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martes, 16 de junio de 2026

A propósito del aniversario 203 del Estado Libre de Xalisco


 Por Guillermo Tovar Vázquez, cronista de Autlán

El 27 de septiembre de 1821, con la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México, concluía la Guerra de Independencia, pero iniciaba una tarea acaso más difícil y laboriosa: la definición del tipo de gobierno y la organización de la vida pública de lo que había sido el virreinato de la Nueva España.

Esos primeros meses de vida de México fueron convulsos, febriles: tuvimos un emperador, Agustín de Iturbide, que convocó a un Congreso Constituyente que luego disolvió, siendo a su vez depuesto por uno de tantos planes y pronunciamientos que nuestro país ha padecido a lo largo de su historia, para dejar a cargo del gobierno a un triunvirato. Como éste no convocara a un nuevo Congreso Constituyente, la provincia de Guadalajara hizo el reclamo correspondiente, provocándose un periodo de tensión con la capital del país, que punto estuvo de costar vidas. En este contexto y ante la indefinición del centro, el día 16 de junio de 1823, hoy hace 203 años, la Diputación Provincial decretó que la antigua provincia de Guadalajara quedaba constituida en el Estado Libre de Xalisco, confederado con los demás estados dentro de una República Federal. Este golpe en la mesa de los primeros jaliscienses influyó para que, en febrero de 1824, el Congreso General expidiera la primera Constitución del nuevo país, quedando definido como una república federal, como lo habían hecho los jaliscienses meses antes.

Con esto, podemos afirmar que fue en Jalisco donde nació la República Mexicana como organización política y, como lo llamó Pedro Vargas Ávalos, es Jalisco el hermano mayor de la Federación. Esta aportación fundamental de Jalisco a México me da pie para mencionar, a manera de conclusión, algunos de los aportes de nuestro Estado al país:

De Zapotlán el Grande es el máximo exponente del muralismo mexicano, corriente pictórica nacida en nuestro país y que nos representa en el mundo: José Clemente Orozco.

De San Gabriel es el escritor mexicano más reconocido en la literatura en español, el gran Juan Rulfo.

De Autlán es Antonio Alatorre, filólogo cuyos estudios influyeron en investigadores de todo el mundo.

De Ixtlahuacán de los Membrillos es Katya Echazarreta, la primera mujer mexicana en viajar al espacio.

De Ahualulco de Mercado era Luis Manuel Rojas, presidente del Congreso Constituyente de Querétaro, que redactó la Constitución Política que sigue vigente.

De Guadalajara es Luis Barragán, el arquitecto mexicano más importante, una de cuyas obras fue declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO.

Aprovechemos, pues, este aniversario para reconocernos como jaliscienses y para inspirarnos a aportar nuestro esfuerzo y talentos para procurar el engrandecimiento de nuestra tierra.

jueves, 28 de agosto de 2025

Fue presentado en Guadalajara el libro Mosaico Literario del Sur de Jalisco

De izq. a der.: Pedro Valderrama, Andrea Reynoso, Pedro Vargas, Guillermo Tovar, Braulio Villanueva y Kenia Cornejo.

 La tarde del miércoles 27 de agosto, durante la sesión mensual de la Asociación de Cronistas Municipales del Estado de Jalisco, fue presentado en el auditorio del Museo de la Ciudad de Guadalajara el libro Mosaico Literario del Sur de Jalisco. La presentación comenzó a las 18:15 horas y tuvo una asistencia de alrededor de 20 personas. Fue presidida por Pedro Vargas Ávalos, presidente de la Asociación, y por Braulio Villanueva, cronista de Cajititlán.

Pedro Vargas abrió la sesión con algunas consideraciones sobre la relevancia literaria de Jalisco y sobre la jalisciensitud, esa identidad jalisciense que tenemos tanto los nacidos aquí como los que, habiendo llegado de fuera, amamos a esta tierra y trabajamos por su engrandecimiento. Luego de presentar a los cuatro coautores del libro que participaron en la sesión, ésta comenzó en el siguiente orden:

Guillermo Tovar Vázquez, cronista de Autlán y autor de uno de los textos del libro, explicó que esta obra colectiva busca aportar un enfoque distinto a los estudios literarios de la región sur de Jalisco, en el que se pretende analizar los vínculos que tuvieron los escritores con la tierra en la que nacieron o se desarrollaron. Explicó también que su texto habla sobre Ramón Rubín y cómo fue su vida en Autlán, a donde llegó a los 60 años de edad buscando alcanzar su meta de que, a esa edad, solo se dedicaría a algo que le resultara estimulante intelectualmente. Aquí, al no poder echar a andar una empresa de cría de peces, se dedicó a escribir, dejando en su obra un retrato de la cotidianidad de Autlán en esa época de cambio y modernización, para bien y para mal, de la vida en el pueblo.

Andrea Reynoso Gutiérrez, coordinadora del libro, dijo que el Mosaico… surgió como una inquietud de dar a conocer a autores poco recordados, su antecedente está en la presentación, en septiembre del año pasado, del libro Cien años de Antonio Alatorre, en la Casa Taller Literario Juan José Arreola, en Ciudad Guzmán. Ahí se preguntó cómo sería una conversación entre los grandes escritores del sur de Jalisco y se puso la meta de escudriñar en la vida diaria y en los lugares en que vivieron estos autores, para conocer mejor su inspiración y su personalidad. Ella escribió en el libro sobre Antonio Alatorre y el barrio de Autlán donde nació y vivió su infancia.

Pedro Valderrama Villanueva explicó que su texto es sobre José Luis Martínez y su relación con Atoyac, su pueblo natal, y que este libro puede servir para que quienes no conocen a estos autores se interesen en ellos. También hizo unas reflexiones sobre el libro: en las presentaciones anteriores que ha tenido (en Sayula, Autlán, Ciudad Guzmán y San Gabriel) ha sido recibido con interés y efusividad; ha sido una singular experiencia para sus autores, que coincide con un momento esplendoroso en la investigación literaria de Jalisco, protagonizada por varios jóvenes activos en las regiones. Cree que será un libro buscado por interesados en la cultura jalisciense y anunció que el proyecto continúa, puesto que ya se trabaja en un segundo volumen y en un Mosaico Literario de los Altos, siempre al margen de instituciones oficiales.

Kenia Cornejo Márquez, coautora y editora del libro, recordó que su experiencia como investigadora comenzó con Juan Rulfo hace algunos años y, luego de un paréntesis en que se dedicó a otros temas, volvió sobre este escritor para este libro. A pesar de la dificultad para decir algo novedoso sobre un autor tan estudiado, Kenia escribió en el libro sobre lo que Rulfo no publicó, sobre lo que trató de escribir y terminó destruyendo; en su texto aborda la conexión fuerte que este autor tuvo siempre con el sur de Jalisco y la constante aparición en la prensa de su época de la pregunta de cuándo publicaría Rulfo su siguiente novela.

Al terminar la presentación fueron sorteados dos de los últimos ejemplares del libro, que quedaron entre lectores de Guadalajara que sabrán hacer buen uso de ellos.

viernes, 9 de mayo de 2025

Coloquio “500 años de historia escrita en el Suroeste de Jalisco” en el Museo Regional

Durante la ponencia de Rodrigo López Sevilla.

 El martes 4 de mayo de 1525 fue un día importante para la historia de Autlán. Ese día, acaso estando en plena producción los órganos pitayeros de Chiquihuitlán y en un entorno que cabe imaginar más arbolado y fresco, se redactó el primer documento en esta ciudad: el acta de la visita de Francisco de Vargas, la primera descripción de Autlán, cuya visita formaba parte de la expedición de descubrimiento que ordenó el conquistador Hernán Cortés hacia el norte de Colima. El pasado domingo se cumplieron 500 años de este acontecimiento y en Autlán no pasó desapercibido (lamentablemente, no podemos decir lo mismo de otras instancias, estatales y universitarias).

Para conmemorar este aniversario, en Autlán se llevó a cabo un coloquio de historia regional titulado “500 años de historia escrita en el Suroeste de Jalisco” y organizado por el gobierno municipal, el Museo y Centro Regional de las Artes y el cronista municipal. El coloquio formó parte, además, de las celebraciones por el 13 aniversario de la apertura del Museo, que se cumplen precisamente el 4 de mayo. Con la asistencia de unas 60 personas, el coloquio comenzó a las 11:17 horas.

Entre los asistentes estuvieron las regidoras del Ayuntamiento de Autlán Myriam Luján Espinoza, Yéssica Patricia Limón Soltero y Sarahí Viridiana Rodríguez Córdoba, la regidora de El Grullo Giovana Villalvazo Palacios, Rosaura Yazmín Sánchez Jiménez, directora del Bachillerato Tecnológico de Autlán; Marco Vinicio Rodríguez Quintero, funcionario de LICONSA; Griselda Álvarez Navarro, del Grupo Cultural Autlense; Nabor de Niz Domínguez, coordinador honorario vitalicio del Capítulo Costa Sur de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco; Elia Guadalupe Macías Vargas, subdirectora regional de Radio Universidad de Guadalajara en Autlán; la arqueóloga Chloe Pomedio, quien tuvo a cargo los trabajos del sitio de Las Urracas; Jesús Guerra, comisariado de bienes patrimoniales de la comunidad indígena de Chiquihuitlán, y Alejandro Rubio Beltrán, gerente de Radio Costa. Es de señalarse la comitiva que asistió al coloquio procedente del Estado de Colima: 15 personas, integrantes de la Asociación de Cronistas de Pueblos y Ciudades del Estado de Colima, de la Sociedad Colimense de Estudios Históricos, incluyendo a su presidente, Noé Guerra Pimentel, y del Club Tierra de Letras.

La actividad abrió con la entonación del Himno Nacional y del Himno a Jalisco por todos los asistentes, con el apoyo de una pista musical. Luego vendría una intervención del cronista de Autlán, Guillermo Tovar Vázquez, para explicar el motivo de la celebración de este coloquio, que expusimos en el primer párrafo de esta entrada, y para presentar a cada uno de los ponentes, de manera breve. La regidora Myriam Luján dio un mensaje en representación del presidente municipal, Gustavo Salvador Robles Martínez, en el que reflexionó sobre el pasado, el presente y el futuro y sobre la importancia de la documentación histórica para preservar la memoria colectiva, a partir de la celebración de los dos aniversarios del 4 de mayo, y cómo el Museo se ha convertido en un centro cultural importante y activo. La regidora inauguró el coloquio a las 11:40 horas.

Luego de que el moderador del coloquio, Esdras López Mundo, explicara las reglas y la dinámica bajo el que se desarrollaría la actividad (15 minutos para cada ponente, preguntas y comentarios del público hasta el final de la última ponencia), comenzaron las exposiciones, en el siguiente orden:

La historiadora Lilia Victoria Oliver Sánchez, autora de varios libros sobre historia de Autlán y ex rectora del Centro Universitario de la Costa Sur, presentó el trabajo La “cibdad” de Autlán en 1525, en el que hace un análisis de ese documento del 4 de mayo en que se describe por primera vez a Autlán. Dijo que este documento tenía una intención de dejar un registro de los posibles tributarios a la Corona, por lo que contabiliza solo el número de hombres casados y no el total de habitantes, pero también anota los productos que aquí se cultivaban (maíz y chile), el hecho de que en Autlán se realizaba un tianguis y que tenía guerra con el pueblo de Milpa, entre otros aspectos de la vida cotidiana, como que obtenían agua de pozos y vestían de fibras de maguey. La ponente enfatizó el aspecto demográfico del pueblo indígena de Autlán a partir de esta descripción y de documentos posteriores: a partir del dato de 4,400 hombres casados que asienta el visitador en 1525 y aplicando el método de Borah, que sugiere multiplicar este número por 4 para obtener el total de habitantes de una comunidad, ella establece que podría haber hace 500 años poco más de 17 mil autlecos, en un cálculo conservador. Para lo que hoy es la Costa de Jalisco y Colima, la doctora Lilia calcula un total de habitantes de alrededor de 350 mil, siendo esta región más populosa que otras más hacia tierra adentro, aunque antes de terminar el siglo la población indígena había descendido en un 99%. Para concluir, la historiadora reflexionó sobre el hecho de que en el documento del 4 de mayo no se menciona a la grana como uno de los productos de Autlán, aunque hay evidencias de que ya se cultivaba, por lo que especula que quizás los caciques decidieron ocultarle al visitador esta información.

El siguiente turno fue para el cronista de El Limón, Gabriel de la Asunción Michel Padilla, quien tituló su ponencia Noticias rivorienses. Tras las huellas históricas de Autlán. Ese título, explicó, se refiere al nombre de la diócesis de Autlán, rivoriense, que fue la manera en que el Vaticano tradujo el nombre del pueblo de Autlán (junto al camino del agua) cuando se erigió la diócesis. En este trabajo, el cronista mencionó una serie de documentos de los siglos XVI y XVII en los que se menciona a Autlán, haciendo posible un seguimiento del desarrollo histórico de este lugar. La primera referencia es del 15 de octubre de 1524, en un informe de Hernán Cortés al rey; la encomienda a Hernán Ruiz de la Peña el 8 de octubre de 1526 y el pleito legal entre Cortés y Nuño Beltrán en 1531, donde se mencionan los descubrimientos de la gente del primero desde Colima. La visita del virrey Antonio de Mendoza en 1541, la fundación del monasterio franciscano en 1543, la visita de fray Alonso Ponce y el juicio en el que los indígenas de Zacapala defendieron sus tierras de las pretensiones de un español para que le fueran mercedadas también fueron incluidos en el trabajo de don Gabriel, quien además citó a la arqueóloga Isabel Kelly en el sentido de que en Autlán ya había actividad mucho antes de la cultura azteca. El ponente cerró su participación con una reflexión sobre la postración a que fueron sometidos los indígenas inmediatamente después de la Conquista, comparándola con los problemas de monocultivo, problemas de salud por el uso de agroquímicos, inseguridad y explotación laboral que padecen los habitantes de la región en la actualidad.

El cronista de Autlán, Guillermo Tovar, presentó el trabajo Chiqihuitlán, último reducto prehispánico del valle de Autlán, que comenzó con una descripción del pueblo de este nombre que se encuentra en el extremo poniente del valle y que es, a un tiempo, agencia municipal de Autlán y núcleo de población de la comunidad indígena y del ejido de Chiquihuitlán. El cronista habló del origen del nombre de este lugar, que significaría lugar donde se hacen chiquihuites o “en el chiquihuite”, en referencia a la topografía de donde está asentado, así como de las características del territorio de la comunidad indígena, que tiene poco menos de 14 mil hectáreas, la mayoría de bosque. Enseguida, mencionó referencias documentales de este lugar, que ya aparece mencionado en 1589, cuando el cacique Francisco Melchor vende unas tierras en este lugar al español Antonio de Aguayo. Las referencias documentales se suceden en los siguientes siglos, en descripciones anónimas del valle de Autlán y en estadísticas de los primeros años del México independiente, siempre con el nombre de Chiquihuitlán. El trabajo también incluye menciones de los vestigios prehispánicos que se hayan en Chiquihuitlán, desde los típicos “monos” que los comuneros han encontrado a flor de tierra en sitios de cultivo y que resguardan celosamente, hasta petroglifos que han sido estudiados por arqueólogos (estudiados, no solo visitados superficialmente) y que han sido tema de publicaciones en revistas arbitradas. De esa herencia indígena queda poco, apenas algunas tradiciones como la visita de la virgen de la Concepción del pueblo de Ixtlahuacán, en Unión de Tula, que se remonta a más de un siglo. Otras tradiciones, como danzas de conquista, se han perdido recientemente.

El mismo cronista autlense leyó el trabajo Ixtlahuacán de Santiago, de prehispánico a colonizado, que envió la cronista de Unión de Tula, María Cristina Ruiz Santana, ante la imposibilidad de presentarse al coloquio. Se trata de un trabajo sobre la historia de este pueblo, donde tiene su origen el de Unión de Tula, que es uno de los que fueron descritos por la expedición cortesiana de 1525: la autora habla de la historia y desarrollo de Ixtlahuacán, su papel dentro de la red de poblaciones indígenas de la región y los cambios que en él se operaron a partir de la Conquista.

El colimense Abelardo Ahumada González, de la Asociación de Cronistas de Pueblos y Ciudades del Estado de Colima, presentó Las visitaciones de Gonzalo Sandoval y Diego de Coria, exposición que parte de la pregunta de cómo se enteró Hernán Cortés de la existencia de los pueblos al norte de Colima. La relación que le hace el cazonci sobre su guerra con el reino de Colima, que le impide el acceso al mar a los tarascos, es una primera referencia que tiene el conquistador de esta costa, cuya búsqueda emprende enseguida. El ponente explicó, apoyándose en documentos y códices del siglo XVI, cómo fue el proceso en que Cortés dio la orden de una primera visita a Zacatula, donde hoy está el puerto de Lázaro Cárdenas, y la salida a buscar a las amazonas, que los españoles imaginaban en el lugar que los indígenas llamaban Cihuatlán, “lugar de mujeres”. A la conquista de Colima sigue la visita a los pueblos del norte, a partir del 17 de enero de 1525.

El cronista de Villa Purificación, Victoriano Núñez Palomera, expuso Consecuencias de la visita de Francisco Cortés al valle de Espuchimilco, en el que propone la conformación de una historia general de la Costa Sur, que tiene un hilo conductor. Narró la ruta que siguió Francisco Cortés en 1524, desde Cihuatlán a tierra adentro, en la que fue repartiendo encomiendas de las que los beneficiarios no tomaron posesión, puesto que iban solo de paso. Pero el centro de su trabajo, como lo dice su título, fueron los cambios que los pueblos de la Costa sufrieron a partir de esta visita, en su estructura social, en la introducción de un nuevo sistema de valores y en el mestizaje de sus costumbres y economía. En el aspecto demográfico, se operó un descenso notable en la cantidad de habitantes, debida a las enfermedades, la violencia y otros factores. Todo el contexto vital de la región, dijo, se mestizó a partir de este contacto.

La segunda mesa. De izq. a der.: Mirtea Acuña, Rodrigo López, Miguel Gómez, Ignacio Gómez y Carlos Boyzo.


Con esta ponencia terminó el primer turno del coloquio, para dar paso a un receso de unos 20 minutos. La segunda mesa se desarrolló de la siguiente forma:

El vicepresidente de la Asociación de Cronistas Municipales del Estado de Jalisco, Carlos Martín Boyzo Nolasco, presentó el trabajo que llamó Título del pueblo de San Francisco de Autitlán, basado en un documento protocolizado ante el notario Zamora, de Autlán, en 1918, en el que los integrantes de la comunidad indígena de Autlán hacen una descripción detallada de los linderos y características geográficas de su territorio, como eran en el siglo XVI, mencionando por su nombre los sitios exactos en los que se establecieron las mojoneras que marcaban sus límites, algunos de los cuales, como Neverías, todavía se conservan. El documento fue redactado en los años 60 del siglo XIX y sería un valioso testimonio de la forma en que se comenzó a configurar el moderno pueblo de Autlán, después de la Conquista.

El cronista honorario de El Grullo, Ignacio Gómez Zepeda, habló de las Encomiendas de Ayuquila e Ixtlán, en cuyo trabajo dio la relación de los primeros encomenderos de estos sitios indígenas, ubicados en el actual territorio grullense, y de los posteriores dueños de esos lugares, convertidos en haciendas. Hizo un énfasis especial en la familia Rivera, que tuvo en propiedad la hacienda de Ayuquila desde el siglo XIX, y de algunos de sus integrantes más destacados, el último de los cuales fue el académico Gregorio Rivera Morán, quien trabajó hasta sus últimos días en la unidad 143 de la Universidad Pedagógica Nacional, en Autlán.

Miguel Gómez Arreola, cronista de Tenamaxtlán, presentó su libro Hacienda de San Gaspar de Colotitlán. Una historia de familia, que publicó en marzo de este año. El libro está dividido en dos partes y la presentación comenzó con la segunda de ellas: el estudio estadístico de Tenamaxtlán que hizo José María Covarrubias en 1821, una relación pormenorizada de los recursos, población, flora, fauna y geografía de este pueblo y sus alrededores, al que el autor compara con los trabajos de Alejandro de Humboldt. La primera parte del libro es una historia de la hacienda de Colotitlán desde que fue adquirida por don Francisco Covarrubias, sayulense, en 1785, en cuyos documentos de compra venta y de otros procesos legales, se puede seguir el desarrollo de este lugar, que ahora es una delegación municipal de Tenamaxtlán.

Las últimas dos ponencias también fueron de representantes de la Asociación de Cronistas colimense:

Rodrigo López Sevilla, de Manzanillo, presentó Cartografías históricas de la Costa de Jalisco y Colima, en el que explicó las primeras navegaciones por la Mar del Sur, con el objetivo de conocer las costas y sus recursos. Mostró algunos mapas históricos, con una explicación de lo que representan, más allá de lo visible a simple vista: uno de 1500, con la primera representación del continente americano, otro de 1535 en el que se establece la línea divisoria entre las posesiones españolas y portuguesas, según el Tratado de Tordesillas, con una representación de las costas que hoy son jaliscienses y colimenses; los puertos de Santiago y de Colima en 1541 y un detalle del mapamundi de Caboto de 1544, donde ya aparecen lugares de nuestras costas; la famosa “pintura” de 1550, con Autlán, Purificación, Cuzalapa y otros lugares de la región, entre muchos otros. De algunos, el ponente resaltó detalles curiosos, como el dibujo de los volcanes de Colima o de las míticas Siete Ciudades de Cíbola.

La cronista de Tecomán, Mirtea Elizabeth Acuña Cepeda, cerró el coloquio con la ponencia Permanencia del español del siglo XVI en regiones de Jalisco y Colima, donde habló de las diferencias en el idioma español en las regiones del país, cuyos regionalismos se desarrollaron a partir del español que hablaban los conquistadores, añadiendo palabras de las culturas indígenas de cada zona y de otras influencias. La ponente mencionó algunos ejemplos de palabras y expresiones usadas en la región que tienen su origen en el siglo XVI, de las que algunas son comunes para toda la región y otras son más localizadas.

Al terminar el coloquio se realizó la entrega de constancias y un presente a los expositores, para pasar enseguida a tomar la comida que brindaron los organizadores, concluyendo la convivencia ya cerca de las 16:00 horas.



viernes, 29 de noviembre de 2024

XXIX Congreso de la Asociación de Cronistas Municipales del Estado de Jalisco. Chapala 2024


 Por Rodrigo Tovar Vaca

El día 23 de noviembre del 2024 (que, por cierto, es el Día del Cronista en el Estado de Jalisco) se celebró el vigésimo noveno Congreso de la Asociación de Cronistas Municipales del Estado de Jalisco en el municipio de Chapala.

Este evento se llevó a cabo en el centro cultural Antigua Presidencia y tuvo un aproximado de 120 espectadores, entre los cuales se encontraban cronistas de Mixtlán, La Huerta, Villa Purificación, San Pedro Tlaquepaque, Ajijic, Autlán de Navarro, Acatic, Tepatitlán, Ocotlán, Zapotlán el Grande, Tuxpan, Santa Anita, Cajititlán, Jalostotitlán, Atequiza, Lagos de Moreno, La Palma (Michoacán), Jamay, Jocotepec, Ixtlahuacán, El Salto, Tlajomulco, Tenamaxtlán, Chapala y Tuxcueca, más el presidente y vicepresidentes de la Asociación de Cronistas Municipales del Estado de Jalisco.



Como inicio se entonó el Himno Nacional de México y el Himno a Jalisco, con la escolta y banda de guerra de Protección Civil de Chapala. Siguiendo con el protocolo, se presentó a la mesa del presídium que estaba conformado por:

*Pedro Vargas, presidente de la Asociación de Cronistas Municipales del Estado de Jalisco.

*Carlos Boyzo, vicepresidente de la Asociación de Cronistas Municipales del Estado de Jalisco.

*Jesús Escamilla, director de Arte y Cultura, en representación del presidente municipal de Chapala.

* Rogelio Ochoa, cronista municipal de Chapala.

*Manuel Benito Villagómez, principal defensor del lago de Chapala.

Posteriormente, el representante del presidente municipal de Chapala dirigió unas palabras a la Asociación de Cronistas Municipales del Estado de Jalisco sobre la importancia de un cronista.

Posterior, el presidente de la Asociación le dirigió unas palabras al público sobre la importancia de tener un patriotismo hacia el estado y menciono el término de la “jalisciensitud”, también enlazó a los cronistas porque, alejados de ser celebridades se superan a sí mismos y hacen su trabajo por amor a la crónica. También habló sobre los 29 años de la asociación y cómo intentan que cada municipio pueda tener un cronista.

Como tercer acto protocolario se entregaron la presea “Fray Antonio Alcalde” al cronista de Venustiano Carranza, Michoacán.

La presea “Luis Pérez Verdía” al inglés Tony Burton.

Y por último se le dio el reconocimiento a Manuel Benito Villagómez por su importancia en la protección del lago de Chapala.

Como siguiente punto se dio un pequeño receso con arpa y voz.

Posterior a los actos protocolarios se llevó a cabo la presentación por parte de Gerardo Ávalos Gallardo de las guías turísticas “Guadalajara es tuyo”, las cuales tienen destinos turísticos invitados como la ribera de Chapala, San Blas, Tepic, entre otros puntos.

Luego, la maestra Alejandra Olivera presento el libro “Fray Antonio Alcalde. XX años para la eternidad”, el cual es un libro que habla de la vida de fray Antonio Alcalde, citando la frase de este personaje “El día es para ellos, la noche es para mí” y mencionando la fundación del hospital civil de Guadalajara y la Real Universidad de Guadalajara, hoy Universidad de Guadalajara.

Luego, Carlos Boyzo presento el libro “Cuzalapa. Herencia cultural” del fallecido cronista municipal de Cuautitlán de García Barragán, este libro habla sobre la historia de Cuzalapa, municipio de Cuautitlán de García Barragán.

Posteriormente, el cronista de Yahualica de González Gallo presentó un libro sobre testamentos y actas de Tepatitlán, pero también vienen de Etzatlan, La Barca, San Juan de los Lagos y Ocotlán. Nos dijo que estos documentos eran importantes porque nos podía decir de cierta forma la manera de vida de estas poblaciones en el siglo XIX o antes.

Posteriormente tuvimos un receso musical con un arpa, guitarra y una voz femenina muy impostada.

Luis Jesús Ramírez y Francisco Montes.


Como siguiente ponencia, Francisco Montes habló sobre el padre Marcos Castellanos y su vida y relevancia en la época de la independencia.

Luego, el cronista del municipio La Huerta, Marco Corral, presentó su trabajo de declaración patrimonial municipal donde se recopilaron 35 bienes materiales y nos contó que recorrió todo el municipio para recolectar y, al final de su ponencia, exhortó a los cronistas para proponerle a su respectivo ayuntamiento porque para él todos los municipios tienen mínimo un patrimonio cultural para declarar.

Luego, uno de los cronistas de Tlaquepaque presentó la segunda edición de la “Gaceta de Tlaquepaque”, que habla sobre historia de este municipio.

Como última ponencia, el director del Archivo Histórico de Zapopan dio un mensaje sobre que tiene toda la disposición para ayudar a investigaciones de los cronistas.

Posterior, prosiguió la clausura del XXIX Congreso de Cronistas Municipales del Estado de Jalisco, con el presidente de la Asociación, y se anunciaron las candidatas a sedes para el trigésimo Congreso, que son Ocotlán, Tonalá y Lagos de Moreno.

jueves, 28 de noviembre de 2024

En Chapala celebraron su día social los cronistas jaliscienses

Centro cultural Antigua Presidencia, con el cerro de San Miguel al fondo.

 El sábado 23 de noviembre, fecha en que en Jalisco se celebra el Día del Cronista Municipal por haber sido ese día del año 1995 cuando nació la Asociación de Cronistas Municipales del Estado de Jalisco, se celebró en el centro cultural Antigua Presidencia del municipio de Chapala el XXIX Congreso Anual de esta organización que reúne a los cronistas jaliscienses. Bajo el proverbial buen clima de la ribera del lago de Chapala, que a quienes fuimos desde la Costa nos parecía un ambiente frío, nos reunimos en el mencionado centro cultural unas 200 personas, entre cronistas municipales de Jalisco y de Michoacán, investigadores e invitados.

El centro cultural Antigua Presidencia es una de las fincas señoriales bien conservadas que se encuentran en el último tramo de la calle de Madero, antes de llegar al malecón de Chapala, junto con el antiguo hotel Nido, la casa Braniff y otras, que forman un armónico conjunto urbano con la parroquia de san Francisco. Tiene en su esquina con la calle de Hidalgo una sala de exposiciones y, caminando hacia el norte por Madero, encontramos la puerta de ingreso al auditorio Zaida Cristina, sitio donde se desarrolló el Congreso. A las 9:30 horas ya se empezaban a reunir en el patio central de este sitio, a cuyo fondo se encuentra el auditorio, algunos compañeros cronistas, que de inmediato empezaron a actualizarse con las novedades de trabajo, con la plática propia de los amigos que tienen algún tiempo sin verse. En este patio se instaló una exposición de fotografías antiguas de Chapala y del lago, impresas en formato grande y montadas sobre caballetes, como dialogando con los murales que adornan este espacio y que representan a las nueve musas. Poco después de las 10:00 horas pasamos al auditorio, para comenzar con los trabajos formales del Congreso.

El primer momento del Congreso fueron los honores a la Bandera, que se realizaron con la participación de la escolta de Protección Civil de Chapala cuyos integrantes, ataviados con uniforme de gala, llevaban además en la mano derecha un hacha (excepto la abanderada, desde luego), símbolo de su oficio. A los honores siguió el canto del Himno a Jalisco, pieza musical que, por decreto del Congreso del Estado debe cantarse en todos los actos cívicos oficiales en el Estado pero que la Asociación de Cronistas es de las pocas instituciones que lo hace.

El presídium.


El presídium para este acto inaugural estuvo integrado por Rogelio Ochoa Corona, cronista de Chapala; José Castellanos Higareda, de la Sociedad Michoacana de Historia, Arqueología y Geografía; Pedro Vargas Ávalos, presidente de la Asociación de Cronistas Municipales del Estado de Jalisco; Benito Manuel Villagómez Rodríguez, empresario chapalense y defensor del lago de Chapala; Carlos Martín Boyzo Nolasco y Luis Jesús Ramírez Jiménez, vicepresidentes de la Asociación, y Jesús Escamilla Ramos, director de Cultura y representante del presidente municipal de Chapala.

Los mensajes inaugurales corrieron a cargo del señor Escamilla, quien ponderó la importancia de Chapala en la cultura y la historia jaliscienses y agradeció a la Asociación por elegir a Chapala como sede de su Congreso; y de Pedro Vargas, quien habló de la obligación de los jaliscienses, de nacimiento o avecindados, de honrar a nuestros antepasados, así como del papel de los cronistas como heraldos de la cultura y la historia, con el apoyo de las autoridades o sin él e, incluso, en contra de las autoridades. Dijo que la Asociación trabaja, desde sus inicios, por que todos los municipios tengan cronistas.

El siguiente momento del Congreso fue la entrega de preseas por parte de la Asociación a personas que se han distinguido por su trabajo y por su aporte a la difusión de la historia y la cultura de sus comunidades, de la siguiente forma:

La presea Fray Antonio Tello fue entregada a Francisco Gabriel Montes Ayala, cronista de La Palma, Michoacán, cuya semblanza fue leída por Luis Jesús Ramírez, cronista de Jalostotitlán.

La presea Luis Pérez Verdía fue otorgada a Tony Burton, ciudadano inglés que desde hace décadas vive en Chapala, donde ha hecho un trabajo excepcional en el registro y difusión de su historia y su cultura. Su semblanza fue leída por Rogelio Ochoa y la presea fue entregada en manos de la periodista Dale Parfrey, por ausencia del galardonado.

La presea Rosa Áurea fue para la cronista de Santa Anita, Tlaquepaque, Aurora Alcántar Gutiérrez, cuya semblanza fue leída por la cronista de Acatic, Ana Rosa González, quien ha difundido la historia y la cultura de su comunidad en diversos medios masivos de comunicación y en forma de libros.

Además, le fue entregado un reconocimiento, tal y como ocurrió en el Congreso XXI, también celebrado en esta ciudad, al empresario Manuel Villagómez, por su trabajo como “gran defensor de causas cívicas y del medio ambiente”, en específico del lago de Chapala, oponiéndose a proyectos de cortar o disminuir la cantidad de agua que le llega por el río Lerma. Don Manuel recordó, en su mensaje, el conflicto que se vivió con Guanajuato en los años del gobierno de Carlos Salinas por el agua del Lerma, que llegó a niveles altos de violencia.



Al terminar esta parte del programa del Congreso vino un intermedio musical, con un breve concierto de arpa y voz, que sería un preámbulo al magnífico concierto que vendría minutos después. Luego comenzaría la ronda de presentaciones de libros, en el orden siguiente:

Gerardo Ávalos Gallardo presentó unas guías turísticas de Jalisco y Michoacán que, con el título general de Guadalajara es tuya, se editan mensualmente dedicando cada número a un destino turístico diferente. El autor explicó que estas guías tienen el objetivo de difundir la riqueza de Jalisco y que, a partir del número de este mes, tendrán una sección fija dedicada a Chapala.

Alejandra Olvera Banda presentó la novela histórica El fraile Antonio Alcalde. 20 años para la eternidad, documentada en archivos pero con un hilo narrativo que busca ser atractivo para el lector. Afirmó que en esta obra se ofrecen pinceladas de la vida del obispo Alcalde, que no era un santo sino “muy enojón” y de los años de gestión y trabajo para lograr el desarrollo de Guadalajara que todavía disfrutan sus habitantes.

Luis Javier Ramírez y Carlos Boyzo.


Carlos Martín Boyzo Nolasco presentó el libro Cuzalapa. Herencia cultural, del finado cronista de Cuautitlán de García Barragán, Abel Vargas Ávalos. El presentador habló de las investigaciones de Abel Vargas sobre la cultura indígena de Cuzalapa y de trabajos como el rescate del idioma náhuatl y el estudio de elementos como los patollis y el lienzo de Cuzalapa, que forman parte de la identidad de esa delegación municipal de Cuautitlán. Las descripciones de estos elementos y episodios de la guerra de Independencia en esa región, entre otros temas, son asuntos que se abordan en el libro.

Juan Frajoza, cronista de Yahualica de González Gallo, presentó su libro En el nombre de Dios Todopoderoso, que incluye una recopilación de documentos testamentarios de Tepatitlán, así como otras disposiciones testamentarias de una amplia región que abarca desde Etzatlán hasta Acatic. Afirmó que la obra se compone de un total de 80 disposiciones y un texto introductorio en el que se explican los detalles de las dichas disposiciones y el motivo por el que se incluyeron en el libro. Aclaró varios puntos: estas disposiciones dan una visión del mundo desde la óptica de la clase propietaria, que es la que tenía bienes para heredar, además de que calificó de falsa la versión de que los padres heredaban en partes iguales a sus hijos, puesto que era una costumbre mejorar a ciertos hijos. La edición es del Ayuntamiento de Tepatitlán y se realizó con una paleografía actualizada, para facilitar la lectura para un público no especializado, además de que consideró que esta obra puede ser útil para un estudio de la sociedad y de los nexos que se establecían en ella.



Luego de las presentaciones de libros vino un receso musical, con un concierto de música mexicana a cargo de Abel Velasco en la guitarra, Javier Raygoza en el arpa y Brenda Flores en la voz. Si se hubiera tomado la opinión de los asistentes en ese momento, el concierto se hubiera alargado toda la tarde.

La parte final del Congreso se integró con exposiciones de temas variados por algunos cronistas, de la siguiente forma:

Francisco Montes, de La Palma, Michoacán, habló sobre la genealogía del sacerdote insurgente Marcos Castellanos, quien desciende de Pedro Ruiz de Guadalcanal, conquistador que vino con Hernán Cortés y se quedó como encomendero en Zacatula. Otros antepasados de Castellanos fueron los fundadores de las haciendas de La Palma, Guaracha y otras y, entre sus parientes más cercanos en el tiempo, mencionó a Felipe Arregui, a obispos y otros personajes importantes; la exposición incluyó una relación pormenorizada de sus antepasados, enlaces y descendencia.

Marco Corral, cronista honorario de La Huerta, explicó el proceso de declaratoria municipal de patrimonio cultural de ese municipio, que se logró en septiembre pasado con 35 bienes declarados. Dijo que esta fue la primera declaratoria de ese tipo que se logra en Jalisco y estuvo fundamentada en investigaciones y registros que él mismo ha realizado en varios años.

Aldo Fierros, del Consejo de la Crónica de Tlaquepaque, presentó la Gaceta de Tlaquepaque, un medio de comunicación impreso que edita esa corporación, autogestivo y bimestral, en el que se difunde el trabajo de los cronistas de esa demarcación.

Alexis Covarrubias, funcionario del Archivo Histórico de Zapopan y coordinador de los cronistas de ese municipio, dio un mensaje en el que afirmó que las puertas de ese recinto están abiertas para todos los cronistas y aseguró que es necesario llevar la cultura a las regiones.

Dicho esto, Pedro Vargas Ávalos dio un mensaje en el que se ratificó a los vicepresidentes de la Asociación y se ponderó la calidad de los trabajos presentados en este Congreso y la excelente anfitrionía del cronista de Chapala. También fueron anunciadas tres ciudades candidatas a recibir a la Asociación para el Congreso XXX: Ocotlán, Lagos de Moreno y Tonalá.



sábado, 2 de noviembre de 2024

El Hospital de Las Montañas en el VII Coloquio de Cultura Funeraria

Foto de Gerardo Molina, cronista de Etzatlán.

 En el auditorio Xabier Torres Ladrón de Guevara del Museo de la Ciudad de Guadalajara se celebró, la tarde del pasado miércoles 30 de octubre, el VII Coloquio de Cultura Funeraria, una actividad organizada por la Asociación de Cronistas Municipales del Estado de Jalisco y que tuvo como tema general “Cementerios, hospitales y beneficencia”. Una de las tres ponencias que se presentaron fue sobre la historia del Hospital de Las Montañas.

El coloquio comenzó a las 17:30 horas, con la asistencia de unas 30 personas y la moderación de Carlos Martín Boyzo Nolasco, vicepresidente de la Asociación. En el presídium estuvieron él y los tres ponentes: Isabel Eugenia Méndez Fausto, cronista de Tototlán, quien además fue la encargada de la organización y convocatoria del coloquio; Francisco Javier Sánchez Muñoz, cronista de San Miguel el Alto; Juan Frajoza Ramírez, cronista de Yahualica de González Gallo, y Guillermo Tovar Vázquez, cronista de Autlán de Navarro.



La primera exposición fue de la profesora Isabel Méndez, bajo el título Un palacio para la beneficencia en Tototlán, Jalisco, México, una historia de la Casa de Ejercicios de esa localidad, al que la ponente define como “palacio tototlense de la beneficencia”. En este trabajo se aborda el desarrollo de este lugar, desde la capilla preexistente y que fue dañada por el terremoto del 2 de octubre de 1847, dejándola inservible. Con un nuevo uso como casa de ejercicios, ya a finales del siglo XIX, a lo largo de la siguiente centuria se ofrecerían en este lugar otros servicios de beneficio a la comunidad, incluyendo el de escuela. En este siglo, la casa conoce una etapa de crecimiento, con el agregado de nuevos espacios y usos, de los que la ponente dio una relación pormenorizada, así como de sus remodelaciones y cambios en su fisonomía.

Guillermo Tovar. Foto de Gerardo Molina.


El segundo turno fue para Guillermo Tovar, quien presentó el trabajo El Hospital de Las Montañas y la modernización de los servicios médicos en Autlán, que comenzó con los antecedentes de la existencia de hospitales en el barrio autlense de Las Montañas que, según autores como Lilia Oliver, se remonta hasta mediados del siglo XVI. Con periodos en los que el hospital estuvo cerrado, en ese barrio hubo hospital hasta el siglo XX, cuando cambió su uso al de asilo de ancianos. Otro antecedente nace a finales del siglo XIX, cuando se abre al público un hospital municipal, en el mismo terreno que ahora ocupa el Hospital de Las Montañas. Las gestiones para la construcción de éste comenzaron en 1937, cuando Jaime Llamas y Luis Enrigue convocaron a vecinos de Autlán para conformar un Comité Pro Hospital Paulino Navarro, cuyas gestiones, apoyadas por los habitantes de Autlán pero también por funcionarios de alto nivel en los gobiernos estatal y federal y por los autlenses radicados en la Ciudad de México, culminaron en 1950, cuando se abre al público el hospital. Aquí comenzaría una etapa de consolidación, con la adquisición de equipos y materiales y, sobre todo, de personal médico capacitado. En 1960 se hace cargo de su dirección el doctor Nabor de Niz, en cuya gestión se consigue la declaratoria como hospital universitario, mejora sustancialmente su equipamiento y organización y se abre una escuela de auxiliares de enfermería, con lo que se convierte en el hospital más importante de Jalisco fuera de la capital. Sin embargo, en 1974 hay un cambio en la dirección del hospital y en la presidencia del patronato, con lo que comienza una época de decadencia que culmina con el otorgamiento del hospital, por parte del municipio, en comodato a una asociación civil. A la fecha, el hospital sigue en funcionamiento, pero ya como una clínica privada más, sin el servicio de beneficencia para el que lo fundaron sus gestores.

Isabel Méndez y Francisco Sánchez. Foto de Gerardo Molina.


El cronista de San Miguel, Francisco Sánchez, presentó un trabajo titulado Cementerio del Señor de la Misericordia. Patrimonio de la Humanidad en la Ruta de la Plata, sobre la historia, el valor arquitectónico y patrimonial del cementerio de Encarnación de Díaz. La exposición incluyó una relación de la historia de este recinto, desde los inicios de su construcción en la década de 1820, con la relación de los encargados de la obra y de los cambios y mejoras que ha experimentado a lo largo del tiempo. Datos como el primer entierro en este cementerio, ocurrido el 29 de abril de 1829 luego del fallecimiento de María Toribia, y de la situación durante la epidemia de cólera morbus pocos años después, sirvieron para conocer mejor la vocación y el servicio de este sitio. En la segunda parte de su exposición, el ponente habló del marco legal y las declaratorias de protección que tiene este cementerio: fue declarado parte de la ruta Camino Real de Tierra Adentro en 2010, es parte de la Delimitación de Zonas de Patrimonio Cultural de la Secretaría de Cultura en 2015 y del Perímetro de Protección de la UNESCO. Sin embargo, el Reglamento de Cementerios de Encarnación no incluye disposiciones tendientes a su protección, en armonía con estas declaratorias. En opinión del cronista, hay acciones pendientes en el ámbito legal, para asegurar la protección de este cementerio que, por otro lado, guarda un buen estado de conservación.

Juan Frajoza. Foto de Gerardo Molina.

Juan Frajoza, cronista de Yahualica, presentó el tema titulado El velorio de angelitos a través de las fuentes judiciales. San Miguel el Alto (1835), Las Ánimas (1866), una interesante relación de los ritos funerarios de niños en la región de los Altos y sus alrededores. Explicó el sentido de las fotografías mortuorias, llamadas penates, como santo familiar y protección para las familias, sustituto de la memoria a quien se le pide su intercesión ante Dios. Cada elemento de estas fotografías, como la posición de las manos, el lugar sobre el que se colocaba el cadáver y los objetos y personas que lo acompañaban tenían una razón de ser, que fue explicada por el ponente: como se trataba de personas que no habían ejercido su libre albedrío, se consideraban puras, capaces de interceder ante Dios por sus familiares. Se les colocaba con las manos juntas, en actitud de ruego, se tendían sobre una mesa y no sobre el suelo, como a los adultos y, en ocasiones, se les acompañaba con hojas de palma que se quemarían, en lugar de sus alas, al pasar por el purgatorio. En el velorio se tocaban minuetes, género musical llegado a América en el siglo XVII, y los conocidos como parabienes, al momento del entierro. La muerte de niños era motivo de gozo porque pasarían directo al cielo, por lo que en algunos lugares se hacían verdaderas fiestas, fandango incluido, durante el velorio, lo que resultó escandaloso ya a finales del siglo XIX, cuando comienzan las prohibiciones de estas prácticas o “bailes inmorales que se llaman velorios”, esto fue explicado con citas de disposiciones emitidas por distintos gobiernos ya en la década de 1860. El cronista resumió el proceso de este ritual de la siguiente forma: defunción-vestimenta del cadáver-minuetes-parabienes-fandango. Un rito mortuorio que es necesario conocer, en tiempos de falsificación de tradiciones.



viernes, 15 de marzo de 2024

Fue homenajeado en Cuzalapa el cronista de Cuautitlán Abel Vargas Ávalos

De izq. a der.: Carlos Martín Boyzo Nolasco, Perla Vargas Araiza y Pedro Vargas Ávalos.

 El sábado 9 de marzo fue inaugurado el programa de actividades de la novena edición del Festival del Café, en la comunidad indígena de Cuzalapa, municipio de Cuautitlán de García Barragán. A las 9:35 horas y con la asistencia de unas 80 personas inició en la Casa del Café de esa comunidad la ceremonia de inauguración, que fue presidida por J. Jesús Delgado Camberos, presidente municipal de Cuautitlán; Judith Cevallos Espinosa, jefa del departamento de Ecología y Recursos Naturales del Centro Universitario de la Costa Sur (CUCSur), quien llevó la representación de la rectora de este campus de la Universidad de Guadalajara; Rosario Anaya Corona, de la Unidad de Apoyo a Comunidades Indígenas de la UdeG; Ángel Llamas, de la comunidad indígena de Cuzalapa; Fabián Álvarez Barragán, delegado municipal en Cuzalapa; Amparo Reyes Navarro, representante del grupo Color de la Tierra,  y tres integrantes de la Asociación de Cronistas Municipales del Estado de Jalisco: Pedro Vargas Ávalos, presidente; Carlos Martín Boyzo Nolasco, vicepresidente, y Guillermo Tovar Vázquez, cronista de Autlán de Navarro. Fue Judith Cevallos quien realizó la inauguración formal del festival, a las 9:56 horas, luego de escuchar los mensajes del presidente municipal y de la representante de Color de la Tierra.

El segundo momento de la ceremonia fue un homenaje póstumo al profesor Abel Vargas Ávalos, quien fuera cronista municipal de Cuautitlán de García Barragán y un activo investigador y difusor de la identidad indígena de esta región. Para iniciar con el homenaje se exhibió un video basado en una entrevista que le realizó al maestro Abel la investigadora del CUCSur Patricia Beas Roque el 11 de marzo de 2023, en la que el cronista habla de cómo el municipio de Cuautitlán se identifica como indígena, en parte gracias a la educación indígena impartida desde la Secretaría de Educación y que ayudó a que los cuautitlenses reconocieran el valor que tiene esta cultura. En la entrevista don Abel también habla de la capacidad de adaptación de las comunidades indígenas, que les ha permitido resistir los embates contraculturales, y del trabajo del grupo Color de la Tierra, dedicado al cultivo y comercialización del café y otros productos de la región.

Enseguida el presidente de la Asociación de Cronistas, Pedro Vargas Ávalos, quien además es hermano de don Abel, dio un mensaje en el que habló de la importancia de la raíz de los pueblos y de la incorporación plena de las mujeres en el desarrollo de las comunidades, aspectos que se proyectan en el Festival del Café. Pero la médula de su discurso fue la labor de los cronistas, funcionarios a quienes llamó misioneros o apóstoles de la cultura, rescatistas de la memoria y las tradiciones. Mencionó que su trabajo es revivir datos e historias, luego de escudriñar en archivos y en la tradición oral, para luego difundir estos hallazgos entre toda la población. En este sentido, Abel Vargas Ávalos fue un recio pilar de la Asociación de Cronistas, quien hizo un trabajo “más duradero que el bronce” en varios municipios.

Luego de este discurso Guillermo Tovar leyó una semblanza del personaje homenajeado, quien nació en la localidad de La Vega, municipio de Teuchitlán, y se formó como profesor en la escuela normal de Atequiza. Desde sus primeros trabajos dentro de la educación básica tuvo relación con la Costa de Jalisco: en La Pareja, municipio de Cuautitlán, desempeñó su primer cargo, luego estaría en la cabecera municipal, en Guadalajara y, de regreso en la Costa, como supervisor en la zona de Tomatlán. Como funcionario de la Secretaría de Educación Jalisco promovió la implementación de la educación indígena en las regiones nahuas, que incluía clases bilingües y el estudio y rescate de la cultura indígena. Don Abel Vargas escribió 16 libros, de los cuales cuatro se encuentran inéditos; la mayoría de ellos versan sobre historia e identidad de algunos municipios de Jalisco.

Por último, Perla Vargas Araiza, hija de don Abel, dio un mensaje de agradecimiento a los organizadores del homenaje, diciendo que este acompañamiento es de mucha importancia para su familia.

El tercer y último momento de esta ceremonia fue la presentación del libro Cuzalapa. Herencia cultural, publicado por Abel Vargas Ávalos en septiembre de 2023. Los comentarios estuvieron a cargo de Carlos Boyzo, quien resaltó la importancia del Lienzo de Cuzalapa, documento del siglo XVI que se encuentra resguardado por la comunidad indígena, y llamó a sus habitantes a sentirse orgullosos de este documento y de su herencia indígena, manifestada en elementos como los patolis, las tradiciones, la gastronomía y tareas de la vida cotidiana como el cuidado del fuego en el nixtenco. Estos elementos, dijo, deben ser preservados de los embates contraculturales propiciados por la globalización, que modifican las tradiciones.

Para terminar la ceremonia le fue entregado al periodista Marco Corral un reconocimiento como cronista honorario del municipio de La Huerta, por la Asociación de Cronistas Municipales del Estado de Jalisco, por sus trabajos de difusión de la historia y la cultura de ese lugar y de la región Costa de Jalisco.

Terminada la ceremonia los asistentes se dispersaron, para participar en las distintas actividades del programa: recorridos por Cuzalapa y sus alrededores, comida, temazcal y exposiciones artísticas y de la colección biológica del CUCSur.

lunes, 27 de noviembre de 2023

En Tlajomulco celebró la Asociación de Cronistas su Congreso XXVIII


 El sábado 18 de noviembre la Asociación de Cronistas Municipales del Estado de Jalisco celebró su Congreso número 28, desde que fue constituida el 23 de noviembre de 1995. Estos congresos se celebran anualmente, cada vez en un distinto municipio de la geografía jalisciense; el correspondiente a 2023 se llevó a cabo en la sala de ex presidentes, dentro de la biblioteca pública Elena Poniatowska, ubicada en el centro histórico de Tlajomulco de Zúñiga. Con la asistencia de unas 70 personas, los trabajos del Congreso comenzaron a las 10:24 horas.

El primer momento del Congreso fueron los honores a la Bandera, que fue custodiada por la escolta de la dirección de Seguridad Pública. Durante los honores se entonaron el Himno Nacional y el Himno a Jalisco, con el apoyo de una pista grabada. Esta ceremonia y el Congreso fueron presididos por Gerardo Rafael Trujillo Vega, presidente municipal de Tlajomulco; María Elena Rivera Estrada, regidora; Miguel Osbaldo Carreón Pérez, síndico; Pedro Vargas Ávalos, presidente de la Asociación de Cronistas; Carlos Martín Boyzo Nolasco, vicepresidente, y José Octavio Guevara Rubio, secretario de la Asociación y presidente del Consejo de la Crónica de Tlajomulco.

Al terminar los honores vino el mensaje inaugural del Congreso, a cargo del presidente de la Asociación de Cronistas, Pedro Vargas. Él llamó a los jaliscienses a refrendar constantemente la primacía que Jalisco tiene en la República, como hermano mayor de la Federación, y recordó a algunos de los tlajomulquenses que se han distinguido en la conformación de lo que hoy es el Estado de Jalisco: el general Eugenio Zúñiga, “apóstol de las ideas renovadoras”, quien combatió durante la Revolución en distintas regiones del país, y su hija Olivia Zúñiga, primera mujer en ganar el Premio Jalisco en literatura. “Jalisco, cuna de las libertades; Tlajomulco, pilar de Jalisco”, fue la frase de cierre de su discurso.

Enseguida, fueron entregadas las preseas que anualmente otorga la Asociación, a las siguientes personas:

Presea Fray Antonio Tello, al doctor Joseph B. Mountjoy, arqueólogo decano del Occidente de México, quien no pudo estar presente debido a una cuestión familiar.

Presea Luis Páez Brotchie al ingeniero Braulio Villanueva Gaspar, cronista de Cajititlán y defensor de la laguna de ese nombre.

Presea Rosa Áurea a la maestra Carmen Leticia Mora de Anda, del Consejo de la Crónica de Tepatitlán.

Antes de tomar un receso breve, escuchamos el mensaje de bienvenida del presidente municipal de Tlajomulco, Gerardo Trujillo, quien además felicitó a los personajes que recibieron las preseas y a la Asociación, por su permanencia y vitalidad.



El receso duró unos quince minutos, que aprovechamos para saludar a los colegas cronistas, compartir publicaciones y noticias de nuestros municipios y a ponernos al día con las vidas de nuestros amigos. Claro, también tomamos un café con un pan dulce, que amablemente nos obsequió el municipio anfitrión.

Al reanudar los trabajos, escuchamos un mensaje del presidente del Consejo de la Crónica de Tlajomulco, Octavio Guevara, quien nos dio una explicación sobre el valor del lugar donde sesionamos. Esa sala fue la sede del cabildo de Tlajomulco hasta 2012, por lo que ahí se tomaron las decisiones de gobierno de este municipio durante la mayor parte de su vida; de ahí salió la primera llamada telefónica que se hizo en Tlajomulco, en la que el presidente de la República, Adolfo López Mateos, se comunicó con el gobernador Juan Gil Preciado para inaugurar la línea. La sala de ex presidentes se inauguró apenas el 14 de noviembre anterior, con la presencia de la mayoría de los que fueron presidentes municipales de Tlajomulco que siguen con vida. Esta sala cuenta con una galería de retratos de los presidentes desde 1908, entre los que encontramos a personajes notables, como el empresario Enrique Michel o el actual gobernador, Enrique Alfaro. En uno de los muros laterales hay un mural en el que se muestran algunos de los elementos de la historia de Tlajomulco, como un fraile franciscano en actitud de escribir, un guerrero indígena y un retrato del general Eugenio Zúñiga. El lugar es cómodo, cuenta con un espacio para un presídium de hasta 15 personas y un espacio para el público, en el que podrían caber unos 150 espectadores.

La regidora Elena Rivera dirigió un mensaje en el que habló de la importancia de los cronistas como difusores de la identidad de los pueblos, también explicó cómo funciona el Consejo de la Crónica de Tlajomulco y mencionó la tradición hospitalaria de este municipio, desde la época de la evangelización.

Luego vendrían un mensaje de agradecimiento a las autoridades y de saludo a los asistentes por el vicepresidente de la Asociación, Carlos Boyzo, y la lectura de las semblanzas de los premiados Braulio Villanueva y Carmen Mora, para dar paso a la parte medular del Congreso:

El doctor José Alfredo Alcántar Gutiérrez presentó su libro Capillas de hospital en Jalisco, que trata sobre la arquitectura religiosa del siglo XVI en el occidente de México, influida por el proceso de evangelización que dirigieron los franciscanos. Explicó que en nuestra región hubo un sistema de evangelización basado en hospederías, unidades que incluían capilla, hospital y otros servicios, en lugar de las construcciones monumentales que existieron en el centro del país. Estas hospederías se lograron con mano de obra indígena, el autor calificó a esta arquitectura como novedosa y sui generis y aseguró que constituye un elemento identitario jalisciense que sigue vigente. Para cerrar su presentación, el autor describió algunos de los ejemplos de hospitales que estudió en nuestra región: Huentitán, Santa Cruz de las Flores, Tlajomulco, entre otros. El libro se puede conseguir, en formato digital, en el sitio web de Editorial Qartuppi (https://qartuppi.com/arquitectura_y_diseno/capillas/).

Enseguida, el cronista de Zacoalco de Torres, profesor Salvador Encarnación, presentó la colección “Cuatro plaquetas afines al sur de Jalisco”, integrada por cuatro títulos obra de los cronistas de Zapotlán el Grande, Fernando G. Castolo; San Gabriel, José de Jesús Guzmán Mora; Zacoalco, Salvador Encaración, y Atoyac, Eduardo Ramírez. El presentador explicó brevemente el contenido de cada una de las plaquetas, que tratan sobre la vida en Zapotlán en los años del nacimiento de Jalisco, la historia de la educación básica en San Gabriel, la vida y obra del poeta Raúl Quintero, nacido en Tapalpa, y una biografía del revolucionario atoyaquense José María Contreras, respectivamente. La presentación concluyó con la lectura del poema Como Cristo, de Raúl Quintero.

La presentación de libros continúo con el cronista de Zapotlán el Grande, Fernando G. Castolo, quien llevó su libro Élites y religiosidad: la fiesta de San José en Zapotlán. 1749-1990, en el que se da cuenta del nacimiento y desarrollo de una de las más arraigadas tradiciones zapotlenses. El cronista explicó que esta fiesta nació de las élites sociales, que buscaban desestimar la fiesta patronal de Nuestra Señora de la Asunción, que celebraban con mucho fervor los indígenas de Zapotlán. Se celebra el 22 de octubre en conmemoración del terremoto de 1749, que devastó al sur del actual Estado de Jalisco y que propició que se hiciera un juramento a san José de celebrarle una fiesta. El libro incluye un fichero con datos de las fuentes y biografías de los mayordomos de la fiesta de San José desde 1806 hasta 1990.

Luego de otro receso, en el que degustamos un vaso de nieve de mazapán, como una cortesía más de los anfitriones, siguió una tanda más de presentaciones de libros, en el siguiente orden:

El maestro Manuel Moreno Castañeda presentó el libro De guía, del grullense Leonel Michel Velasco. El autor del libro abrió la presentación, con agradecimientos por el espacio para presentarlo y una explicación del proceso para la escritura de su obra, donde utilizó como fuente principal las visitas a lugares del municipio de El Grullo. El maestro Moreno comentó que el libro no se puede encasillar en un género literario, puesto que tiene textos de todos los géneros: es una colección de relatos, en parte imaginados, en parte reales; lo definió como una “evocación de sueños, pensamientos y sentimientos”. El presentador consideró que el autor del libro va al alma de los hechos, habla de lugares dignos de visitar en El Grullo, de hallazgos en nueve comunidades de ese municipio y de las actividades de la sociedad de alumnos de la que fue parte en su juventud. El libro incluye también reflexiones sobre la pérdida de patrimonio cultural y natural de El Grullo.

El cronista de San Miguel el Alto, Francisco Javier Sánchez Muñoz, presentó su libro José María Lozano: gran tribuno del México revolucionario, una biografía de ese abogado sanmiguelense, de notable actuación profesional en los años turbulentos de la Revolución. El autor nos dio un resumen de la vida de Lozano, enfatizando los casos mediáticos en los que estuvo involucrado, como el del asesinato del ex presidente de Guatemala Manuel Lisandro Barillas Bercián, que le tocó conocer como ministerio público, o la defensa que hizo de María Teresa de Landa, en el último juicio popular que se celebró en nuestro país. El cronista invitó a seguir trabajando en la difusión de los personajes de nuestros municipios.



La segunda parte del Congreso consistió en una serie de ponencias a cargo de cronistas de todos los rumbos del Estado:

Aurora Alcántar Gutiérrez, cronista de la delegación de Santa Anita, municipio de Tlaquepaque, presentó su trabajo titulado La influencia de Tlajomulco en el impulso de las tradiciones y la gastronomía en Santa Anita, en la que explicó la relación que existe entre el municipio de Tlajomulco y las fiestas patronales de Santa Anita, a través de la comida. Habló de distintos platillos, como el camote tatemado, y tradiciones relacionadas con la comida, como el chiqueo: en ésta, que tiene dos siglos de existencia, el hombre compra alimentos en la plaza de Santa Anita el lunes de Semana Santa, para regalarla a su pareja. Otra tradición gastronómica de la que habló la cronista es la fiesta de san Antonio, el 13 de junio, en la que se prepara comida en todas las casas en las que vive alguien que lleva el nombre de Antonio, misma que se regala a los vecinos y transeúntes durante ese día.

El cronista de El Limón, Gabriel de la Asunción Michel Padilla, dio una plática sobre fray Alonso Ponce y su hazaña de visitar los 187 conventos del territorio franciscano, desde la actual Nicaragua hasta Acaponeta, Nayarit. Habló de su llegada a Tlajomulco, procedente de Guadalajara, el 31 de diciembre de 1586 y describió su encuentro con los habitantes de este pueblo indígena y cómo fue recibido.

El cronista de Jalostotitlán, Luis Jesús Ramírez Jiménez, compartió novedades de turismo religioso en su municipio, con la apertura de la zona arqueológica de Teocaltitán, en la que se crea una zona espiritual, tanto prehispánica como católica. Este sitio cuenta con 23 plataformas, con basamentos y entierros, y se está esperando que el INAH dé a conocer los resultados de las investigaciones que se están realizando en ese lugar.

El cronista de San Martín de las Flores, Tlaquepaque, Aldo Fierros, habló a nombre del Consejo de la Crónica de ese municipio, integrado por 24 cronistas, sobre la publicación del libro didáctico sobre San Martín de las Flores, pensado en ayudar a fortalecer entre los jóvenes la identidad colectiva y salvaguardar la historia entre las nuevas generaciones.

Dicho esto, el presidente de la Asociación de Cronistas dio un último mensaje, en el que recordó a los historiadores de plaza pública que se debe tener amor por la crónica y la identidad de los municipios y no necesariamente “al papelito” o al nombramiento oficial. Los cronistas que dejen de serlo oficialmente en sus municipios, dijo, siguen siendo reconocidos por la Asociación, por lo que los llamó a seguir trabajando. Para concluir, el secretario de acuerdos del Ayuntamiento de Tlajomulco, José Luis Padilla, leyó un acuerdo del Ayuntamiento en el que se refrendan los juramentos que esta corporación hizo en 1824, de permanecer leal a Jalisco. Estos juramentos fueron encontrados recientemente en el Archivo Histórico de Tlajomulco y su contenido fue renovado por el actual Ayuntamiento.

Con este discurso fueron clausurados los trabajos del XXVIII Congreso Anual de la Asociación de Cronistas Municipales del Estado de Jalisco, pero la convivencia seguiría por un rato más. El municipio de Tlajomulco ofreció a los cronistas una comida que se sirvió en el corredor del que fuera el antiguo hospital del templo de la Purísima Concepción, un sitio lleno de historias, cuyos vestigios se pueden encontrar en cualquier rincón al que se ponga un poco de atención: aquí vemos una placa con los nombres de los integrantes de la cofradía de la Purísima Concepción y los cargos que ocuparon (tatita, topile, mayor mantopile, sipil), allá una inscripción con la fecha de 1734, una escultura en piedra con una pátina de siglos… no faltó quien ingresara al templo para maravillarse con su bien conservado trabajo de dorado, con las ofrendas de caballitos que le dejan sus fieles a Santiago, con la expresión de tristeza de un Cristo o, simplemente, con la antigüedad y majestuosidad de la construcción.

Los cronistas convivimos todavía un buen rato durante la comida, amenizada por los limonenses Gabriel y José María Michel, quienes interpretaron aires populares mexicanos de los siglos XIX y XX, con voces y acordeón. Por si faltara algo, desde El Limón llevaron una garrafa de buen mezcal, que ayudó a entonar los ánimos.

En la comida estuvo también una chirimía típica de Tlajomulco, que guarda algunas diferencias con la de Autlán: el tambor es más grande que el que se usa en la Costa y se tañe de costado, casi como una tambora, mientras que el instrumento de viento es mucho más austero y un poco más pequeño. Sin embargo, el sonido es muy semejante al de Autlán y también tocan música festiva, incluyendo canciones populares modernas. Por casualidad, en la misa de 12:00 se celebró una boda, al término de la cual una banda de música tocó algunos pasodobles a la salida del templo, alternándose con la chirimía y provocando, por momentos, que los autlenses sintiéramos que estábamos viviendo nuestras fiestas de Carnaval.



Además de los cronistas que ya mencionamos, pudimos saludar, entre otros, a los de Etzatlán, Jocotepec, Tuxcueca, Unión de Tula, Pihuamo, Tenamaxtlán, San Sebastián del Oeste y algunos integrantes de los Consejos de la Crónica de Tlaquepaque y Tlajomulco, así como al investigador Raúl Rivera Bernal.

Los trabajos expuestos y la misma presencia de cronistas en este Congreso demuestra que la crónica jalisciense sigue viva.