jueves, 30 de abril de 2026

Un taller de libro cartonero en la Feria Municipal del Libro de Autlán


 En la jornada del miércoles 29 de abril de la Feria Municipal del Libro el médico José Francisco Cobián Figueroa impartió un taller titulado Presentación y lectura de un libro inexistente, sobre la publicación de libros artesanales. La sesión comenzó hacia las 19:35 horas y tuvo una asistencia de alrededor de 20 personas.

Cobián, quien es profesor en la Escuela Preparatoria Regional de El Grullo desde hace más de 30 años y tiene una trayectoria de cuatro décadas en la escritura y la difusión de las letras, comenzó su exposición con una plática sobre el nacimiento y desarrollo de la comunicación escrita, desde las tablillas sumerias hasta los documentos digitales de la actualidad, con algunos hitos como la imprenta y el desarrollo de otros materiales que, a lo largo de la historia, han permitido facilitar la escritura y su difusión entre más personas.

Explicó que, desde la década de 1980, cuando regresó a Autlán luego de haber salido de aquí para estudiar Medicina, formó un grupo literario con antiguos compañeros de la prepa: Arnulfo Álvarez, Joaquín Cuéllar y Francisco Javier Benavides. Con este grupo, entre otras actividades culturales, comenzó a publicar de manera artesanal los cuentos que ellos mismos escribían, con lo que fue desarrollando una técnica de impresión y encuadernación de lo que hoy se conoce como edición cartonera.

Al paso de su plática, fue sacando de una bolsa distintos implementos y materiales para la fabricación de un libro, como piezas de cartón usado, un picahielo, pinzas, una aguja estambrera y pintura. Lo primero que hizo fue crear la portada con un trozo de cartón, al que le aplicó pintura y unas calcas con el título del libro y de la editorial, luego sacó las hojas del libro, que imprimió en su casa, las colocó sobre un artefacto creado por él con cartones y que le sirve para perforar adecuadamente el lomo de las hojas ya dobladas, por donde pasará el hilo que las mantendrá unidas a la portada. Todo este proceso lo fue explicando junto con el origen de cada pieza y cómo fue desarrollando esta técnica, que permite dar una segunda oportunidad a materiales de desecho y evita que lleguen al basurero, mientras se abre una posibilidad de dar a conocer la obra de quienes escriben pero no tienen acceso a editoriales.

Ya concluido su libro, que al iniciar la sesión era inexistente, leyó de él el cuento Mala suerte, y terminó la sesión con un cuento de Joaquín Cuéllar incluido en la misma publicación, pero mediante un código de barras que permite escucharlo desde un dispositivo conectado a Internet. El doctor Cobián anunció que su jubilación de la Universidad de Guadalajara ya está a pocos años y que, cuando esto suceda, abrirá una editorial cartonera en Autlán.

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