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domingo, 15 de marzo de 2026

Partió a Talpa la romería ecuestre 2026

De izq. a der.: sacerdotes Fernando Casillas y Jorge Domínguez

 La mañana de este domingo 15 de marzo a las 7 de la mañana se celebró una misa en la unidad deportiva Miguel Robles Tovar de Ayutita, que marcó el arranque de la romería ecuestre a Talpa, que organiza y dirige desde 1977 el sacerdote Jorge Lorenzo Domínguez Brambila, quien fuera párroco de Autlán en la década de 1970 y, hasta la fecha, capellán de la plaza de toros Alberto Balderas.

La misa, a la que asistieron unas cien personas, fue concelebrada por el padre Domínguez y el sacerdote Fernando Casillas, quien habló en su sermón sobre no dejarnos deslumbrar por las apariencias y por la aparente prepotencia de las personas, puesto que en ocasiones son los más humildes quienes alcanzan los mayores logros y dejan los mejores aportes a la comunidad, basado en la lectura del libro de Samuel y en la historia del ciego de nacimiento que aparece en el evangelio de san Juan. El padre Domínguez pidió por el veterinario José de Jesús Ángel Zúñiga, quien por motivos de salud no pudo participar en la romería de este año, y por los compañeros que han fallecido en los últimos años.

Durante la misa


Luego de la celebración y de que el padre Domínguez diera la bendición a los asistentes, unos treinta jinetes tomaron el camino a Neverías, primera etapa de la romería que en una semana estará llegando a Talpa. Esta misa fue una ceremonia de arranque de la romería, aunque en realidad desde horas antes habían partido los primeros jinetes a Talpa, algunos cientos de ellos ya se encontraban esperando en Neverías a los que participaron en la misa.

Esta romería a Talpa fue convocada por el padre Domínguez, siendo párroco de Autlán, para agradecer por el saldo blanco con que concluyó el Carnaval de 1977 y no se ha dejado de realizar cada año desde entonces, siempre encabezada por su fundador. La misa de inicio de la romería se ha celebrado en distintas sedes, como la parroquia del Divino Salvador, el templo de Las Montañas, la Asociación Ganadera, entre otras. La del año 2025 se celebró en el domicilio del señor Ecliserio Carrillo, por la calle de Juan Valdivia, uno de los participantes en la romería desde sus inicios y quien falleciera días antes del arranque de la peregrinación de ese año.

Jorge Domínguez e Isidro Brambila


lunes, 21 de abril de 2025

Con teatro, música y poesía concluyó la Judea Ahuacapán 2025


 Este sábado 19 de abril concluyeron las actividades de la Judea 2025 en Ahuacapán, con teatro, música y algunos rituales católicos de los Días Santos. Todo esto tuvo como escenario el templo de santa Catarina y la explanada frente a ella, espacios que lucen remozados desde hace unos 15 años, luego de que durante mucho tiempo tuvieron un triste aspecto ruinoso.

A las 19:30 horas se dio la tercera llamada para la primera de estas actividades, que fue la representación de una adaptación para teatro del Romancero de la vía dolorosa, la serie de poemas con los que el sacerdote poeta jalisciense Benjamín Sánchez Espinoza, Fr´Asinello, narra la pasión y muerte de Jesús. Esta representación estuvo a cargo del grupo Esparta Teatro, de Guadalajara y la puesta en escena fue de Fariano Producciones, la adaptación fue de José Luis Moreno Aguayo y la dirección de Paulo Abundis; en ella participan más de 40 actores, entre quienes se encuentra la autlense Rosy Pérez.

Prendimiento de Jesús.


La obra inicia con una representación del lavatorio de pies y de la Última Cena, seguidos del prendimiento de Jesús y la representación de la traición de Judas y su suicidio. Jesús es llevado, entre insultos y vituperios del pueblo judío, ante Herodes y Pilatos, quienes no se atreven a condenarlo. Para esto, los actores utilizan como escenario toda la explanada frente al templo, a cuyo fondo se colocaron gradas metálicas para el público y, en los costados, se instalaron sillas. Así, entre los asistentes, los actores llevaron a cabo su representación del juicio y el traslado de Jesús ante las distintas autoridades, con un vestuario acorde a la época y una escenografía mínima, que se reduce a un tablado montado en el costado norte de la explanada, justo frente al templo, sobre el que se colocaban, según lo pedía el desarrollo de la obra, algunos muebles sencillos para ambientar el salón de Herodes, la crucifixión o la resurrección: un sillón, una mesa, las cruces y otros elementos sencillos. Al fondo y los costados del escenario se montaron unas piernas con un terminado tan bien logrado que sirven como complemento a la escenografía, además de su función primordial. Es notable el buen trabajo de los actores, no solo en la interpretación de cada personaje sino en enfrentarse, exitosamente, a las dificultades propias del teatro al aire libre.

Al concluir el juicio de Jesús, se da paso a las catorce escenas que corresponden a las estaciones en que Fr´Asinello divide su Romancero. La condena de Jesús, el Viacrucis con diversas escenas, la muerte y resurrección son narradas por el poeta con una fuerte carga de misticismo y con una pluma profunda pero rítmica, bien llevada a la escena por el grupo Esparta. En cada una de estas escenas, uno de los actores toma el protagonismo para recitar el poema correspondiente, con el concurso de sus compañeros complementando el momento. Cuando la obra inició, todavía contábamos con luz del sol, pero en el momento culminante, a partir de la tercera caída, la luz natural fue sustituida por la iluminación que el grupo preparó, basada en una serie de seguidores instalados al centro de la explanada y que iluminaban el escenario y sus alrededores. La iluminación del campanario del templo del siglo XVIII y su robusta y recia fachada formaban un complemento inmejorable para las escenas de la muerte de Jesús y las que la siguieron, con mucho las más patéticas y de mayor significado: María hablándole a Jesús luego de ser bajado de la cruz y la colocación en el sepulcro.


La crucifixión.

Al terminar la obra y luego de que los actores cosecharan los merecidos aplausos del público, el grupo se despidió con mensajes de agradecimiento a Ahuacapán de su director, así como de la regidora de Turismo del Ayuntamiento de Autlán, Yéssica Patricia Limón Soltero, del director de Turismo, Ernesto Alonso Rodríguez Hernández, y del sacerdote Hugo Serrano.

El fuego nuevo.


Luego de la obra, vino la ceremonia de bendición del fuego nuevo, que se realizó en la calle al costado del templo, a partir de una hoguera que se encendió en ella. Los fieles pasaron enseguida al interior del templo a oír la misa de la vigilia pascual, quienes no cupieron dentro de la capilla pudieron seguir la celebración en la explanada, gracias a un par de pantallas que los organizadores instalaron en ella. El concurso de personas descendió un poco en este momento, algunos pasaron a cenar al frontero restaurante La Catrina o a los puestos instalados en el costado sur de la explanada, aunque no se notó la disminución de asistentes, que se mantuvo en varios cientos.

Banda Autlán.


Al terminar la misa, en el escenario que antes utilizaron los actores la Banda Autlán ofreció un concierto, con un repertorio variado que pasó del pasodoble al danzón y a otros géneros, sin faltar la marcha Viva Autlán, divisa de la identidad autlense y firma de esta agrupación musical. En estos momentos, el ambiente ya era festivo, había quedado atrás el impacto de la poesía del padre Benjamín Sánchez y de la interpretación de los actores, que arrancó incluso algunas lágrimas a no pocos espectadores. Ahora, esos mismos asistentes usaban como pista de baile el espacio donde antes Jesús había sufrido las tres caídas y donde Pedro se culpaba de la condena de su maestro.

Pirotecnia.


Cuando terminó el concierto de la sesquicentenaria banda, en la fachada del templo se desarrolló un espectáculo de pirotecnia acompañado de música, que inició con una figura de Jesús colocada a un costado del campanario y que continuó con una serie de cohetes bomba, luminosos y estridentes, que iluminaron la noche de Ahuacapán por alrededor de un minuto y medio y que, seguramente, fueron un espectáculo también para quienes tuvieron la suerte de voltear hacia la sierra de Manantlán desde Autlán, quienes pudieron haber visto desde allá la explosión de luz y color.

Judas, antes de la quema.


Ya cerca de las 23:30 horas, los organizadores procedieron a la quema del Judas, un mono con forma de diablo que fue colgado sobre la misma calle en que se encendió la hoguera del Fuego Nuevo, a unos metros hacia el sur. Esta figura fue una obra de pirotecnia de buen nivel, tenía varias figuras móviles y, a falta de buscapiés, unos cuetes cuya explosión acabó con el sueño que empezaba a desarrollarse en algunos. No hubo, como era costumbre en Autlán en otros tiempos, la lectura de un testamento o una dedicatoria, tácita o expresa, de la figura del Judas a algún personaje público.

Con las cenizas del Judas, que todavía durante unos minutos estuvieron en ascuas, concluyó la Judea de Ahuacapán 2025, una actividad que se desarrolla desde 2010 y es uno de los atractivos turísticos autlenses que van ganando reconocimiento.

domingo, 20 de abril de 2025

Una tarde de Viernes Santo en el centro de Autlán

Frente al altar mayor de la Catedral.

 Desde hace más de 60 años, cuando el cardenal José Garibi Rivera erigió la parroquia de Las Montañas, la ciudad de Autlán tuvo más de un templo con esta categoría, lo que propició no solo una mayor cercanía de los feligreses con los servicios de su iglesia sino también la constitución de comunidades alrededor de las diferentes parroquias (ahora hay seis solo dentro de la ciudad), con su propia agenda y actividades. Sin embargo, la parroquia del Divino Salvador, la de los franciscanos, sigue teniendo un lugar de preeminencia, al menos de facto, entre los autlenses que practican la religión católica.

En la Semana Santa que está concluyendo, las diferentes parroquias tuvieron actividades conmemorativas, semejantes entre sí: hubo representaciones del Viacrucis, marchas del Silencio y rosarios de pésame, con mayor o menor convocatoria en cada una. Nosotros estuvimos la tarde-noche del Viernes Santo en el centro de Autlán, donde nos tocó presenciar, aunque sea de manera superficial, la culminación de las actividades del día en la parroquia del Divino Salvador. Hay que decir que, fuera del ámbito religioso, el ambiente en el centro era el de un día feriado cualquiera, con menos movimiento del que ordinariamente se ve en las calles que, sin embargo, no se reflejaba en una mayor disponibilidad de espacios de estacionamiento; los negocios de servicios y venta de alimentos se encontraban abiertos y con un flujo constante de parroquianos, lo mismo que los cajeros automáticos. Eso sí, la gente que andaba en la calle lo hacía en un modo relajado, sin las prisas de un día de trabajo normal.



En un primer momento, alrededor de las 19:00 horas, nos pasamos por la Catedral, donde faltaban unos minutos para el inicio de la misa. Había unos pocos feligreses ocupando algunas bancas y el templo lucía su retablo del altar mayor oculto con un lienzo morado, en señal de luto. Frente al altar había una cruz de madera, formando parte de una composición con una corona de espinas, tres clavos y otros elementos que recuerdan a la Pasión de Cristo. Nos llamó la atención que otras imágenes religiosas, como la Santísima Trinidad que se encuentra en lo alto del retablo, la pintura de Atanasio Monroy que representa a san José y la virgen de Guadalupe no se cubrieron en esta ocasión.

El san José de don Atanasio Monroy en la Catedral.


De aquí, pasamos a la parroquia del Divino Salvador, en el corazón de Autlán. Ahí se estaba celebrando la misa de la Pasión, una larga eucaristía con más de una hora de duración. Al terminar comenzó la Marcha del Silencio, una procesión que arrancó y culminó en la puerta principal de la parroquia y recorrió las calles de Margarito González Rubio, Venustiano Carranza, Ernesto Medina Lima, Pedro Moreno, portal Morelos, José Corona Araiza y Álvaro Obregón, integrada por unas 200 personas, algunas llevando una vela en las manos. La marcha iba encabezada por un carro alegórico en el que iba la representación del ataúd con el cuerpo de Cristo que se encuentra en el crucero sur de la parroquia, flanqueado por una chica caracterizada como la Virgen Dolorosa. Aunque se supone que esta marcha debe ir en completo silencio, el carro llevaba una bocina en la que se reproducía una música ambiental, de la que algunos usan como acompañamiento para meditar. Además, claro, del tambor que lleva uno de los caminantes y que hace sonar cada cierto número de segundos. Por parte de los asistentes, pudimos notar una actitud de respeto y de tomarse en serio la procesión, en la que se representa el dolor después de la muerte de Jesús. Tanto en la misa como en el rezo del rosario, el templo lució lleno, aún en los cruceros.

El carro alegórico para la Marcha del Silencio.


Al llegar la marcha de regreso al templo, el ataúd fue bajado del carro e introducido por la puerta principal, hasta quedar frente al altar mayor, como si se fuera a celebrar una misa de cuerpo presente. Junto a él se colocó una imagen de la Virgen Dolorosa, propiedad de la parroquia, y se procedió al rezo del Rosario de Pésame, una de las actividades clave del Viernes Santo. En la parroquia, pudimos observar, no se cubrió por completo el retablo del altar mayor, sino solo los nichos en los que se encuentran las imágenes, y no se hizo con una tela morada sino con una roja. Otras imágenes, como el Cristo que se encuentra en lo alto del retablo y las de los altares laterales, no fueron cubiertas.

Arranque de la marcha.

Entrada del ataúd.


Aunque nunca hemos sido asiduos celebrantes de la Semana Santa, ni de fiesta religiosa alguna, sí hemos tenido la fortuna de conversar con quienes han participado activamente en estas celebraciones en otros tiempos, de donde hemos podido darnos una idea de cómo era esta conmemoración, la principal del año litúrgico. De ahí y de la observación de lo que ocurrió este año, podemos darnos cuenta de algunos cambios:

Se ha perdido el amplio repertorio musical que acompañaba a las diversas actividades de la Semana Santa y de otras fiestas religiosas del año, que hoy se celebran sin música o con un repertorio mucho más reducido.

No todas las imágenes religiosas de los templos se cubren para expresar el luto de estos días.

Ya no se llama a misa con matracas y hay templos en los que las campanas se usan para convocar a los fieles. Antes, otra muestra de luto era que las campanas permanecían mudas durante los días santos.

Aunque no es una actividad religiosa, se perdió ya hace décadas la quema del Judas, que se realizaba en distintos cruces de calles de la ciudad. Ahí, se leía el testamento de este arquetipo del traidor, que llevaba siempre un guiño de crítica o reproche a alguna figura pública, en un tono humorístico. En la actualidad, esto se sigue haciendo en la agencia municipal de Ayutita y, en este 2025, se hizo también en Ahuacapán, aunque sin la lectura del testamento.

Durante el Rosario de Pésame en la parroquia del Divino Salvador.


Sin embargo, podemos afirmar que la Semana Santa, a pesar de los cambios en el enfoque de estos días que se han observado en las últimas generaciones, sigue siendo una tradición viva, cuyas manifestaciones profundas siguen desarrollándose, ajenas al turismo y a la banalidad.

viernes, 5 de abril de 2024

Fue recibido en el Seminario el VII obispo de Autlán, Eduardo Muñoz Ochoa

El obispo Eduardo Muñoz, dirigiéndose a los asistentes.

 La mañana del jueves 4 de abril llegó a tomar posesión de su cargo monseñor Eduardo Muñoz Ochoa, designado obispo de Autlán el 7 de febrero de 2024 por el papa Francisco luego de la renuncia por edad de Rafael Sandoval Sandoval. Es el séptimo obispo de esta diócesis desde su creación en el año 1961. En el Seminario Diocesano se celebró una ceremonia solemne para recibir al nuevo obispo, a la que asistieron unas 1,500 personas procedentes de todos los rumbos de la diócesis, entre fieles, autoridades civiles y eclesiásticas y representantes de la prensa.

La ceremonia, llena de elementos simbólicos, se realizó en la explanada central del Seminario, teniendo como espacio principal un escenario montado afuera de la capilla, frente al cual se dispusieron toldos y sillas para la comodidad de los asistentes. El escenario estuvo presidido por tres de las imágenes religiosas más importantes de la diócesis: el Señor del Mezquite de Unión de Tula, la virgen de la Natividad de Atengo y san José, el patrón de esta iglesia local. Fue adornado con sencillez y elegancia, destacando la presencia de algunos elementos de las zonas costera y serrana de la diócesis, colocados en las esquinas posteriores del toldo bajo el cual se armó el escenario: al lado derecho, visto desde la posición del público, los organizadores colgaron cocos, una mano de plátanos y una hoja de palmera, del lado contrario pudimos ver una rama de pino. Esto, claro, por no hablar de los ornamentos religiosos y el mobiliario para la instalación de quienes ocuparon el escenario: el nuncio apostólico en México, arzobispo Joseph Spiteri; el cardenal de Guadalajara, José Francisco Robles Ortega; el obispo saliente, Rafael Sandoval Sandoval y el electo, Eduardo Muñoz Ochoa, y otros obispos, en número de 30. Ellos ingresaron al lugar en procesión, procedentes de la sacristía, donde el nuevo obispo había realizado una profesión de fe ante el cardenal Robles.

Una vez instalados en sus sitios comenzó la celebración de la ceremonia, a las 11:15 horas, con un saludo de bienvenida a cargo del obispo Rafael Sandoval, quien agradeció por los ocho años que estuvo al frente de la diócesis, a los que calificó como un periodo denso de actividades intensas. Recordó que flores y espinas van siempre juntas y afirmó que aquí encontró ambas, aunque aseguró que “la queja del éxodo se transformará en gracias”. Agradeció por las llamadas en la Catedral, el mariachi y la alegría de las fiestas patronales y el cariño de la gente y, dirigiéndose al nuevo obispo, dijo que “llega a una diócesis bella en su geografía y en su gente” y que “aprenderá a discernir las voces sencillas de otras que le llegarán”.

Enseguida, el sacerdote Ricardo Montoya leyó la bula con la que el papa Francisco designó obispo a Eduardo Muñoz, hecho lo cual este último tomó el documento y lo mostró, simbólicamente, a todos los presentes. Otro momento simbólico fue el saludo por el presbiterio de la diócesis, religiosas, seminaristas y una familia de la localidad, quienes subieron en ese orden al escenario para mostrar sus respetos al nuevo obispo.

La homilía fue pronunciada por el nuncio Spiteri, quien pidió rezar por el nuevo obispo y seguir el ejemplo de los apóstoles: no imponer sus ideas a los demás, sino compartir su experiencia con Jesús resucitado; evitar enseñar solo ideas abstractas y mejor compartir la experiencia personal de fe. Afirmó que no se puede evangelizar sin identificarse y asimilar esa experiencia y llamó al obispo a ser un buen samaritano, a ser cercano a sus sacerdotes y capaz de resolver conflictos.

Luego de este mensaje vendría otro momento simbólico, con el ofrecimiento de dones por cada uno de los siete decanatos en que se divide la diócesis, cuyos representantes llevaron frente al obispo una canasta con productos de cada uno de ellos. Vimos pasar frente al obispo tamarindos, cocos, plátanos, pan, bolsitas con frituras de plátano, entre otros.

Luego vendría el primer mensaje pastoral del obispo Muñoz Ochoa, que comenzó con una cita de san Agustín: “Con ustedes soy cristiano, para ustedes soy obispo”. Mencionó que la misión de construir el reino de Dios es de todos los cristianos y no solo del obispo, expresó su deseo de que todos los integrantes de la comunidad aporten desde su ámbito de influencia a esta construcción; desde la educación y el respeto en casa, dijo, se asume la identidad del sacerdocio bautismal. Pidió, por último, no perder de vista “ser fieles colaboradores”.

Todos estos momentos de la ceremonia se realizaron en el marco de una celebración eucarística, con duración aproximada de dos horas y que contó con música de órgano y con un coro del que formaron parte, entre otros, la soprano Norma Angélica Cortés, el maestro Armando Pedraza e integrantes del Coro Municipal de El Grullo. Al término de ella el presidente municipal interino de Autlán, Dagoberto Trujillo Hernández, entregó las llaves de la ciudad, otro momento simbólico, al nuevo obispo.

Luego de esto los participantes en la ceremonia bajaron del escenario y, en el mismo orden en que llegaron, pasaron a la sacristía, dando por terminada la bienvenida a monseñor Eduardo Muñoz Ochoa a su nuevo encargo.

Pero vendría otro momento, una breve rueda de prensa que el obispo de Autlán ofreció en una sala adjunta al ingreso principal del Seminario. En ella habló de sus retos personales, que tienen que ver con conocer la historia de la diócesis, acercarse al presbiterio y a organizaciones civiles; afirmó que recibe una diócesis estructurada, con más de 60 años de vida y que trabajará con especial atención en la promoción vocacional y la formación de los presbíteros. También explicó sus primeros trabajos, que realizará en los próximos días, y las características de su escudo episcopal, que representa su propia experiencia sacerdotal, en la que ha tenido momentos luminosos y oscuros, por lo que eligió como base para su diseño el pasaje del encuentro de los apóstoles con su maestro en Emaús. Como idea base para su trabajo como obispo expresó “no mutilar la fe y que esta se convierta en buenas obras”.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

12 de diciembre en la colonia Guadalupe


Según don Ernesto Medina Lima fue el presidente de la República Adolfo López Mateos quien inauguró la colonia Guadalupe, construida por la Compañía Minera Autlán para dotar de casas a sus trabajadores. Esta inauguración ocurrió el 11 de diciembre de 1960.
En esta colonia, la más antigua de Autlán y que ahora está habitada mayormente por trabajadores del Ingenio Melchor Ocampo o sus descendientes, es una tradición muy arraigada la celebración de la fiesta de la virgen de Guadalupe, siendo el lugar donde se realiza con mayor concurrencia, a excepción de la parroquia de Las Montañas. Los festejos, consistentes en el canto de alabanzas y el rezo del rosario, se celebran cada año entre día 3 y el 12 de diciembre, a las 5:00 horas, frente a una imagen de bulto de la virgen, hecha de cantera y ubicada a un costado de la capilla con que cuenta este lugar.


Esta mañana tuvo lugar el último de estos festejos matutinos de esta temporada. Desde las 4:45 de la mañana ya había algunas decenas de personas reunidas alrededor del sitio donde se encuentra la imagen, que lucía adornado con arreglos florales, series de luces de colores y un toldo de tela de color claro. Con el termómetro marcando 14º C y con el agravante del sereno previo al alba, menudeaban entre los asistentes prendas poco comunes en nuestras tropicales regiones: gorros tejidos, guantes, cobijas, chamarras y suéteres más o menos gruesos.


En estas condiciones fue aumentando el número de participantes hasta redondear el número de cien, provenientes de la misma colonia y sitios cercanos, como las colonias Echeverría y Camichines y los barrios aledaños al Coajinque. A las 5:00 horas en punto comenzó la celebración de las mañanitas, que consistió en la entonación, en coro, por la mayoría de los asistentes, de las archiconocidas Mañanitas, más otros cantos guadalupanos: Buenos días, paloma blanca, La guadalupana, A ti virgencita (cuya música se parece mucho a la de Ay, Jalisco no te rajes), Eres pastora divina, Mañanitas guadalupanas, y Alma no estés tan dormida. Aunque muchos cantaban en voz alta, la guía la llevaban seis señoras sentadas justo frente a la imagen de la virgen, quienes además tenían la letra impresa de todos estos cantos. En esta ocasión el acompañamiento musical corrió a cargo de la banda Cielo Azul, con una alineación consistente en tambora, tarolas, tuba, dos clarinetes, trombón y trompeta. Los cantos terminaron justo a las 6.00 horas, momento en que la banda se despidió con la no muy guadalupana pieza instrumental El pato asado. En este momento la mayoría de las personas se retiró, quedando un grupo de unos 25 que rezaron un rosario.

Cantando alabanzas.

La banda Cielo Azul.

La organización de estos festejos corre a cargo de las catequistas de la capilla de la colonia Guadalupe y se financian con la celebración de rifas y otras actividades, además de con la aportación directa de los vecinos. Todas las mañanas se reparte libremente entre los presentes café, canela y pan. Hay personas que ya tienen casi cuatro décadas participando, año con año, en esta fiesta y recuerdan que en mañanas como la de hoy era mayor la afluencia de personas y la devoción de éstas. Sin embargo, la tradición no parece estar ni cerca de perderse.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

Regresó a Barra de Navidad la Cruz del Astillero

La Cruz del Astillero en su nueva sede.


Como lo adelantamos aquí hacealgunas semanas, la tarde de este martes 4 de septiembre la reliquia religiosa e histórica conocida como la Cruz del Astillero y que se encontraba completa en la parroquia del Divino Salvador de Autlán desde el año de 1615 (según la versión de fray Antonio Tello) regresó de forma definitiva a Barra de Navidad, lugar donde fue labrada en la segunda mitad del siglo XVI. Su sede es, desde ayer, la parroquia de San Antonio de Padua, mejor conocida como la del Cristo de los brazos caídos.
El traslado de la cruz, que estuvo a cargo del Decanato 6° de la diócesis, con sede en Barra de Navidad, implicó algunos actos protocolarios que comenzaron alrededor de las 15:30 horas en la parroquia del Divino Salvador, lugar donde se reunieron representantes de las parroquias de Autlán y algunos feligreses, en número de aproximadamente 50 personas, que durante media hora dedicaron cánticos y oraciones a la cruz. Luego de tomar las fotos del recuerdo, la cruz fue retirada por una puerta trasera que da a la avenida Hidalgo y subida a una camioneta cerrada que la llevaría a la Costa. La comitiva salió de Autlán pocos minutos después de las 16:00 horas.

Durante la despedida de la cruz.


Pero, si en Autlán la despedida fue más bien desangelada, en el crucero de Jaluco la bienvenida fue bastante cálida (y no solo por el clima). A las 17:30 horas ya había poco más de cien personas esperando a la cruz en la glorieta que se encuentra en ese crucero; la mayoría de estas personas eran alumnos del Seminario Diocesano de Autlán e integrantes de asociaciones religiosas. Al paso de los minutos el número de gente creció de forma sostenida hasta alcanzar a varios cientos. A esa hora se tenían dispuestos ya, en ese sitio, un par de remolques tirados por tractores: uno para transportar al grupo musical (batería, bajo y guitarra eléctricos, percusiones y voces) que amenizaría tanto la espera como la procesión interpretando cantos religiosos, entre los que se contaba el himno compuesto en honor de la Cruz del Astillero para esta ocasión; el otro remolque, adornado con cortinas, guirnaldas y arreglos florales, serviría para llevar a la cruz a los siguientes puntos del recorrido.

Esperando a la cruz.

Para las 18:00 horas ya se encontraban en el lugar las autoridades eclesiásticas y civiles, estas últimas representadas por el presidente municipal de Cihuatlán, Fernando Martínez Guerrero, bajo un ambiente festivo y animado. Sin embargo, la cruz no llegaría sino hasta 25 minutos después aunque, eso sí, lo hizo entre porras y cantos entonados por todos los feligreses.
Una vez que la cruz fue colocada en el remolque que la llevaría en procesión se efectuó en el crucero un acto protocolario en el que se leyó la carta, fechada el 4 de abril de 2018, mediante la cual el obispo de Autlán concedía el permiso para que la cruz fuera trasladada a Barra de Navidad. También tomaron la palabra el señor Rubén Figueroa Figueroa, laico del decanato de Barra de Navidad, para hacer algunas citas bíblicas relacionadas con el símbolo de la cruz; el presidente de Cihuatlán para decir que fue ese un día histórico y que “como ciudadanos vamos a buscar que la Cruz del Astillero tenga un lugar digno” y, por último, el párroco de Barra de Navidad, Luis Alberto Sánchez Delgadillo, dijo que mediante la Cruz del Astillero Dios obró un milagro y hoy se la recibe de regreso en el lugar donde ocurrió. Siendo las 18:44 horas, el párroco declaró bienvenida a la Cruz del Astillero en Barra de Navidad.

A punto de partir.

Inicio de la procesión

Diez minutos antes de las 19:00 horas partió por fin la procesión, siguiendo la calle de Veracruz hasta la unidad deportiva que se encuentra al cruce con la calle de Nueva España y en cuya cancha de futbol se ofició una misa solemne. En la procesión participaron, en este orden, la danza de la Divina Misericordia, el carro alegórico que trasladaba a la cruz (custodiada por dos personajes caracterizados como un Miguel López de Legazpi con facha de pirata y como fray Andrés de Urdaneta), las chirimías López Peña, de Autlán, y la de Villa Purificación, el contingente del seminario de Autlán, la danza guadalupana de Jaluco, un grupo de presbíteros y autoridades civiles, el carro con el grupo musical y pueblo en general.

Los custodios de la cruz.

Fue hasta las 20:00 horas que la procesión llegó a la unidad deportiva para dar inicio a la misa, que fue oficiada por el vicario general de la diócesis, Francisco Méndez García, y en la que fungió como predicador el sacerdote Cayetano Castellón Fregoso. Las tribunas de la unidad deportiva lucieron abarrotadas.



Luego de la misa la procesión continuó hasta el templo de San Antonio de Padua, a unos metros del mar, a donde llegó a las 21:55 horas, momento en que la cruz fue colocada en el sitial dispuesto para ella. El templo también se llenó a tope con feligreses que mostraron su emoción mediante porras y aplausos a la llegada de la cruz. Para terminar con el protocolo del traslado se interpretaron, dentro del templo, un Canto a la Cruz del Astillero y el himno que mencioné arriba, piezas que fueron compuestas especialmente para esta ocasión.



Durante el protocolo de recepción se comentó en varias ocasiones que este retorno de la cruz podría ser el inicio de una época de bonanza económica y social para Barra de Navidad, tal como lo fueron los tiempos en que la cruz fue labrada. Esperamos que así sea.

martes, 12 de diciembre de 2017

Celebración del 12 de diciembre en la colonia Guadalupe



Por Miriam Vaca

La colonia Guadalupe se fundó en los años 1950 cuando la Minera Autlán estaba en su apogeo. Tiempo después, cuando la mina trasladó sus actividades al Estado de Hidalgo y se estableció en el municipio el ingenio Melchor Ocampo, muchos trabajadores, la mayoría del sureste del país, se establecieron en la colonia.
Desde hace poco más de 50 años se organiza en la colonia un festejo para celebrar las apariciones de la virgen del Tepeyac a Juan Diego. En los primeros años los festejos eran sencillos, con rezos del rosario por las mañanas y tardes desde el día 3 al 12 de diciembre.
Ya en los años setenta se comenzaron a realizar los festejos con mañanitas y cánticos, organizándose los vecinos para ofrecer café o canela mientras todos los asistentes cantaban a la Virgen siguiendo la guía de las cantoras, vecinas de la colonia.
En los años 80 y 90 el festejo cambió un poco, ya que fue más frecuente el acompañamiento de música en vivo con las cantoras y hubo más asistencia a las mañanitas, pues ya no eran solo vecinos de la colonia sino que también comenzaron a asistir personas de otros lugares de Autlán, sobre todo de colonias cercanas, como la Echeverría, Camichines, Las Ceibas, La Grana, entre otras, y se fue agregando gente a apoyar las actividades.
Platicando con las señoras Patricia Rodríguez y María Guadalupe Martínez, vecinas de la colonia Guadalupe desde hace 29 años, nos comentan que los preparativos de los festejos comienzan desde septiembre, cuando entre los colonos se organiza un comité en el que se comisiona a quienes pasarán casa por casa a pedir la cooperación para cubrir los gastos del servicio de café y pan y celebración del día principal y se invita a vecinos de otras colonias a participar en los cultos para cubrir los gastos de decoración y música, aunque hay ocasiones que una sola persona o familia asume el gasto de café o música como agradecimiento a la virgen por los favores recibidos.
Entre los meses de octubre y noviembre se realiza el programa de cultos, para saber a qué familia o persona le tocará el culto de cada día. Entre el comité y los vecinos se organizan para la preparación del café y la compra del pan, para que no falte en las mañanitas.
En punto de las 4:30 horas comienzan a llamar a los feligreses mediante cuetes y una campana, quienes poco a poco van llegando para comenzar en punto de las 5:00 horas en el patio central de la colonia. Allí hay una réplica en cantera de la virgen, misma que adornan con esmero para que luzca elegante en su fiesta.


Hoy la fiesta fue amenizada por la banda Cielo Azul, que comenzó con las tradiciones Mañanitas, siguiendo con el acompañamiento de las cantoras con las alabanzas: Buenos días paloma blanca, La Guadalupana, Pastora divina, Tropas de María, A ti virgencita, Quién es esa estrella, Flores de María.. todo mientras los organizadores servían el café o canela acompañados con una pieza de pan a los aproximadamente 500 asistentes al festejo. Al término de las mañanitas se rezó un rosario, terminando así con los festejos matutinos.
Por la tarde, nos dijeron nuestras informantes, se celebraría una misa y después una kermes en la que habrá palo ensebado. Los festejos de este día, el más importante del calendario en la colonia Guadalupe, cerrarían con broche de oro con el tradicional castillo.

sábado, 28 de septiembre de 2013

La fiesta de la virgen del Rosario

Virgen del Rosario. Foto de Dennis Valdovines.


Este sábado comienza el novenario de la virgen del Rosario, patrona de Autlán, que culmina el primer domingo de octubre, día en que se celebra oficialmente su fiesta desde hace casi 200 años. Se trata de la festividad religiosa más importante del pueblo, superando en antigüedad a la del 12 de diciembre.
El motor de esta fiesta es la devoción a la imagen de la virgen del Rosario que se encuentra en el templo del Divino Salvador, en el centro de Autlán. Dicha imagen, según Bertha Alicia Gutiérrez Lugo en su libro Templos del municipio de Autlán de Navarro, donde a su vez cita a la Crónica Miscelánea de fray Antonio Tello, fue traída a Autlán en el año de 1614, ganándose en pocos años la fama de milagrosa. El primero de los milagros que se le atribuyen ocurrió justo a su llegada: según la misma fuente, el artesano que hizo la imagen, molesto porque se le apuraba para que terminara su trabajo, contestó que no se le apurara tanto, que su vida no duraría más allá de cuando terminara la imagen. Al terminarla, el artesano falleció. Fray Antonio Tello narra el episodio de la siguiente forma:

“…dando priesa al artífice que la hizo, para que la acabase, respondió: no me den tanta priesa que no dura mi vida más tiempo de cuanto la acabare, y que esta santa imagen era señalada por Dios; y que fue así que murió luego que la acabó y que la mula que la trajo, acabada de descargar, se echó en el suelo, sin cansancio, daño ni lesión alguna, y se quedó muerta…”

Sobre el momento de su llegada a Autlán, hay otra leyenda que se contaba aquí hasta hace unos años: las imágenes de la virgen del Rosario, con destino para Villa Purificación y de la Candelaria, con destino a Autlán, llegaron a nuestro pueblo a lomo de mula en el mismo viaje. Los arrieros que las traían decidieron quedarse a dormir en Autlán para al día siguiente llevar a la imagen correspondiente a Purificación y dejar la de la Candelaria en Autlán. Sin embargo, al querer montar a la virgen del Rosario ésta se sintió tan pesada que fue imposible levantarla del suelo, por lo que no hubo más remedio que dejarla en Autlán y llevar a la Villa la otra imagen.
Versiones aparte, fray Antonio Tello refiere varios milagros atribuidos a la virgen del Rosario en Autlán, entre ellos el que transcribimos enseguida:

“...que habrá 24 años poco más o menos, que una niña, hija de Alonso de Monroy, vecina del dicho pueblo, siendo de edad de tres años, se tragó un alfiler y estuvo hiriendo de pies y de manos más de 24 horas, y habiendo hecho todas las diligencias posibles y no hallando remedio doña María de Tapia y Aguayo, mujer del dicho Alonso de Monroy, cogió en sus brazos a la dicha niña y la llevó ante la imagen de Nuestra Señora y al punto abrió los ojos; mostrando mucha alegría volvió con ella buena y sana.”


"Las joyas de una verdadera reina". Foto de Dennis Valdovines.

Ante el cúmulo de milagros obtenidos y el fervor que provocaron en el pueblo, el Ayuntamiento de Autlán acordó, el 19 de septiembre de 1831 (mismo año en que se tiene documentada la celebración del primer Carnaval) que se celebrara la fiesta de la virgen del Rosario "por el patronato de esta villa", el primer domingo de octubre de cada año, como se celebra hasta la fecha.
Sobre la manera en que se celebraban en su mejor época, la primera mitad del siglo XX, don Ernesto Medina Lima nos cuenta en sus Crónicas de Autlán de la Grana, Jalisco que las fiestas de Nuestra Señora del Rosario alcanzaban "niveles de apoteosis", con una gran cantidad de visitantes de los pueblos de la región. También refiere que tanto el templo como las casas del pueblo se adornaban profusamente con lazos y festones de colores azul y blanco, que había música en mañanitas y serenatas y suntuosos y artísticos castillos hechos por coheteros locales.

Interior del templo del Divino Salvador.

Ya a mediados de siglo, en las décadas de los 50 y 60, en el apogeo de la Minera Autlán, las fiestas de la virgen del Rosario seguían teniendo mucha importancia para la sociedad autlense, involucrando a la mayoría de la población en su organización y festejo. La señora Teresa Vázquez, nacida en 1950, nos describe de la siguiente forma cómo se organizaban y vivían los días del novenario:

"En los años 50 y 60 se organizaban peregrinaciones en su honor, era por los barrios. Se armaba un bonito carro alegórico, con tema bíblico o mariano, que encabezaba la procesión. Detrás, cerca del carro, iban las niñas vestidas de blanco que en mayo fueron a ofrecer flores, o sea que tenían sus vestidos de primera comunión (que todavía les quedaban).
Luego, todos los niños que asistían al catecismo, con las catequistas vigilándolos y cuidando que fueran fervorosos y quietos, o les daban su pellizco o jalón de orejas. Enseguida, congregaciones como las Hijas de María, ACJM, Adoración Nocturna, etc. y, al final, el público en general. Casi todos llevaban flores de las que había en casa, pero se juntaban bonitos ramos. Antes no había florerías.
Siempre se organizaban de tal manera que los nueve días participara una parte del pueblo, pero no era exclusivo, podía unirse quien quisiera y siempre se llenaba la iglesia, había mucho fervor. El día de la fiesta era fiesta de verdad, todos los carros alegóricos que habían participado volvían a salir y todos queríamos ir “a ver los carros” porque era una especie de desfile que pasaba por la mayor parte de las calles del centro y todos competían por que su carro fuera el más bonito.
En la mañana, a las 5:00, había mañanitas con música en vivo, luego la misa de 6:00, de 12:00 y 6:00 pm, y todo el novenario se instalaban juegos mecánicos en el centro, a los costados del jardín y, según como se organizaba cada barrio el día que le tocaba, había quermés y castillo. Pero, eso sí, el primer domingo era obligatorio, o al menos así lo sentíamos. Había que estrenar, salir muy arregladas y bonitas porque había mucha gente. Venían de todos los pueblos vecinos y rancherías.
Y las de Autlán, donde era la fiesta, tenían que lucir más bonitas que las demás y, aunque lloviera, no se bajaba el ánimo ni la alegría, todo mundo a los portales mientras pasaba un poco y a seguir la serenata."

Actualmente todavía se celebra el novenario con procesiones en las que intervienen carros alegóricos preparados por vecinos organizados, se siguen celebrando misas solemnes y aún se ven serenatas, mañanitas y castillos en un templo adornado para la ocasión. Sin embargo, queda la sensación de que no es ya una celebración en la que intervenga todo el pueblo, como en tiempos pasados.

Vista del templo adornado para el novenario de la virgen. Septiembre de 2013.

viernes, 29 de marzo de 2013

Viacrucis en Autlán


Como en todas, o casi todas, las poblaciones de México y del mundo donde predomina la religión católica, una de las actividades del Viernes Santo es realizar una representación del recorrido que, según la tradición, Jesús de Nazaret tuvo que realizar antes de ser crucificado.
Autlán no es la excepción y tanto se realizan representaciones en Ahuacapán con actores profesionales, como en el cerro de la capilla y como el que se realiza en las colonias del sur de nuestra ciudad. Éste comienza en el templo de Nuestra Señora del Rosario de Talpa, de la colonia Ejidal, con una participación de 50 voluntarios vestidos como los principales personajes, como Jesús, Judas, María, María Magdalena, algunos de sus apóstoles, Dimas y Gestas, los romanos (algunos con caballos) y judíos.
Durante el recorrido va un camión maderero que sirve de escenario, pues en estratégicos puntos del camino se detiene para que Jesús y algunos romanos representen 14 de los momentos más importantes, como son las 3 caídas.
El recorrido pasa por las colonias Ejidal, Camichines y Echeverria por la calle Rosario Castellanos, para pasar a la colonia Buenos Aires y terminar en Colinas del Sur, donde en el comienzo del cerro ya está preparado el escenario para realizar la crucifixión de Jesús y terminar con el Viacrucis.
Esta actividad en esta parte de la ciudad tiene ya unos 20 años de llevarse a cabo, sin embargo, cabe destacar que en el tiempo que tengo viviendo en Autlán  nunca había visto a tanta gente acompañando la procesión, pues en otras representaciones eran solo los voluntarios y algunos pocos acompañantes quienes hacían el recorrido, y en esta ocasión fueron aproximadamente unas mil personas quienes estuvieron en el evento.


sábado, 3 de diciembre de 2011

Festividades de san Juan Diego

Templo de san Juan Diego, en la colonia Echeverría.




En México, como pueblo religioso mayormente católico, se llevan a cabo una gran cantidad de cultos durante todo el año. Autlán no es la excepción, pues se celebran del día 1 al 9 de diciembre las fiestas del templo de san Juan Diego, en la colonia Echeverría, desde hace aproximadamente 15 años.

En 1990 el papa Juan Pablo II beatificó al indio Juan Diego, que fue canonizado en 2002, pero en Autlán se le rinde culto desde 1996. Año con año, durante los primeros nueve días de diciembre, desde un poco antes de las 6 de la mañana inicia una peregrinación, anunciada por cohetes, partiendo del sector de la colonia Echeverría al que le corresponde el día, para llegar al templo, ubicado en la calle Amado Nervo, entre Fresno y Rosario Castellanos y cantarle las tradicionales mañanitas y media hora después se celebra una eucaristía. Terminando ésta, el sector encargado del culto del día regala café, atole, canela o té acompañado de pan o galletas a los asistentes.

Por las tardes también se realiza otra peregrinación en la se que recorren todas las calles de la colonia, en esta ocasión acompañada con danzantes.

Este año se tienen programadas misas para celebrar primeras comuniones el día del santo, que es el 9 de diciembre, así como terminar dichas festividades con una kermés y el tradicional castillo con fuegos artificiales.




Aspecto de la peregrinación matutina del 3 de diciembre.