Cobián, quien es profesor en la
Escuela Preparatoria Regional de El Grullo desde hace más de 30 años y tiene
una trayectoria de cuatro décadas en la escritura y la difusión de las letras,
comenzó su exposición con una plática sobre el nacimiento y desarrollo de la
comunicación escrita, desde las tablillas sumerias hasta los documentos digitales
de la actualidad, con algunos hitos como la imprenta y el desarrollo de otros
materiales que, a lo largo de la historia, han permitido facilitar la escritura
y su difusión entre más personas.
Explicó que, desde la década de
1980, cuando regresó a Autlán luego de haber salido de aquí para estudiar Medicina,
formó un grupo literario con antiguos compañeros de la prepa: Arnulfo Álvarez,
Joaquín Cuéllar y Francisco Javier Benavides. Con este grupo, entre otras
actividades culturales, comenzó a publicar de manera artesanal los cuentos que
ellos mismos escribían, con lo que fue desarrollando una técnica de impresión y
encuadernación de lo que hoy se conoce como edición cartonera.
Al paso de su plática, fue
sacando de una bolsa distintos implementos y materiales para la fabricación de
un libro, como piezas de cartón usado, un picahielo, pinzas, una aguja estambrera
y pintura. Lo primero que hizo fue crear la portada con un trozo de cartón, al
que le aplicó pintura y unas calcas con el título del libro y de la editorial,
luego sacó las hojas del libro, que imprimió en su casa, las colocó sobre un
artefacto creado por él con cartones y que le sirve para perforar adecuadamente
el lomo de las hojas ya dobladas, por donde pasará el hilo que las mantendrá
unidas a la portada. Todo este proceso lo fue explicando junto con el origen de
cada pieza y cómo fue desarrollando esta técnica, que permite dar una segunda
oportunidad a materiales de desecho y evita que lleguen al basurero, mientras
se abre una posibilidad de dar a conocer la obra de quienes escriben pero no
tienen acceso a editoriales.

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