jueves, 17 de abril de 2014

Ingeniero Manuel Montaño



"Mire usted, desde mis tiempos de la Facultad de Ciencias Químicas de México, D.F., siempre he pensado que la rutina es lo que más destruye al hombre. En cambio, el enfrentarse a problemas siempre nuevos y cambiantes fortalece la vitalidad y le da sentido a mi vida."

Originario del Distrito Federal, el ingeniero Manuel Montaño inició su carrera trabajando en plantas metalúrgicas donde se procesaban minerales como oro y plata, entre otros, para continuar una prolífica carrera como químico metalúrgico de manera independiente, siendo uno de los primeros mexicanos que trabajaron como asesores de compañías mineras, a mediados del siglo XX.
En este momento de su vida inició su relación con Autlán, cuando el ingeniero Salvador Treviño, de la recién creada Compañía Minera Autlán, lo contactó en 1953 para pedirle asesoría para implantar una manera más eficiente de pepenar el manganeso de la mina de San Francisco. Aquí diseñó una banda en la que se transportaba el mineral extraído muy lentamente, contratando jóvenes para que pepenaran las piedras con manganeso directamente de la banda.
Este sistema se mejoró con otra solución del ingeniero Montaño: para seleccionar el material por flotación, en 1956 se instaló en la mina de San Francisco la Planta de Medio Pesado, que funcionaba "pasando el mineral por una mezcla de agua y ferrosilicio finamente pulverizado, espesa como el atole, cuya densidad es mayor que la de la ganga (material de desecho) por lo que la hace flotar, mientras que el mineral con 3.2 de densidad o más se sumerge."
En los años 60 las operaciones de la Compañía Minera Autlán se trasladaron en su totalidad al estado de Hidalgo, donde continuó el crecimiento de la empresa. El ingeniero Montaño siguió asesorándola por muchos años; allá diseñó sistemas de selección de mineral novedosos, ante la necesidad de procesar manganeso con características distintas a las del que se extraía en Autlán.
Instaló, por ejemplo, un sistema de selección granulométrica, que consistía en pasar el mineral por unas parrillas mientras se pulsaba agua desde abajo, de manera que solamente quedara el que tuviera la calidad y el tamaño requerido. También logró subir a 43%  la ley del mineral que se extraía en la nueva mina mediante un sistema de calcinación también diseñado por él, sistema del que nació el horno de nodulización con el que se benefició el manganeso en los siguientes años.
El ingeniero Manuel Montaño, como podemos ver, fue una pieza importante de la Compañía Minera Autlán, que a su vez constituyó un parteaguas en la historia de Autlán.


Fuente:
Artículo Vivir es Crear, de Miguel Carlos Olmedo, publicado en la revista Informina.
Agradecemos al señor Javier Mardueño Soltero por proporcionarnos esta la información para este artículo.
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