hernández y el vals Lencha, de don Ernesto Medina Lima. Esta interpretación, hecha en la tercera Semana Cultural Ernesto Medina Lima, fue la tercera hecha en público de este vals, luego de su autor y del profesor Jaime Gabino Gómez.

El programa del concierto fue el siguiente:

Invención 8 en Fa mayor BWV 779 y Preludio y Fuga BWV 850, de Bach.

Tres movimientos de la Sonata Hoboken XVI: G1, de Haydn.

Vals Op. 64 no. 2 en Do Menor, de Chopin.

Seis bagatelas de Hermilio Hernández.

Intermedio

Le Picadilly, de Erik Satie.

Preludio en La menor, de Maurice Ravel.

Arabesque L. 66 no. 1 en Mi mayor, de Claude Debussy.

Summer, de Joe Hisaishi.

lunes, 13 de julio de 2026

La academia Vive Jalisco cerró el ciclo 2025-2026 con un espectáculo de danza folclórica

Estampa de Guerrero.

 El viernes 10 de julio por la tarde, en el auditorio Hermilio Hernández de la Casa de la Cultura de Autlán la academia Vive Jalisco dio un espectáculo de danza folclórica a manera de cierre de su ciclo 2025-2026, bajo la dirección del maestro Alan Sevilla. Con la asistencia de unas 180 personas, la función comenzó pocos minutos después de las 18:00 horas.

Los trabajos de la academia de danza Vive Jalisco se dividen en grupos de edades: están el grupo Semilleros, con niños y adolescentes; el grupo Vive Jalisco, con bailarines jóvenes, y el grupo Experiencias, con integrantes adultos. Los tres grupos se presentaron esa tarde en el auditorio Hermilio Hernández, ejecutando de manera alternada cuadros de diversos rumbos del país, en el siguiente orden:

Veracruz, con el grupo Semilleros, que interpretó estampas con sones jarochos.

Guerrero, con estampas de la Costa Chica, de música con fuertes influencias africanas, indígenas y europeas que incluyeron unas vistosas danzas en pareja sobre tarimas, con pasajes acrobáticos como el de la iguana.

Yucatán.


Yucatán, bailando vaquerías con piezas como Las mujeres que se pintan, La china chinita y El ferrocarril, muy aplaudidas por el público por su vistosidad y la dificultad que implica su ejecución.

Sinaloa, con los alegres y movidos sones de la Costa: El sauce y la palma, El pato asado, El niño perdido, entre otras.

Mariachi Fina Estampa.


Para cerrar la función, Vive Jalisco se hizo acompañar por el mariachi Fina Estampa, que dirige el profesor Irving Hernández y que cuenta con integrantes de El Grullo y de Autlán. El mariachi, que cuenta entre sus filas a músicos de amplia experiencia en este tipo de música y con giras en Europa y Sudamérica con otras agrupaciones, está integrado por cuatro violines, tres trompetas, guitarra, vihuela, guitarrón y muy buenas voces; interpretó algunas canciones solo, como Bonito Tecalitlán, con la que abrió su participación, pero también acompañó al ballet en algunas estampas jaliscienses, con sones como La negra, Aires del Mayab y El tapatío.

Vive Jalisco se ha presentado en diversos espacios dentro del municipio de Autlán y en otras regiones, es habitual verlo a lo largo del año en actividades como las Fiestas Patrias. Recientemente fue el grupo folclórico del municipio de Autlán, aunque a la fecha trabaja como grupo independiente.