martes, 13 de mayo de 2025

Primera presentación de “Mosaico literario del Sur de Jalisco”

De izq. a der.: Pedro Valderrama, Guillermo Tovar, Andrea Reynoso y Carlos Flores.

 La tarde del lunes 12 de mayo y como parte de las actividades de la primera jornada del Festival Rulfiano de las Artes, fue presentado en Sayula el libro Mosaico literario del Sur de Jalisco, en un escenario montado afuera de la Casa de la Cultura Juan Rulfo. A la presentación asistieron unas 30 personas, de Sayula algunas, pero también procedentes de la Ciudad de México, de Guadalajara, Zapotlán, Colima, Autlán y otros lugares, participantes en el Festival. Entre los asistentes estuvieron el artista plástico Juan Pablo Rulfo, integrantes de la Sociedad Colimense de Estudios Históricos y de la Asociación de Cronistas de Pueblos y Ciudades del Estado de Colima y los participantes en el taller de cine que comenzó la mañana del mismo día 12.

La sesión comenzó a las 18:30 horas, con el mensaje de bienvenida de Mauricio Munguía, del comité organizador del Festival, quien afirmó que este festejo busca “tocar todas las artes”, por lo que el programa integra conciertos, cine, conferencias y exposiciones. Sin embargo, dijo, la literatura no puede faltar, por lo que en esta primera jornada se incluyó la presentación de este libro.

Dicho esto, comenzó la presentación del libro, en la que participaron cuatro de sus autores: Pedro Valderrama Villanueva, Guillermo Tovar Vázquez, Carlos Axel Flores Valdovinos y Andrea Estephanía Reynoso Gutiérrez, quien además fue la coordinadora de la publicación. El primer turno en el micrófono fue para Pedro Valderrama, quien explicó que este Mosaico… es un libro colectivo, en el que cada uno de los seis autores trata de enfocar el vínculo entre un escritor de esta región jalisciense y la tierra de donde era originario o en la que se estableció. Dijo que esta primera presentación ocurre dentro del Festival porque uno de los textos que componen el libro es sobre Juan Rulfo y su obra inédita.

Guillermo Tovar, enseguida, explicó que el ensayo con el que participa en el libro está dedicado a Ramón Rubín y a su relación con Autlán, misma que comenzó ya tarde en su vida, a los 60 años de edad, pero que se prolongó por más de dos décadas. Afirmó que Rubín es el escritor que más tinta dedicó a escribir sobre la vida y la identidad de Autlán y quien, además, lo hizo con mayor profundidad y sentido crítico, siendo este el motivo de haberlo elegido para esta publicación. Mencionó también que el enfoque de este ensayo había sido pensado, originalmente, sobre cómo fue la vida de Ramón Rubín en Autlán, quiénes fueron sus amigos y cuáles las actividades que realizaba cotidianamente aquí pero, al hacer una primera revisión de lo que ya existía publicado sobre Rubín, se dio cuenta de que otros investigadores ya habían abordado ese aspecto de su vida. Por lo tanto, cambió el enfoque para aplicarlo a la forma en que Ramón Rubín retrató a Autlán en su obra, tanto la que fue publicada en libros como la que es menos conocida, como las columnas de opinión y otros textos que aparecían en El Informador. Esta investigación, dijo, le permitió conocer otros aspectos de la obra de Ramón Rubín, como su interés por el cine y por asuntos técnicos de producción agropecuaria, y que la publicación de este libro es un paso más hacia el conocimiento de la relevancia que en la literatura nacional tiene el sur de Jalisco.

Carlos Axel Flores habló de la obra de Guillermo Jiménez y de Juan José Arreola, que abordan él y Ricardo Sigala en sus respectivos ensayos dentro del libro. Para Carlos, Zapotlán y La feria son obras fundamentales para entender la identidad zapotlense; dio una semblanza de Guillermo Jiménez y de sus obras más importantes, señalando la influencia que tuvo este personaje en el desarrollo cultural de Ciudad Guzmán: la quema de ejemplares de su novela Zapotlán y el uso que se hizo de un tiraje de ella para financiar la construcción de la torre de la parroquia de esa ciudad, su relación con Pablo Neruda y con el grupo Arquitrabe, así como la influencia que tuvo, a través de su biblioteca, en la formación de Juan José Arreola, fueron algunos pasajes de la intervención de Carlos Axel en la presentación.

Andrea Reynoso explicó cómo nació la idea de formar este libro, a partir de un comentario hecho por Ricardo Sigala durante la presentación del libro Cien años de Antonio Alatorre el 5 de septiembre de 2024 en la Casa Taller Literario Juan José Arreola, en el sentido de imaginar de qué hablarían los grandes escritores del Sur de Jalisco si un día estuvieran juntos. Enfatizó que Jalisco no solo ha dado al mundo mariachi y tequila, sino también una tradición literaria importante. Este libro, dijo, es un viaje a pie por los territorios de Jalisco y por su literatura; todavía faltan nombres y voces por descubrir, por lo que invita a seguir investigando y a continuar con este trabajo. En su texto, Andrea indaga en el Autlán que conoció Antonio Alatorre y hace un recorrido por los lugares que habitó en su infancia y que le fueron significativos.

Pedro Valderrama tomó de nuevo la palabra para comentar los textos de Kenia Cornejo y de Ricardo Sigala, los dos autores que no pudieron estar en la presentación, sobre la obra inédita de Juan Rulfo y sobre la presencia de Juan José Arreola en Ciudad Guzmán, respectivamente. Pedro escribió para el libro un ensayo sobre José Luis Martínez y su relación con Atoyac, su pueblo natal, donde hoy es poco recordado. Pedro explicó que trata de reconstruir el vínculo de Martínez con Atoyac, Guadalajara y el Sur de Jalisco, a partir de la apertura de la biblioteca municipal de su pueblo, que fue equipada con el acervo bibliográfico que José Luis Martínez fue conformando al paso de los años. Sobre el libro, Pedro Valderrama dijo que es apenas un primer momento y que se espera que otros investigadores o estudiantes se dediquen a analizar a escritores de otras regiones.

Durante las preguntas y comentarios.


Dicho esto, comenzó una nutrida sesión de preguntas y comentarios, en la que se habló sobre el rescate de la memoria colectiva, sobre la necesidad de rescatar las historias del movimiento cristero, de cara al centenario del inicio de este conflicto social, y de conocer las historias de escritores de otras regiones de Jalisco.

La sesión se desarrolló sin demasiadas formalidades. Los presentadores y el público estuvieron hablando del Mosaico… insertos dentro de la dinámica de una tarde normal en el centro de Sayula, entre la algarabía de los niños jugando en la plaza principal y los que salen de sus clases en la Casa de la Cultura, los negocios de comida del portal Galeana abriendo sus puertas para el turno vespertino y los ruidos del tráfico y los de los cuetes y campanadas de la cercana parroquia, ese estruendo que tanto molestaba a Ramón Rubín. Unos amigos, ya de edad madura, que estaban instalados desde minutos antes del inicio de la presentación en una de las bancas de la plaza, a pocos metros del escenario, nunca interrumpieron su sabrosa plática, tradición reproducida por siglos. Era como tener, a manera de telón de fondo, la cotidianidad sayulense. Detrás de los presentadores, en una pantalla instalada para el efecto, se estuvieron mostrando carteles de las actividades del programa del Festival, lo que constituyó un complemento visual para la sesión.

Este Mosaico literario del Sur de Jalisco se puede conseguir con los autores, a quienes es posible encontrar en las redes sociales. La siguiente presentación tendrá lugar en Autlán, en el Museo y Centro Regional de las Artes, el domingo 25 de mayo, día en que se cumplen 25 años del fallecimiento de Ramón Rubín, a las 12:00 horas.

Conmemoración del centenario luctuoso de Casimiro Castillo


 Al mediodía de este lunes 12 de mayo, la comunidad agraria de Autlán celebró una ceremonia conmemorativa del centenario luctuoso del líder agrarista Casimiro Castillo, iniciador de la lucha por la tierra en Autlán y la región. La ceremonia comenzó a las 12:20 horas en el Casino Ejidal, con la asistencia de poco más de cien personas, la mayoría ejidatarios y algunos invitados especiales. Fue presidida por Luis Rogelio Mancilla Flores, presidente del comisariado del ejido de Autlán; la diputada federal Haydid Arreola López; el jefe de gabinete del gobierno municipal, Arturo Eleuterio Vera Rodríguez; el regidor César Daniel Medina Casillas y los funcionarios del comisariado ejidal Alma Rosa Estrella Carrillo, tesorera; Abigaíl González Vidriales, secretaria, y Moisés Barragán Rodríguez, presidente del Consejo de Vigilancia.

Para comenzar la sesión se rindieron honores a la Bandera Nacional, con la participación de la escolta de la secundaria Jesús Velázquez Gómez y de la banda de guerra municipal, con el respectivo canto del Himno Nacional dirigido por el maestro de ceremonias, César Soltero Andrade. Luego de la presentación de los integrantes del presídium, el presidente del comisariado ejidal dio un breve mensaje de bienvenida a los asistentes.

Enseguida, el cronista municipal, Guillermo Tovar Vázquez, dio una semblanza de Casimiro Castillo, nacido el 4 de marzo de 1883 en Autlán. En ella habló sobre su infancia y adolescencia, cuando queda huérfano de padre y desempeña diversos oficios, como tejedor de sombreros y zapatero, además de comerciante, con un puesto en el mercado de Autlán que ya tenía en el año 1908. Dijo que su politización pudo haber ocurrido en los mítines de los clubes antirreeleccionistas que funcionaron en Autlán a finales de la primera década del siglo XX, por lo que en 1915, cuando es expedida la Ley Agraria, tiene la capacidad de asimilarla y de organizar a los campesinos sin tierra de la región para hacer valer los nuevos derechos que esa norma establecía. El cronista habló también de los trabajos y peligros en los que se vieron envueltos esos primeros agraristas, organizándose bajo la vigilancia y represión de los hacendados de la región, además de su participación en el combate a la rebelión delahuertista en 1923. También narró las circunstancias del asesinato de Casimiro Castillo, atacado a balazos por Tranquilino Corona en abril de 1925 en El Rebalse, mientras el entonces diputado local se encontraba en gira de trabajo, siendo trasladado en lancha a Manzanillo y, de ahí, por tren a Guadalajara, para ser atendido de las heridas. Allá falleció, en circunstancias poco claras, el 12 de mayo, cuando ya se preparaba para recibir el alta médica. El cronista cerró su intervención reflexionando sobre el legado del movimiento agrarista, reflejado en una nivelación social en Autlán y un crecimiento de las perspectivas de vida de los campesinos, que ya pudieron aspirar a una mejora de sus condiciones de vida, como se pudo confirmar en las siguientes generaciones.

Luis Rogelio Mancilla durante su mensaje.


Eleuterio Vera Rodríguez, quien asistió con la representación del presidente municipal de Autlán, Gustavo Salvador Robles Martínez, dio un mensaje en el que afirmó que la tierra no solo se trabaja, sino que también se respeta. Afirmó que solo unidos podemos realizar cambios y que la comunidad de Autlán necesita precisamente esa unidad; gracias al acceso a la formación académica hemos podido avanzar como sociedad, siendo ese acceso uno de los legados del agrarismo.

Dicho esto, se instaló una guardia de honor y se colocó una ofrenda floral al pie del busto de Casimiro Castillo que se encuentra dentro del Casino Ejidal, en la que participaron los integrantes del presídium. Para concluir, la diputada federal dio un mensaje de clausura, que versó sobre la lucha de Casimiro Castillo y su liderazgo en la búsqueda de mejorar las condiciones de vida de los campesinos autlenses.

Al terminar la ceremonia los organizadores ofrecieron una comida a los asistentes, en el mismo Casino Ejidal.

Centenario luctuoso de Casimiro Castillo

Busto de Casimiro Castillo en el Casino Ejidal de Autlán.



Por Hirineo Martínez Barragán

Rondaba el año de 1921, en aquellos tiempos el pueblo de Autlán apenas tenía 12,483 habitantes; y aunque la población era por lo menos cinco veces más pequeña de lo que es ahora, había mucha efervescencia social y política; no obstante que la revolución se había declarado oficialmente concluida en 1917; es decir, hacía cuatro años, pero la pacificación estaba lejos, muy lejos de alcanzarse.

Entre la sociedad autleca, había, los hacendados, acostumbrados a mandar y ser obedecidos, a ser dueños de tierras, vidas y honras; estaban también los peones y empleados de los hacendados, muchos de ellos que no eran dueños ni de su vida, apenas sobrevivían para trabajarle al patrón, para eso se les mantenía, pero carecían de todo tipo de bienes y libertades.

Luego estaban los ciudadanos que vivían en el pueblo, artesanos, comerciantes y empleados de instituciones públicas o privadas, entre otros que se ocupaban de oficios distintos; también entre ellos existían ricos y pobres, había una alcurnia concentrada en unas cuantas familias y también estaban los del vulgo que representaban la mayoría; aunque todos o casi todos gozaban de algún tipo de libertad; como por ejemplo cambiar de patrón o de oficio.

Por estos rumbos de la costa, en 1921 Cihuatlán apenas contaba con 2,341 habitantes, algo así como los que ahora tienen Emiliano Zapata (El Ranchito) que en el 2020 registró 2,255 habitantes, porque Jaluco ya es más grande, con 3,536 habitantes registrados en 2020. Mientras que El Rebalse, en aquellos entonces de 1921, tenía 608 habitantes, año en que mayor población ha registrado.

La parte central de ambos pueblos, Autlán y Cihuatlán ya tenía bien definida la estructura urbana con casonas alineadas que contaban con extensos patios y huertos, de las cuales aún se pueden identificar muchas, en contraste con las chozas y hogares de pobre edificación que el tiempo las ha borrado y sustituido por otras más recientes, en las partes barriales y la periferia, en áreas que paulatinamente fueron ocupadas por el ensanche de la mancha urbana. Para el caso de El Rebalse, ustedes los rebálsenses dirán cuáles son las fincas centenarias que aún se conservan.

Retornando a Autlán donde habitaba Casimiro Castillo en aquella época, entre los ciudadanos “libres” había gente informada; por ejemplo, de los pronunciamientos de Emiliano Zapata, asesinado en 1919 a los 39 años, respecto a que la tierra es o debe ser de quien la trabaja, o la promulgación de la ley agraria del 6 de enero de 1915 escrita por Luis Cabrera y enarbolada por Venustiano Carranza, asesinado en 1920, a los 60 años.

Entre la gente informada de Autlán, había aspiracionistas respecto de que las cosas cambiaran para vivir mejor, respaldándose en los postulados revolucionarios y plasmados en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, promulgada el 5 de febrero de 1917, y que con ella se regiría a partir de entonces en este país.

Según la Constitución, era de legítimo derecho para los pueblos solicitar tierras en dotación o en restitución, y también formar sindicatos; así es qué, en el Autlán posrevolucionario, entre los aspiracionistas, se comenzaron a intercambiar ideas, y luego tornaron en reunirse hasta formar un grupo de ciudadanos que convinieron instituir el Sindicato de Agricultores Pobres de Autlán, aprobado en asamblea el 1 de mayo de 1921.

Ahí, en ese grupo de aspiracionistas participó de manera destacada Casimiro Castillo, quien había nacido en 1885 y en tiempos posrevolucionarios se desempeñaba como comerciante en el mercado, también comerciaba por el rumbo de la costa. En aquella asamblea se dijeron cosas como que el sindicato “se creará para protegernos… y defendernos… de la saña y… abusos cometidos por los hacendados y terratenientes en contra de los pobres… para solicitar ante quien corresponda el fraccionamiento que procede de los terrenos…” para “facilitar… las gestiones que deban hacerse y… procedimientos que sea necesario… por los solicitantes de parcelas a fin de que obtengamos éxito en el fraccionamiento de las tierras…”

Las reuniones de los sindicalistas, al principio eran secretas, pero luego fueron descubiertas o hechas públicas, puesto que el sindicato debía registrarse ente las instituciones federales, estatales y municipales respectivas; entonces al enterarse de las reacciones provocadas ante tales acciones, un pequeño grupo encabezado por Casimiro Castillo, al intuir los riesgos, huyeron por el rumbo de Mezquitán, luego tornaron hacia el sur, para pasar por Bellavista y El Castillo en dirección a la sierra de Manantlán donde se guarecieron de las Guardias Blancas que los perseguían y con quienes tuvieron algunos enfrentamientos. En su huida, el grupo fue sumando adeptos, pero seguían siendo prófugos de la justicia. Ahora imaginemos como se vivió en esos tiempos y bajo esas condiciones, durante casi año y medio.

Mientras tanto, por estos rumbos de Cihuatlán y El Rebalse, la “Paz porfirista” parecía seguir imperando a más de diez años de haber iniciado la revolución y a cuatro de haber concluido; es decir, la aceptación y sumisión del peón y rentero respecto del terrateniente era algo “normal”. Por ejemplo, Heliodoro Trujillo era dueño de casi toda la planicie cihuatleca.

Parece ser que Trujillo era originario del estado de Puebla y en algún momento subalterno de Porfirio Díaz, pero que una borrasca de aquellos tumultuosos tiempos a finales del siglo XIX, lo depositaron por el rumbo de Manzanillo y luego avecindó en Cihuatlán, para constituirse en el primer presidente de ese municipio (1904-1911), donde, desde principios del siglo XX se convirtió en el típico cacique del porfiriato, hasta su muerte en 1923 a los 81 años. La mayor parte de sus bienes, fueron heredados a la beneficencia pública de Manzanillo, donde se alojó los últimos días de su vida. Debo revisar de nuevo el expediente de los ejidos de por aquí, para conocer a que propietarios se les expropió.

Así las cosas, en diciembre de 1923 (ya fallecido Heliodoro Trujillo), se produjo la rebelión Delahuertista, encabezada por Adolfo de la Huerta mediante la cual se oponía a que Álvaro Obregón apoyara a Plutarco Elías Calles como su sucesor en la presidencia de la República; secundada la rebelión por Enrique Estrada Reynoso en Jalisco, generando la confrontación con el gobierno encabezado por José Guadalupe Zuno; ello motivó para que Zuno convocara a que se luchara para restablecer el orden constitucional. Bajo esa circunstancia, los combatientes encabezados por Casimiro Castillo adquieren legitimidad y poder.

Casimiro Castillo y su ejército que luchaba en favor de Zuno, paulatinamente fue creciendo; combatieron en diversos lugares a lo largo de su recorrido desde Autlán, por Ameca y Sayula, de tal suerte que producto de sus méritos en campaña durante alrededor de seis meses, recibió por parte del gobierno federal el nombramiento de Brigadier jefe de Fuerzas Irregulares. Cargo militar, que equivale al inmediato superior del coronel, es decir, casi general, con el que regresó a Autlán a principios de 1924.

Restablecido el gobierno zunista, los combatiente liderados por Casimiro Castillo, recibieron una misiva del gobierno estatal, diciendo que como la rebelión había sido sofocada y restablecido el gobierno constitucional, era necesario que depusieran las armas, a lo que contestaron que lo harían a cambio de las tierras que les habían prometido; eso propició que en un acto adelantado a los procesos agrarios regulares, el gobernador Zuno declarar una dotación preliminar de ejido para el pueblo de Autlán en 1924 pero que se ejecutó legalmente hasta 1927, ya fallecido Castillo.

A finales de 1924 Casimiro Castillo resultó electo como diputado local, cargo al que entró en funciones a principios de 1925, y así como antes, ya siendo diputado, siguió haciendo proselitismo con su base campesina, principalmente peones y jornaleros, eso mediante visitas a la región de Autlán y la Costa; la última de ellas fue la realizada en abril del 1925, visitando precisamente este lugar de El Rebalse donde Tranquilino Corona lo agredió a balazos, en la noche del 27 de abril, al recibir el salvoconducto para ingresar -somos nosotros compañero-, así franquearon el paso al domicilio donde dormía, con sus anfitriones, Domingo Quiles y esposa.

Herido y dejado como muerto por su agresor, Casimiro Castillo fue trasladado en lancha, por la vena a Barra de Navidad y de ahí a Manzanillo, para luego llevarlo en ferrocarril a Guadalajara y hospitalizarlo, donde se curó y fue dado de alta el 12 de mayo de 1925, o sea, hace exactamente cien años; pero en lo que la esposa fue a recoger las cosas de la pensión para regresarse a Autlán, al retornar lo encontró moribundo y sin poder hablar; se sospecha que algún personaje de gobierno estatal lo mando envenenar, inclusive posiblemente atendiendo instrucciones del propio gobernador; propiciándole la muerte hoy hace cien años. Personajes como Rubén Villaseñor Bordes celebraron su muerte, y calificaron el acto de Tranquilo Corona como heroico y patriota; a Castillo lo señalaba como haragán, líder de holgazanes que buscaban hacerse de bienes que no le pertenecían; al gobernador Zuno lo calificaba de títere, alcahuete y pintamonos.

Casimiro Castillo era más bien bajo de estatura, rollizo sin llegar a ser gordo y cojeaba con una de sus piernas; así lo recordaba Domingo Martínez, a quien le gustaba decir: yo conocí a Casimiro Castillo, estaba ahí en el corral, junto a la atarjea, donde ahora está El Rodeo, había mucha gente, era una fiesta; había mujeres torteando, tenían mariachi; yo pasaba por ahí rumbo a Ahuacapán y los vi.

Llevaba pitayas a vender y entonces un señor me gritó ¡Ey muchacho! ¡Qué traes ahí en esa canasta! Pitayas le contesté, tráelas me dijo y al acercarme preguntó ¿A cuánto la que me guste? Y ya le dije, entonces se puso a comer y se acercaron otros hasta que se las acabaron; entonces me dice ese mismo señor, sabes qué, no me gustó ninguna, entonces no te las voy a pagar, todos los demás se rieron y dijeron lo mismo, entonces yo me puse a chillar, pero al verme se acercó un señor a preguntarme que tenía y ya le dije, entonces ordeno que me las pagaran todas y si me las pagaron. Ese hombre era Casimiro Castillo, a quien también le decían de manera despectiva el renco o verdulero. Después me enteré que la fiesta, era porque les habían entregado la tierra al ejido.

La semilla que sembraron este grupo de luchadores comenzó a dar fruto el siguiente año, con la dotación del ejido de La Huerta en 1926, le siguieron dotación para los ejidos de Casimiro Castillo, Tequesquitlán, Barra de Navidad, Tecomates, Lo Arado, Piedra Pesada, Cihuatlán, El Zapotillo, El Aguacate, San Patricio, El Bonete o Alfredo V. Bonfil, La Manzanilla, El Almolón, Cuautitlán, Las Pilas, Jaluco, Pavelo, El Chico, Rincón y La Nance, Jaluco, Las Guásimas y El Rebalse. Para El Rebalse fue hasta 1939 que se les otorgó la resolución presidencial favorable y la ejecución oficial para la entrega de tierras fue hasta 1945; pero la cosa ahí no paró, la lista siguió creciendo.

Hay muchas cosas que reflexionar en torno a lo antes dicho y que se pueden corregir con lo que ustedes ya saben, para sacar sus propias conclusiones; yo por ahora aquí dejo algunas, surgidas de mis saberes y entenderes.

Primero. Los hombres siempre son ellos y la circunstancia vivida, en general nos equivocamos cuando calificamos de bueno o malo a alguien, sin conocer el contexto. Casimiro Castillo fue bueno y fue malo, según la circunstancia y según se viera.

Segundo. Alguna vez escribí que la revolución agraria no motivó la riqueza económica, pero si generó justicia social para las familias. Ustedes digan cuantos ejidatarios, cuantas familias han cambiado sus vidas con las tierras en usufructo que tenía en propiedad Helidoro Trujillo. Con ello, a cuántas personas se les regresó la libertad, la dignidad, y ser en algún sentido, los arquitectos de su propio destino.

Tercero. El mundo no necesariamente se divide entre buenos y malos, lo que mueve a las acciones de las personas, es su perspectiva y sus intereses. Los agraristas en aquellos tiempos y circunstancias lucharon, arriesgando su vida para disponer de una parcela para cultivarla y mantener a la familia. Esas parcelas que ahora ustedes usufructúan y de las cuales están orgullosos y consideran parte de su patrimonio, heredadas de sus padres, abuelos o algún pariente.

Cuarto. El personaje de Casimiro Castillo, entre los descendientes del agrarismo, es considerado un paladín del reparto agrario, pero hay otros sectores que lo critican. Casimiro vivió su circunstancia que lo colocó en un bando de lucha, al que le tocó liderar y con ello obtener varios triunfos, así como su gran derrota, la muerte a los 40 años. Pero el triunfo mayor fue su legado y por esos estamos aquí.

Cuáles son los ideales de cada uno de nosotros, en qué bando suponemos que estamos ubicados, qué valores enarbolamos, qué compromisos hemos asumido y qué batallas hemos estado dando; porqué en cada uno de nosotros hay un potencial héroe o paladín por descubrir. Ahora me recuerdo de Cleto, El Guitarrón, Chava y muchos más, de quienes en cada caso valoramos su legado.

¡Qué viva El Rebalse!

¡Qué viva el agrarismo!

¡Qué vivan y siempre se recuerden los ideales de Emiliano Zapata y Casimiro Castillo!

Muchas gracias

Texto leído en El Rebalse jalisco, municipio de Cihuatlán, el 12 de mayo de 2025, para conmemorar el centésimo aniversario de la muerte de Casimiro Castillo.

lunes, 12 de mayo de 2025

Una serenata de Día de las Madres con Álvaro Morán


 La noche del domingo 11 de mayo tuvo lugar en el kiosco del jardín Constitución la cuarta serenata de la actual temporada del grupo cultural La Banca, esta vez dedicada a festejar el Día de las Madres. La música comenzó alrededor de las 20:10 horas, ante una asistencia nutrida, con más de cien personas alrededor del kiosco, cantidad de personas que es habitual en esta clase de conciertos. Sin embargo, el ánimo festivo y la alegría que pudimos notar en el público fue mucho mayor que en otras noches de domingo, con una fuerte conexión entre los asistentes y el cantante, cuyas tablas de más de cuatro décadas en los escenarios permitieron esta comunicación.

Este cantante no fue otro que Álvaro Morán, quien anoche demostró ser uno de los favoritos de la afición local. Él preparó el escenario con una producción que incluyó una pantalla en la que se exhibieron videos de los grupos musicales cuyas canciones cantó a lo largo de la velada y una escenografía sencilla y de carácter “bohemio”: una mesa, con la respectiva copa de vino sobre ella, y una silla en la que se instaló el vocalista de grupos como Los Yockys y la banda MR-7. La iluminación de colores sobre el escenario y la máquina de humo para marcar los momentos relevantes de su actuación también fueron parte del concierto.

Álvaro Morán cantó una serie de piezas “románticas”, de grupos como los ya mencionados Yockys, Los Ángeles Negros y otros de ese estilo. La mayoría de estas canciones fueron coreadas, a veces completas, por buena parte del público, integrado en su mayoría por mujeres. Contigo a la distancia, Ayúdame a olvidar y Tu recuerdo fueron algunos de los títulos. Además de su interpretación, Álvaro Morán llevó 30 regalos para las madres que asistieron: discos compactos, cassetes y otros objetos del grupo Los Yockys.

sábado, 10 de mayo de 2025

Torneo amistoso de ajedrecistas autlenses


 Por Rodrigo Tovar Vaca

El pasado jueves 8 de mayo, en las oficinas de la empresa Cyber House, los ajedrecistas autlenses se reunieron para jugar un torneo amistoso.

Los ajedrecistas empezaron a llegar aproximadamente a las 19:55 horas algunas partidas amistosas para esperar a que llegaran los demás jugadores.

El torneo inició aproximadamente a las 20:45 horas con la ronda 1, con los siguientes enfrentamientos (el 1 significa que gano la partida y el jugador que este en la izquierda es el que juega con piezas blancas):

Ian 0-1 Charly

Didi 1-0 Peter

Rodry 0-1 David “House”

La segunda ronda se desarrolló con los siguientes enfrentamientos:

Charly 0-2 Didi

House 1-0 Ian

Peter 1-0 Rodry

 

La tercera y última ronda, en la que se podría decir que se jugaba la final porque en un enfrentamiento jugaban el 2 y primer lugar, se jugó así:

 

Didi 0-1 House

Peter 0-1 Charly

Ian 0-1 Rodry

 

Las posiciones del torneo fueron las siguientes (cada victoria te da 1 punto):

1.- House 3 puntos.

2.- Didi 2 puntos.

3.- Charly 2 puntos.

4.- Peter 1 punto.

5.- Rodry 1 punto.

6.- Ian 0 puntos.

Entrega del galardón Mujer Mariachi


 En el programa de festejos por el 13 aniversario del Museo y Centro Regional de las Artes se incluyó un singular acontecimiento, promovido por Diana Hernández Guzmán, intérprete de mariachi y alumna de la licenciatura en Artes del Centro Universitario de la Costa Sur: una ceremonia de entrega del inédito galardón Mujer Mariachi, para reconocer de esta forma la carrera de diez artistas dedicadas a esta música tradicional mexicana. La ceremonia se celebró el jueves 8 de mayo en el salón de usos múltiples del Museo, que lució completamente lleno, y comenzó a las 19:20 horas. Entre los asistentes estuvieron las regidoras del Ayuntamiento de Autlán Sarahí Viridiana Rodríguez Córdoba y Yéssica Patricia Limón Soltero, el jefe de gabinete del gobierno de Autlán, Arturo Eleuterio Vera Rodríguez y el coordinador de la licenciatura en Artes, Daniel Flores Regalado.

Luego de los mensajes de bienvenida del director de Cultura de Autlán, Esdras López Mundo, y de Diana Hernández, quien se dijo orgullosa de ser la iniciadora de este galardón y de ver el Museo lleno, se procedió a la entrega del galardón, consistente en un reconocimiento de cristal con base de madera con el nombre de cada una de las galardonadas. La dinámica de la entrega fue, con ligeros cambios en cada caso, de la siguiente forma: se leía una breve biografía de la galardonada y se la llamaba al frente del salón, donde respondía algunas preguntas que Diana le hacía sobre su fuente de inspiración para dedicarse a la música y sobre alguna anécdota que quisiera compartir relacionada con su carrera. En algunos casos, quien recibía el galardón también cantaba una pieza musical, con el apoyo de una pista. La ceremonia resultó muy emotiva, tanto por la celebración de la presencia creciente de las mujeres en la música de mariachi en el ámbito local como por el recuerdo de pasajes de sus carreras y de momentos difíciles o gratificantes que en ellas han tenido.

El galardón se entregó en el siguiente orden:

Diana Ramírez García, del Mariachi Juvenil Premier, de El Grullo. Vihuelista, cuenta con diez años de trayectoria musical y contó entre sus grandes experiencias el haber tocado con el Mariachi Gama 1000 en el Festival del Mariachi y sus Tradiciones, en Ejutla.

Angélica Lizbeth Ambriz Meza, del Mariachi Juvenil La Grana, donde es violinista. Originaria de Autlán y también con diez años en la música, refirió como una de sus mejores experiencias el haber representado a México con su mariachi en Colombia, lugar donde la música mexicana es muy apreciada. Ella cantó Urge, para cerrar su intervención.

Angélica Alejandra Pamplona Rivera, también violinista del Mariachi Juvenil La Grana y quien afirmó haber iniciado su formación musical desde los 4 años de edad. Ha tocado en varios mariachis y en la Orquesta Típica de Autlán, acumulando 14 años de experiencia en la música. Igual que su antecesora, Angélica Pamplona recordó con emoción su gira por Colombia y cómo las personas manifestaban su admiración por la cultura mexicana. Aún guarda unos dulces que le regalaron unos niños de ese país, como muestra de cariño. Ella se despidió cantando No, de Armando Manzanero.

Alondra Yesenia Blancas Dávalos toca el guitarrón en el Mariachi Azteca, de Autlán, y recordó cómo ha sido su proceso de aprendizaje al tocar en distintos mariachis y cómo ha ido venciendo los miedos a no estar a la altura de lo que se espera de ella en la música. Concluyó cantando Mi soldadita, de José Torres.

Ana Elizabeth Pamplona Rivera, maestra de violín y ejecutante de este instrumento en el Mariachi Juvenil La Grana. Es autlense y estudiante de Artes, ha tocado en varios mariachis y en la Orquesta Típica de Autlán, con su mariachi también fue parte de la delegación que hizo la gira por Colombia. Se despidió cantando Mi talismán, de Ana Gabriel.

Massiel Güitrón Negrete, de El Grullo, directora del Mariachi Femenil Grullense, donde además toca la guitarra y canta. Con diez años de ser profesional de la música, Massiel también es emprendedora, pues inició un negocio de licores en El Grullo. Una de sus principales satisfacciones ha sido la gira de su mariachi por China, donde mostró parte de la cultura musical de México.

Daniela Yanet Arreola Manso, autlense y violinista. Ella comenzó su carrera en la secundaria Jaime Llamas, como integrante de la rondalla que dirigía el profesor López Santana, pero toca en mariachis desde el año 2015. Con el Mariachi Femenil Grullense ha tocado en China y los Estados Unidos. En su opinión, las mujeres son capaces de realizar cualquier proyecto que emprendan, como lo ha demostrado su creciente presencia en la música de mariachi. Ella se despidió cantando El polvorete, de Manuel Salvador González Bedoya.

Lourdes Tamayo.


María de Lourdes Tamayo González, con 24 de trayectoria musical, en bandas sinaloenses y en mariachis. Hoy es trompetista del Mariachi Juvenil Premier y se despidió con una notable interpretación de Por un amor, de Gilberto Parra.

Alondra Itzel Sevilla Flores, grullense nacida en California y violinista del Mariachi Juvenil Premier. Antes tocó en la Orquesta Sinfónica Juvenil de El Grullo y en varios mariachis, con los que acumula experiencias de presentaciones en América y Asia, en diez años de carrera. Ella cantó Se me olvidó otra vez, de Juan Gabriel.

Por mucho, el galardón cuya entrega fue más emotiva fue el dedicado a Carolina González Torres, que tuvo el carácter de póstumo. Ella fue vihuelista, autodidacta, y tocó con el Mariachi Femenil Grullense desde 2015 y en varios mariachis de El Grullo y Autlán. Falleció en enero de 2022 en un accidente en la carretera que conecta estas dos ciudades, precisamente al regresar a casa después de una presentación con su mariachi. Antes de entregar su galardón, Alondra Guzmán leyó un mensaje que envió la señora madre de Carolina, en el recordó con alegría a su hija, siempre en busca de la perfección, y de quien dijo que no dejó un vacío porque su presencia sigue con ella. Enseguida, sus tías Mary y Lola Torres pasaron a recoger el galardón.

Enseguida, Diana Hernández dio un mensaje de cierre, en el que manifestó la esperanza de que el galardón se siga entregando en el futuro. Eleuterio Vera dio otro mensaje, en el que resaltó la importancia del mariachi como imagen musical de México y destacó la emotividad de esta ceremonia. Entregó, al final, un último galardón a Diana Hernández, organizadora de la ceremonia.

La ceremonia concluyó con una interpretación, a cargo de todas las galardonadas en conjunto, de algunas piezas musicales: el son de La Negra, El milagro de tus ojos y una diana, a manera de despedida. Pero, a petición del público, tocaron una pieza más, que fue Quisiera saber, de Juan Gabriel, cantada por Diana Hernández.

Las galardonadas, en acción.


Voces de Autlán y Broncos del Norte en la serenata dominical de La Banca


 El domingo 4 de mayo se realizó en el kiosco del jardín Constitución la tercera serenata de la actual temporada, organizada por el grupo cultural La Banca en coordinación con el gobierno municipal. La asistencia fue tan abundante como las de otros domingos y aún un poco más: frente al kiosco, donde los organizadores colocan sillas para comodidad del público, y en las jardineras y bancas de los alrededores, era difícil encontrar un sitio para sentarse. Quizás, unas 150 personas. La serenata, eso sí, comenzó menos puntual que en otras ocasiones, ya sobre las 20:25 horas.

Esta vez, la serenata se dividió en dos partes. La primera fue un desfile de cantantes de la región que durante la semana previa tomaron una clase magistral de perfeccionamiento con el profesor Guillermo Armada, organizada por la dirección de Cultura, y que en esta velada mostraron sus avances. Cada uno de ellos interpretó una canción, ya sea con acompañamiento instrumental o con pista, previa presentación del profesor Armada, quien explicaba algunas particularidades de su voz o de su manera de cantar, así como de los avances que había logrado en la semana. Guillermo Armada también hizo la introducción a este concierto, donde explicó que esta fue su primera estancia en Autlán, lugar que le agradó a pesar del calor, y donde atendió a 50 alumnos, todos cantantes con experiencia en distintos géneros, a los que espera haberles aportado algo para el desarrollo de su profesión. La presentación de los cantantes fue en el siguiente orden:

Arturo Jiménez cantó Cómo fue, con guitarra.

Martín García de Alba, con pista musical, cantó Sombras.

Eduardo Pérez, cuya voz de bajo profundo, a decir del maestro Armada, es difícil de encontrar, cantó un fragmento de Quiero perderme contigo, de José José, de la que explicó que es un intento de explorar géneros distintos al que generalmente cultiva, que es la ópera. A Eduardo lo hemos visto también cantando con el grupo de teatro del Centro de Actividades Artísticas, Educativas y Profesionales de El Grullo.

Grecia Mardueño, a quien el maestro presentó como fan del k-pop, cantó Si una vez, de Selena, con pista.

Andrés Herrera se acompañó de una guitarra para cantar Para empezar, de Leonel García.

Mayra González se ayudó de una pista musical para cantar La borrachita, de Tata Nacho, haciendo gala de una notable técnica vocal.

Martín Rivera, quien dirige el Centro Cultural Cuicacalli, cantó una composición propia, titulada La de perder, con acompañamiento de guitarra. Dedicó esta interpretación a su familia.

Sandra Torres cantó Grítenme piedras del campo, con pista musical.

Iris Michel fue una de las cantantes más aplaudidas, por su interpretación de En cambio no, de Laura Pausini, también con pista.

Esdras López, director de Cultura del gobierno municipal, cantó Así es mi música, de Francisco Céspedes, con pista.

Para cerrar la primera parte de la serenata, presenciamos el regreso a los escenarios del trovador Emmanuel Velázquez, luego del lamentable accidente que sufrió en julio de 2023. Él cantó Sin tu latido, de Luis Eduardo Aute, acompañado de su guitarra, como tantas veces lo vimos en fiestas y eventos culturales en Autlán. Poco a poco va recuperando sus facultades vocales y seguramente pronto volverá en plenitud.

Los Broncos del Norte.


La segunda parte de la serenata comenzó ya sobre las 21:30 horas y estuvo a cargo del grupo Los Broncos del Norte, el principal exponente del género norteño en Autlán y la región, que dio un concierto de poco menos de una hora.

viernes, 9 de mayo de 2025

Coloquio “500 años de historia escrita en el Suroeste de Jalisco” en el Museo Regional

Durante la ponencia de Rodrigo López Sevilla.

 El martes 4 de mayo de 1525 fue un día importante para la historia de Autlán. Ese día, acaso estando en plena producción los órganos pitayeros de Chiquihuitlán y en un entorno que cabe imaginar más arbolado y fresco, se redactó el primer documento en esta ciudad: el acta de la visita de Francisco de Vargas, la primera descripción de Autlán, cuya visita formaba parte de la expedición de descubrimiento que ordenó el conquistador Hernán Cortés hacia el norte de Colima. El pasado domingo se cumplieron 500 años de este acontecimiento y en Autlán no pasó desapercibido (lamentablemente, no podemos decir lo mismo de otras instancias, estatales y universitarias).

Para conmemorar este aniversario, en Autlán se llevó a cabo un coloquio de historia regional titulado “500 años de historia escrita en el Suroeste de Jalisco” y organizado por el gobierno municipal, el Museo y Centro Regional de las Artes y el cronista municipal. El coloquio formó parte, además, de las celebraciones por el 13 aniversario de la apertura del Museo, que se cumplen precisamente el 4 de mayo. Con la asistencia de unas 60 personas, el coloquio comenzó a las 11:17 horas.

Entre los asistentes estuvieron las regidoras del Ayuntamiento de Autlán Myriam Luján Espinoza, Yéssica Patricia Limón Soltero y Sarahí Viridiana Rodríguez Córdoba, la regidora de El Grullo Giovana Villalvazo Palacios, Rosaura Yazmín Sánchez Jiménez, directora del Bachillerato Tecnológico de Autlán; Marco Vinicio Rodríguez Quintero, funcionario de LICONSA; Griselda Álvarez Navarro, del Grupo Cultural Autlense; Nabor de Niz Domínguez, coordinador honorario vitalicio del Capítulo Costa Sur de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco; Elia Guadalupe Macías Vargas, subdirectora regional de Radio Universidad de Guadalajara en Autlán; la arqueóloga Chloe Pomedio, quien tuvo a cargo los trabajos del sitio de Las Urracas; Jesús Guerra, comisariado de bienes patrimoniales de la comunidad indígena de Chiquihuitlán, y Alejandro Rubio Beltrán, gerente de Radio Costa. Es de señalarse la comitiva que asistió al coloquio procedente del Estado de Colima: 15 personas, integrantes de la Asociación de Cronistas de Pueblos y Ciudades del Estado de Colima, de la Sociedad Colimense de Estudios Históricos, incluyendo a su presidente, Noé Guerra Pimentel, y del Club Tierra de Letras.

La actividad abrió con la entonación del Himno Nacional y del Himno a Jalisco por todos los asistentes, con el apoyo de una pista musical. Luego vendría una intervención del cronista de Autlán, Guillermo Tovar Vázquez, para explicar el motivo de la celebración de este coloquio, que expusimos en el primer párrafo de esta entrada, y para presentar a cada uno de los ponentes, de manera breve. La regidora Myriam Luján dio un mensaje en representación del presidente municipal, Gustavo Salvador Robles Martínez, en el que reflexionó sobre el pasado, el presente y el futuro y sobre la importancia de la documentación histórica para preservar la memoria colectiva, a partir de la celebración de los dos aniversarios del 4 de mayo, y cómo el Museo se ha convertido en un centro cultural importante y activo. La regidora inauguró el coloquio a las 11:40 horas.

Luego de que el moderador del coloquio, Esdras López Mundo, explicara las reglas y la dinámica bajo el que se desarrollaría la actividad (15 minutos para cada ponente, preguntas y comentarios del público hasta el final de la última ponencia), comenzaron las exposiciones, en el siguiente orden:

La historiadora Lilia Victoria Oliver Sánchez, autora de varios libros sobre historia de Autlán y ex rectora del Centro Universitario de la Costa Sur, presentó el trabajo La “cibdad” de Autlán en 1525, en el que hace un análisis de ese documento del 4 de mayo en que se describe por primera vez a Autlán. Dijo que este documento tenía una intención de dejar un registro de los posibles tributarios a la Corona, por lo que contabiliza solo el número de hombres casados y no el total de habitantes, pero también anota los productos que aquí se cultivaban (maíz y chile), el hecho de que en Autlán se realizaba un tianguis y que tenía guerra con el pueblo de Milpa, entre otros aspectos de la vida cotidiana, como que obtenían agua de pozos y vestían de fibras de maguey. La ponente enfatizó el aspecto demográfico del pueblo indígena de Autlán a partir de esta descripción y de documentos posteriores: a partir del dato de 4,400 hombres casados que asienta el visitador en 1525 y aplicando el método de Borah, que sugiere multiplicar este número por 4 para obtener el total de habitantes de una comunidad, ella establece que podría haber hace 500 años poco más de 17 mil autlecos, en un cálculo conservador. Para lo que hoy es la Costa de Jalisco y Colima, la doctora Lilia calcula un total de habitantes de alrededor de 350 mil, siendo esta región más populosa que otras más hacia tierra adentro, aunque antes de terminar el siglo la población indígena había descendido en un 99%. Para concluir, la historiadora reflexionó sobre el hecho de que en el documento del 4 de mayo no se menciona a la grana como uno de los productos de Autlán, aunque hay evidencias de que ya se cultivaba, por lo que especula que quizás los caciques decidieron ocultarle al visitador esta información.

El siguiente turno fue para el cronista de El Limón, Gabriel de la Asunción Michel Padilla, quien tituló su ponencia Noticias rivorienses. Tras las huellas históricas de Autlán. Ese título, explicó, se refiere al nombre de la diócesis de Autlán, rivoriense, que fue la manera en que el Vaticano tradujo el nombre del pueblo de Autlán (junto al camino del agua) cuando se erigió la diócesis. En este trabajo, el cronista mencionó una serie de documentos de los siglos XVI y XVII en los que se menciona a Autlán, haciendo posible un seguimiento del desarrollo histórico de este lugar. La primera referencia es del 15 de octubre de 1524, en un informe de Hernán Cortés al rey; la encomienda a Hernán Ruiz de la Peña el 8 de octubre de 1526 y el pleito legal entre Cortés y Nuño Beltrán en 1531, donde se mencionan los descubrimientos de la gente del primero desde Colima. La visita del virrey Antonio de Mendoza en 1541, la fundación del monasterio franciscano en 1543, la visita de fray Alonso Ponce y el juicio en el que los indígenas de Zacapala defendieron sus tierras de las pretensiones de un español para que le fueran mercedadas también fueron incluidos en el trabajo de don Gabriel, quien además citó a la arqueóloga Isabel Kelly en el sentido de que en Autlán ya había actividad mucho antes de la cultura azteca. El ponente cerró su participación con una reflexión sobre la postración a que fueron sometidos los indígenas inmediatamente después de la Conquista, comparándola con los problemas de monocultivo, problemas de salud por el uso de agroquímicos, inseguridad y explotación laboral que padecen los habitantes de la región en la actualidad.

El cronista de Autlán, Guillermo Tovar, presentó el trabajo Chiqihuitlán, último reducto prehispánico del valle de Autlán, que comenzó con una descripción del pueblo de este nombre que se encuentra en el extremo poniente del valle y que es, a un tiempo, agencia municipal de Autlán y núcleo de población de la comunidad indígena y del ejido de Chiquihuitlán. El cronista habló del origen del nombre de este lugar, que significaría lugar donde se hacen chiquihuites o “en el chiquihuite”, en referencia a la topografía de donde está asentado, así como de las características del territorio de la comunidad indígena, que tiene poco menos de 14 mil hectáreas, la mayoría de bosque. Enseguida, mencionó referencias documentales de este lugar, que ya aparece mencionado en 1589, cuando el cacique Francisco Melchor vende unas tierras en este lugar al español Antonio de Aguayo. Las referencias documentales se suceden en los siguientes siglos, en descripciones anónimas del valle de Autlán y en estadísticas de los primeros años del México independiente, siempre con el nombre de Chiquihuitlán. El trabajo también incluye menciones de los vestigios prehispánicos que se hayan en Chiquihuitlán, desde los típicos “monos” que los comuneros han encontrado a flor de tierra en sitios de cultivo y que resguardan celosamente, hasta petroglifos que han sido estudiados por arqueólogos (estudiados, no solo visitados superficialmente) y que han sido tema de publicaciones en revistas arbitradas. De esa herencia indígena queda poco, apenas algunas tradiciones como la visita de la virgen de la Concepción del pueblo de Ixtlahuacán, en Unión de Tula, que se remonta a más de un siglo. Otras tradiciones, como danzas de conquista, se han perdido recientemente.

El mismo cronista autlense leyó el trabajo Ixtlahuacán de Santiago, de prehispánico a colonizado, que envió la cronista de Unión de Tula, María Cristina Ruiz Santana, ante la imposibilidad de presentarse al coloquio. Se trata de un trabajo sobre la historia de este pueblo, donde tiene su origen el de Unión de Tula, que es uno de los que fueron descritos por la expedición cortesiana de 1525: la autora habla de la historia y desarrollo de Ixtlahuacán, su papel dentro de la red de poblaciones indígenas de la región y los cambios que en él se operaron a partir de la Conquista.

El colimense Abelardo Ahumada González, de la Asociación de Cronistas de Pueblos y Ciudades del Estado de Colima, presentó Las visitaciones de Gonzalo Sandoval y Diego de Coria, exposición que parte de la pregunta de cómo se enteró Hernán Cortés de la existencia de los pueblos al norte de Colima. La relación que le hace el cazonci sobre su guerra con el reino de Colima, que le impide el acceso al mar a los tarascos, es una primera referencia que tiene el conquistador de esta costa, cuya búsqueda emprende enseguida. El ponente explicó, apoyándose en documentos y códices del siglo XVI, cómo fue el proceso en que Cortés dio la orden de una primera visita a Zacatula, donde hoy está el puerto de Lázaro Cárdenas, y la salida a buscar a las amazonas, que los españoles imaginaban en el lugar que los indígenas llamaban Cihuatlán, “lugar de mujeres”. A la conquista de Colima sigue la visita a los pueblos del norte, a partir del 17 de enero de 1525.

El cronista de Villa Purificación, Victoriano Núñez Palomera, expuso Consecuencias de la visita de Francisco Cortés al valle de Espuchimilco, en el que propone la conformación de una historia general de la Costa Sur, que tiene un hilo conductor. Narró la ruta que siguió Francisco Cortés en 1524, desde Cihuatlán a tierra adentro, en la que fue repartiendo encomiendas de las que los beneficiarios no tomaron posesión, puesto que iban solo de paso. Pero el centro de su trabajo, como lo dice su título, fueron los cambios que los pueblos de la Costa sufrieron a partir de esta visita, en su estructura social, en la introducción de un nuevo sistema de valores y en el mestizaje de sus costumbres y economía. En el aspecto demográfico, se operó un descenso notable en la cantidad de habitantes, debida a las enfermedades, la violencia y otros factores. Todo el contexto vital de la región, dijo, se mestizó a partir de este contacto.

La segunda mesa. De izq. a der.: Mirtea Acuña, Rodrigo López, Miguel Gómez, Ignacio Gómez y Carlos Boyzo.


Con esta ponencia terminó el primer turno del coloquio, para dar paso a un receso de unos 20 minutos. La segunda mesa se desarrolló de la siguiente forma:

El vicepresidente de la Asociación de Cronistas Municipales del Estado de Jalisco, Carlos Martín Boyzo Nolasco, presentó el trabajo que llamó Título del pueblo de San Francisco de Autitlán, basado en un documento protocolizado ante el notario Zamora, de Autlán, en 1918, en el que los integrantes de la comunidad indígena de Autlán hacen una descripción detallada de los linderos y características geográficas de su territorio, como eran en el siglo XVI, mencionando por su nombre los sitios exactos en los que se establecieron las mojoneras que marcaban sus límites, algunos de los cuales, como Neverías, todavía se conservan. El documento fue redactado en los años 60 del siglo XIX y sería un valioso testimonio de la forma en que se comenzó a configurar el moderno pueblo de Autlán, después de la Conquista.

El cronista honorario de El Grullo, Ignacio Gómez Zepeda, habló de las Encomiendas de Ayuquila e Ixtlán, en cuyo trabajo dio la relación de los primeros encomenderos de estos sitios indígenas, ubicados en el actual territorio grullense, y de los posteriores dueños de esos lugares, convertidos en haciendas. Hizo un énfasis especial en la familia Rivera, que tuvo en propiedad la hacienda de Ayuquila desde el siglo XIX, y de algunos de sus integrantes más destacados, el último de los cuales fue el académico Gregorio Rivera Morán, quien trabajó hasta sus últimos días en la unidad 143 de la Universidad Pedagógica Nacional, en Autlán.

Miguel Gómez Arreola, cronista de Tenamaxtlán, presentó su libro Hacienda de San Gaspar de Colotitlán. Una historia de familia, que publicó en marzo de este año. El libro está dividido en dos partes y la presentación comenzó con la segunda de ellas: el estudio estadístico de Tenamaxtlán que hizo José María Covarrubias en 1821, una relación pormenorizada de los recursos, población, flora, fauna y geografía de este pueblo y sus alrededores, al que el autor compara con los trabajos de Alejandro de Humboldt. La primera parte del libro es una historia de la hacienda de Colotitlán desde que fue adquirida por don Francisco Covarrubias, sayulense, en 1785, en cuyos documentos de compra venta y de otros procesos legales, se puede seguir el desarrollo de este lugar, que ahora es una delegación municipal de Tenamaxtlán.

Las últimas dos ponencias también fueron de representantes de la Asociación de Cronistas colimense:

Rodrigo López Sevilla, de Manzanillo, presentó Cartografías históricas de la Costa de Jalisco y Colima, en el que explicó las primeras navegaciones por la Mar del Sur, con el objetivo de conocer las costas y sus recursos. Mostró algunos mapas históricos, con una explicación de lo que representan, más allá de lo visible a simple vista: uno de 1500, con la primera representación del continente americano, otro de 1535 en el que se establece la línea divisoria entre las posesiones españolas y portuguesas, según el Tratado de Tordesillas, con una representación de las costas que hoy son jaliscienses y colimenses; los puertos de Santiago y de Colima en 1541 y un detalle del mapamundi de Caboto de 1544, donde ya aparecen lugares de nuestras costas; la famosa “pintura” de 1550, con Autlán, Purificación, Cuzalapa y otros lugares de la región, entre muchos otros. De algunos, el ponente resaltó detalles curiosos, como el dibujo de los volcanes de Colima o de las míticas Siete Ciudades de Cíbola.

La cronista de Tecomán, Mirtea Elizabeth Acuña Cepeda, cerró el coloquio con la ponencia Permanencia del español del siglo XVI en regiones de Jalisco y Colima, donde habló de las diferencias en el idioma español en las regiones del país, cuyos regionalismos se desarrollaron a partir del español que hablaban los conquistadores, añadiendo palabras de las culturas indígenas de cada zona y de otras influencias. La ponente mencionó algunos ejemplos de palabras y expresiones usadas en la región que tienen su origen en el siglo XVI, de las que algunas son comunes para toda la región y otras son más localizadas.

Al terminar el coloquio se realizó la entrega de constancias y un presente a los expositores, para pasar enseguida a tomar la comida que brindaron los organizadores, concluyendo la convivencia ya cerca de las 16:00 horas.



martes, 6 de mayo de 2025

Danzas orientales y poesía de la tierra en la segunda jornada de festejos por el 13 aniversario del Museo

 La noche del sábado 3 de mayo, en el salón de usos múltiples del Museo y Centro Regional de las Artes se llevó a cabo la segunda jornada de actividades del programa de festejos por el aniversario 13 de ese centro cultural. Con la asistencia de unas 35 personas, la velada comenzó a las 19:10 horas.

Gress Hernández.


El primer momento de esta jornada fue la actuación de la bailarina Gress Hernández, quien presentó una serie de danzas orientales, de lugares como India, Egipto y Rajastán, así como de pueblos sin un territorio reconocido, como los palestinos y los gitanos. Antes de cada ejecución, el maestro de ceremonias leía un breve texto con la explicación de los movimientos, el sentido y los momentos en que se baila cada una de las danzas que mostró Gress, lo que nos ayudó a formarnos una idea más definida de las manifestaciones culturales y la vida cotidiana de las naciones que consideramos exóticas y de las que, muchas veces, tenemos una idea muy superficial y distorsionada. “Exotizada”, es el término que se usó en uno de estos textos, proporcionados por la misma Gress. Esta actuación también tuvo, al final, una intención de denuncia, con la lectura del poema La niña/El grito, del palestino Mahmud Darwish, y la canción Nací en Palestina, de Emel Mathlouthi, con cuyo baile cerró su intervención Gress Hernández, cuya actuación fue de muy buena calidad, con un vestuario y accesorios adecuados para cada uno de los números.

David Herros.


Ya sobre las 19:45 horas comenzó la presentación del libro Sobre la marcha, del poeta autlense David Herros, que incluyó un par de números musicales, comentarios de personas que conocieron previamente esta obra y la lectura de algunos de los poemas que lo componen. La presentación comenzó con la interpretación, en flauta dulce y con el apoyo de una pista musical, de la pieza Torna a Sorrento, por Esdras López Mundo. Esto dio paso a la promotora cultural Andrea Reynoso Gutiérrez, quien hizo el primer comentario del libro: dijo que los poemas de Herros cantan a la vida y a la belleza, pero también analizan y critican la realidad. Como una “bitácora del alma” calificó Andrea a Sobre la marcha.

El poeta Rubén Fischer no pudo venir a Autlán, pero envió su comentario sobre el libro en un video que se exhibió en la sala. Además de algunas consideraciones del libro, que también están vertidos en el prólogo, hechura de él mismo y que se titula El amor y la vida, Fischer recomendó a David Herros no dejar de escribir, aunque la crítica no sea favorable. El comentarista destacó la dualidad entre el canto al amor y la denuncia de la violencia y la injusticia dentro del poemario.

Luego de estos comentarios vino un recital de lectura de algunos de los poemas de Sobre la marcha. El autor, que además es un buen declamador, comenzó su intervención agradeciendo por la presentación y comentó algunos detalles del libro, como la pintura que se utilizó para la portada y la contraportada, obra de su nieto, además de describir cómo está organizado el poemario, en tres bloques de distintos temas. Con una notable capacidad de interpretación, el autor declamó los poemas Génesis, el taurino Capote de brega, Renacimiento, acerca de la devastación que deja la desintegración de una familia; El amor, el poema erótico Amanecer y, para concluir, el añorante Mi plaza, en el que canta a la tradición taurina de Autlán.

Otros poemas fueron leídos por el cronista Guillermo Tovar Vázquez (Cuarenta y tres, una denuncia del irresuelto caso de los normalistas de Ayotzinapa), el poeta y pintor Raúl Lizaola Corona (Sobre un camino, un poema de la juventud preparatoriana de David Herros que permaneció inédito hasta hoy) y Andrea Reynoso (Los sentidos).

Para cerrar la velada, Esdras López tomó nuevamente la flauta dulce para tocar la canción Chiquitita y dar paso a la convivencia entre los asistentes, que acudieron a hacerse de un ejemplar de Sobre la marcha con la firma del autor.

lunes, 5 de mayo de 2025

Con representación del municipio de Tuxcacuesco, comenzaron los festejos del 13 aniversario del Museo


 La noche del viernes 2 de mayo comenzaron las actividades de celebración del aniversario 13 del Museo y Centro Regional de las Artes de Autlán, con una muestra de la historia y el arte que se hace que se está produciendo en el municipio de Tuxcacuesco. En una sola sesión, que inició a las 19:25 horas, fueron inauguradas dos exposiciones y se presentó un libro, lo que detallaremos más adelante. Asistieron unas 35 personas, entre quienes estuvieron las regidoras de Autlán Myriam Luján y Yéssica Limón, la directora del Bachillerato Tecnológico de Autlán, Yazmín Sánchez; la profesora Griselda Álvarez en representación del patronato del Museo y los artistas plásticos Susana Arreola, Lorena Cisneros, Nelson González, Armida Maldonado, César Gómez, Alfredo Jiménez y Raúl Lizaola y el poeta David Herros. De Tuxcacuesco vinieron los directores de Cultura y de Educación, Jaime Capristo y Alfredo Meza Ramos, respectivamente; las artistas Brenda Guadalupe Vargas Ramírez y Esteher Sandoval Quiñones y el cronista de Apulco, José Guadalupe López Sotomayor.

El primer momento de la velada fue la inauguración de las exposiciones. Antes del simbólico corte de listón, la pintora Brenda Vargas dio un mensaje en el que explicó que ella y Esteher son originarias de otros lugares y avecindadas en Apulco, lugar que tiene como característica el silencio. Dio también una explicación de sus técnicas y estilos favoritos, los temas que prefiere pintar y cómo es su proceso creativo. Entre sus obras podemos encontrar cuadros inspirados en la historia de la región y de la identidad de estos lugares. Brenda también habló del proyecto de la Lotería Rulfiana, que se presentó en 2024 en Apulco y consta de 54 cartas con escenas de la familia de Juan Rulfo y de pasajes de su obra, así como personajes y lugares que aparecen en ella. Estas cartas son cuadros originales pintados por 32 personas de Apulco, de entre 6 y 67 años, que participaron activamente en el proyecto.

Mostrando la Lotería Rulfiana. Brenda Vargas (izq.) y Esteher Sandoval.


Esteher Sandoval, la otra artista que forma parte de la exposición, dijo que comenzó a pintar apenas hace seis años, luego de la muerte de su esposo, como una terapia. Ella también destacó la quietud y el silencio de Apulco, con el canto de las aves como uno de sus atractivos.

En su oportunidad, Alfredo Meza contó la historia de cómo encontró unas cajas con documentos históricos en una oficina, cuando se hizo cargo de la dirección de Educación. Ahí halló alrededor de 8 mil documentos de hasta casi 400 años, entre los que hay verdaderas joyas: un decreto de abolición de la pena de horca por el virrey Venegas, publicidad electoral de Benito Juárez, una copia de imprenta del tratado de Guadalupe Hidalgo, entre otros, todos originales y que, en su momento, fueron remitidos al Ayuntamiento de Tuxcacuesco para los fines oficiales correspondientes.

El cronista de Apulco comentando su libro.


Luego de la inauguración simbólica de las exposiciones, se procedió a la presentación del libro Apulco, pequeño pueblo, una gran historia, del cronista de ese lugar, José Guadalupe López Sotomayor. Luego de que el cronista de Autlán, Guillermo Tovar, leyera el prólogo del libro, que escribió Jesús Díaz Jáuregui, el autor del libro tuvo una intervención en la que habló de la historia de Apulco desde 1885, cuando sus tierras pertenecían a la hacienda de La Guadalupe, en San Gabriel, de don Carlos Vizcaíno y su papel como dueño de la hacienda de Apulco ya como propiedad independiente, el viaje que este personaje (abuelo de Juan Rulfo) hizo a Roma en compañía del sacerdote Severiano Romero y la construcción de la basílica, agregada a la de San Juan de Letrán, en la Ciudad Eterna. Apulco, dijo, ha experimentado un descenso importante en su población, que llegó a ser de 2 mil personas y que ahora no llega a 300, sin embargo, es un pueblo con vitalidad, que reproduce sus tradiciones con intensidad, como las posadas y el novenario a su patrona, la virgen del Refugio. El autor trajo algunos de los últimos ejemplares de su libro, de los que vendió algunos entre los asistentes.

Vista de la exposición de documentos.


La exposición documental fue montada en la esquina noreste del salón de usos múltiples del Museo y está integrada por ocho documentos originales enmarcados en madera y vidrio, en los que podemos advertir la cascada de datos que esta clase de piezas siempre ofrece: vemos firmas de personajes como Nicolás Bravo, Juan Nepomuceno Pérez Rulfo (el padre de Juan) o Félix María Calleja, estilos de redacción oficial de diversas épocas y datos históricos que no aparecen en algún libro. Además, en un caballete se encuentra una carpeta con la copia del tratado de Guadalupe Hidalgo, al alcance de la mano de cualquiera. Para los amantes de los documentos antiguos es una gran noticia tener acceso a esta exposición, aunque también genera dudas sobre el correcto manejo de semejantes tesoros documentales.

La exposición pictórica se compone de los 54 cuadros originales de la Lotería Rulfiana, montados en mamparas. Como ya dijimos, se trata de un proyecto en el que participaron muchas personas, por lo que los estilos y técnicas de cada uno son muy diversos. Es la primera vez que se ve esta obra en Autlán.

El Llano en llamas. Gis pastel y grafito, 2017. Brenda Vargas.


Ángel y noche. Gis pastel y carbón, 2024. Esteher Sandoval.


La exposición también incluye 18 cuadros individuales, cinco de ellos de Brenda Vargas y el resto de Esteher Sandoval. Los de Brenda muestran paisajes que revelan el ambiente rulfiano de Apulco y sus alrededores, con la carga de silencio, soledad y la intensidad del sol haciendo juego con las sombras, propios del ambiente de esa región. Esteher trajo una obra de trazo y manejo del color menos seguro que tiene, sin embargo, una fuerte carga emocional y un profundo sentido filosófico: hay cuadros sobre el purgatorio y las almas que caminan hacia él, junto a otros que invitan al espectador a detenerse a reflexionar sobre la vida y la muerte.

Las exposiciones permanecerán disponibles en el Museo durante todo el mes de mayo, en sus horarios habituales.