jueves, 19 de octubre de 2023
Programa de la XVII Semana Cultural del Bachillerato Tecnológico de Autlán
miércoles, 18 de octubre de 2023
Programa de la XXIX Semana Cultural Universitaria
Programa de la conmemoración del 70 aniversario de la Compañía Minera Autlán
domingo, 8 de octubre de 2023
En el salón Mutualista se vivió el tercer Rockstill Live Fest
Para quienes hemos seguido de
cerca el desarrollo de conciertos de rock en los últimos 15 años, es notorio el
cambio generacional arriba y abajo del escenario. La mayoría de los músicos y
asistentes ronda los 20 años de edad, con pocos años más o menos, y una
dinámica distinta a la de anteriores generaciones: arriba del escenario
aparecen grupos que ofrecen composiciones originales y complementan sus
repertorios con covers, por lo general de bandas de la década de 1990: escuchamos
a lo largo de la noche canciones de Metallica, de Nirvana, de Pearl Jam y de
Muse, entre otras. Pero esas versiones fueron las menos, la mayor parte de lo
que ofrecieron las bandas fueron creaciones propias, complejas, con largos y
variados pasajes instrumentales que no solo sirven para el lucimiento de la
técnica personal sino para amalgamar los sonidos de todos los instrumentos en
un discurso musical.
Abajo del escenario también hay
cambios con respecto a otras (recientes) épocas. La actitud, por lo menos
anoche, fue más bien fría, a excepción de un grupo pequeño que no paró de
brincar en toda la noche, y la venta de bebidas (hubo cerveza artesanal por
parte de Autlantis) fue más bien escasa.
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| Vanilla Creep. |
La primera banda en subir al
escenario fue Vanilla Creep, con una instrumentación de batería, bajo, dos
guitarras y voz, quienes tocaron una mayoría de covers de bandas
noventeras aparentemente dispares, como Metallica y Nirvana.
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| Kortlivad. |
Enseguida fue el turno de
Kortlivad, una banda con un mayor recorrido por los escenarios y un sonido muy
maduro y “macizo”, como fue calificado por alguno de los asistentes. Este grupo
dividió su presentación en dos momentos: uno en el que participaron algunos
integrantes de su primera época, con la que tocaron canciones de las que
interpretaban en esa misma época; la segunda parte fue con la alineación
actual, que tocó piezas propias, como Lamento y aun estrenó dos
novedades: Fuego extinto y Edén.
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| Night Secrets. |
Con el sonido más metalero de la noche, Night Secrets cerró el festival con un concierto de más de una hora, integrado por música propia: oímos canciones ya conocidas, como Extrayendo mis demonios o Caos, pero también el estreno de Autoeutanasia. Como vimos con las bandas anteriores, Kortlivad también hizo algunos cambios en su alineación, intercambiando en algunos pasajes a los músicos que tocaban la batería y una de las guitarras, pero también integrando la potente voz de Isaac Zúñiga en Lay to rest, para redondear un sonido de black metal.
Expuso la doctora Josefina Robles el trabajo Envejecimiento exitoso
La ponente explicó, al iniciar su
ponencia, que existen tres tipos de envejecimiento: el patológico, en el que la
persona no cuenta con autonomía para realizar actividades básicas; el normal,
con pérdida o disminución de algunas funciones del cuerpo pero en la que la
persona todavía realiza sus actividades cotidianas, y el exitoso, definido por
la OMS como el “proceso de fomentar y mantener la capacidad funcional que
permite el bienestar en la vejez”.
La doctora Robles compartió
algunas definiciones de envejecimiento, que coinciden en el deterioro general
del cuerpo en el transcurso del tiempo. Como regla general, dijo, se pierde 1%
de potencialidades y reservas fisiológicas cada año, a partir de los 26 a 30
años de edad, por lo que, a los 80 años, una persona puede haber perdido la
mitad de estas potencialidades y reservas. Los principales retos en la
ancianidad son mantener la autonomía y la necesidad de comprometerse
activamente con la vida.
Inauguró Jorge Ponce su exposición Apariciones
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| Vivir sin vivir en mí. Óleo sobre tela, 2022. |
Una vez cortado el listón, cosa
que ocurrió a la entrada del salón de usos múltiples, los asistentes pasamos a
este lugar a ver la exposición, experiencia que se complementó con la escucha,
como fondo, de una pieza musical compuesta y ejecutada por Martín Rivera, a base
de percusiones y otros instrumentos, presentados aquí mediante una pista grabada,
sobre la que Martin ejecutó una línea vocal. Esta pieza fue compuesta bajo la
inspiración de la obra expuesta en Apariciones. La tercera obra que completó
la velada fue el texto curatorial, escrito por Darinka Rodríguez y que se
imprimió en la mampara que se coloca al ingreso de la sala: con un epígrafe de José
Carlos Becerra sobre la necesidad de expresar lo que hay dentro de la mente
mediante el arte, Darinka ofrece una descripción de la obra de Jorge Ponce como
“una comunión entre las profundidades de su mundo interior y el mundo material”.
Luego de unos minutos en los que,
apagón incluido, estuvimos contemplando y comentando la obra, comenzó en el
mismo salón una mesa de diálogo en la que participaron Darinka Rodríguez, Jorge
Ponce y el director de Cultura municipal, Esdras López Mundo, en la que se habló
de la exposición, de su autor y, en general, del arte y su promoción. Darinka
hizo una semblanza de Jorge Ponce en la que destacó sus principales trabajos en
Autlán, como son el mural colectivo Desde mi tierra y el que ejecutó en
la cafebrería MusAz, sus exposiciones individuales en ese recinto y su
participación en la bienal Atanasio Monroy. Ella describió al artista como “buscador
de conocimiento y autoconocimiento”.
Jorge comenzó su intervención haciendo
un recuerdo de Argelia Zamora, promotora cultural con quien realizó sus
primeras exposiciones individuales. También hizo una descripción de la obra que
expone, a partir las palabras que componen su título; en resumen, las describió
como “obras autobiográficas y experiencias personales”: dijo que captura esos
momentos en que la conciencia se desnuda cuando estamos solos. Para concluir su
mensaje, Jorge Ponce dijo que debemos vivir en el intento de crear mejores
sociedades, con seres más sensibles, sin dejar a un lado la razón. Jorge estuvo
contestando preguntas del público acerca de su obra, su proceso creativo y
sobre el arte en general: habló lo mismo de su etapa azul, que contiene manifestaciones
de una nostalgia activa, positiva, que de sus claroscuros influenciados por Caravaggio,
de la intuición en su obra y del rescate de técnicas pictóricas tradicionales,
aunque adaptadas al contexto histórico actual.
Esdras López, para concluir,
manifestó gusto por que un artista autlense exponga en el Museo.
Apariciones está integrada
por 28 cuadros, la mayoría al óleo sobre diversos soportes, que han sido
realizados en los últimos cuatro años, por lo que proceden de distintas etapas
vitales y creativas. En ellas el pintor plasma emociones y experiencias personales,
íntimas, que ocurren en el interior de su mente: soledad, el momento de transición
entre la vigilia y el sueño, la auto indagación. Hay abundancia en sus cuadros
de aparentes vacíos que sirven de fondo al personaje, colores en contraste,
claroscuros, símbolos como flores y ojos. Aunque en los cuadros de Jorge Ponce
aparecen personajes oníricos, de formas y facciones producto de la imaginación,
el autor es un buen retratista, lo que se demuestra en sus cuadros más
figurativos.
jueves, 5 de octubre de 2023
Autlán participó en el Festival de los Pueblos Nahuas de Jalisco
El festival comenzó poco después
de las 11:00 horas del 3 de octubre, con una rueda de prensa encabezada por el
diputado local José María Martínez Martínez, quien estuvo acompañado por
representantes de los municipios que participaron. Por Autlán estuvo el agente
municipal de Chiquihuitlán, César Medina Casillas. Chiquihuitlán es una
comunidad indígena, cuyos representantes han formado parte de este movimiento
de los nahuas jaliscienses.
Ese mismo día hubo, en el patio
central del Congreso, una exposición y venta de productos de las comunidades
nahuas jaliscienses y una exhibición de algunas de sus manifestaciones
artísticas: estaban anunciados los ballets folclóricos Coa, de Cuautitlán, y
los de los municipios de Villa Purificación y Tuxpan. Este último municipio,
uno de los que han conservado mejor su herencia cultural indígena, presentaría
también danzas de Zonajeros y de los Xayacates Arribeños de Ceñidor Azul;
Cuautitlán llevaría la danza Tonguiches y la Conquista y Zapotitlán la Danza de
los Viejos. Purificación presentaría, además, al mariachi tradicional Los Parientes.
Aparte de esto, habría una exposición gastronómica, de fotografías, de
artesanías y de libros.
El miércoles 4 de octubre a las
11:00 horas en el Museo Histórico del Congreso, el ingeniero Ricardo Fabián
Ortiz, regidor del Ayuntamiento de Tuxpan y agricultor, dio una bien sustentada
conferencia sobre maíces criollos, en la que enfatizó la necesidad de que los
campesinos cultiven este tipo de alimento y defiendan su producción y consumo
sobre el de los maíces industriales. Compartió experiencias en la producción y
comercialización de maíz criollo, en la negociación con empresas transnacionales
y en el intercambio de conocimientos y semillas entre campesinos. Llamó a los
agricultores a asumirse como empresarios y a asumir el reto de hacer que sus
tierras produzcan y les reporten ganancias financieras, con el objetivo de
llegar al bienestar para ellos y sus familias, entendido como el arraigo a su
tierra y poder dedicarse a lo que a ellos les gusta, en contraposición con la
migración a otros lugares o a otros oficios.
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| Francisco Sánchez hablando de Tuxpan. |
Ya sobre las 12:20 horas comenzó
la última actividad de la jornada, un conversatorio entre los cronistas de los
siete municipios participantes. Aunque, en realidad, el conversatorio se redujo
a la presentación de trabajos sobre Tuxpan y Autlán, cuyos cronistas fueron los
únicos que participaron. El primer turno en el uso de la voz fue para Francisco
Sánchez, quien acudió en representación del cronista municipal de Tuxpan, Víctor
Mendoza Sánchez, y leyó un trabajo en el que se explica el origen del pueblo
nahua de Tuxpan; la religión que practicaban antes de la Conquista, con sus manifestaciones,
dioses principales y lugares sagrados; una repaso por su historia y
organización social en barrios, así como las 81 fiestas que celebran a lo largo
del año, sus danzas, vestimenta y comidas tradicionales, todo esto respaldado visualmente con un video sobre algunas de las diferentes danzas de Tuxpan. De esta ponencia pudimos
conocer a mayor profundidad la enorme riqueza cultural de ese municipio y la
variedad de expresiones de ella.
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| Guillermo Tovar. Foto de Francisco Sánchez. |
Enseguida el cronista de Autlán,
Guillermo Tovar Vázquez, expuso el trabajo Algunas generalidades sobre
Chiquihuitlán, que comenzó mostrando una fotografía tomada en esa
comunidad, en la que aparece en primer plano una casa de adobe, visiblemente
antigua, y detrás de ella una construcción moderna en obra negra. Esta fotografía,
dijo, es una imagen que representa bien a Chiquihuitlán, una población antigua
que se está abriendo cada vez más a la modernidad, merced a la apertura de
nuevos caminos. En su trabajo describió el medio geográfico y la figura legal
de la comunidad indígena de Chiquihuitlán, que abarca una extensión de casi 14
mil hectáreas, la mayor parte asentada en las montañas de la sierra de Cacoma. El
ponente habló también de cómo la cultura indígena en el municipio de Autlán
casi se ha perdido por completo, pero enseguida mostró algunos vestigios que se
conservan en el territorio de Chiquihuitlán, como petrograbados, yacimientos de
figuras de barro y el mismo asentamiento humano, que se encuentra poblado en
aparente desorden, con pequeños grupos de casas desperdigados sobre el terreno,
al parecer como estaba poblado el Autlán prehispánico. Sin embargo, hay
asentamientos modernos a lo largo del camino que comunica a Chiquihuitlán con
Autlán y en la nueva carretera a Purificación.
domingo, 1 de octubre de 2023
El ballet folclórico de la Casa de la Cultura clausuró las Fiestas Patrias 2023
Este ballet, dirigido por
Christian Alan Hernández Sevilla, es uno de los más jóvenes de los varios
grupos de este tipo que existen en Autlán, su historia comenzó en el año 2018
con el nombre de Vive Jalisco. En la actual administración municipal pasó a
formar parte de los talleres artísticos que se ofrecen en la Casa de la
Cultura, convirtiéndose en el ballet municipal y aumentando el número de sus
integrantes, que actualmente alcanza 88 bailarines, con edades que van de los 6
a los 80 años.
La presentación de este 30 de
septiembre estuvo a cargo de los grupos infantil, juvenil y “Experiencias”, este
último integrado por bailarines con años de trayectoria. Cada grupo presentó diferentes
estampas, uniéndose al final para bailar, todos, un par de piezas jaliscienses.
El programa completo de esta presentación
fue como sigue:
Yucatán, por el grupo infantil: Mujeres
que se pintan y Chinito Koy Koy.
Veracruz, por el grupo juvenil: La
morena, La guacamaya y El tilingo lingo.
Sinaloa, por el grupo
Experiencias: Vuela paloma, El pato asado y El gallito.
La negrita cucurumbé, de
Francisco Gabilondo Soler, en una versión de la Sonora Santanera, por el grupo
infantil.
Tamaulipas, con el grupo juvenil:
El caporal, El caballito y El querreque.
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| Tamaulipas. |
Nuevo León, a cargo de los grupos
infantil y Experiencias: Monterrey de mis amores, El Cerro de la Silla y
El guajolote.
Jalisco, con presentaciones de
todos los grupos: La botella y Las abajeñas, con el grupo infantil;
Los machetes, El toro viejo y el huizache, por el juvenil, y El
polvorete y Las alazanas, por el grupo Experiencias. Al final, todos
los bailarines interpretaron el Son de la Negra y el Jarabe Tapatío,
unos sobre el escenario y otros en el espacio entre éste y las sillas.
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| Jalisco. |
jueves, 28 de septiembre de 2023
Ofreció Chiu Yu Chen un concierto de piano en el Museo Regional
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| Chiu Yu Chen al piano. |
Ya desde las 19:00 horas
comenzaron a llegar los primeros asistentes, lo que daba una idea de la
expectación que causó en Autlán la presentación del maestro Chiu. Y no es para
menos, teniendo en cuenta la calidad de interpretación que tiene este pianista,
que los autlenses pudimos conocer el año pasado, durante el Festival Áurea
Corona. Quienes llegamos con algo de tiempo pudimos empaparnos del ambiente
santanesco que en estos días domina el Museo: además de la exposición de
retratos de Carlos Santana que estará ahí todo el mes de septiembre, la música
de fondo que se escuchaba en el sonido local estaba compuesta de piezas clásicas
de este músico, en versiones a la guitarra acústica.
Por fin el maestro Chiu Yu Chen
fue presentado por el maestro de ceremonias, saliendo de inmediato a ocupar el
banco frente al piano Kawai y, sin mayor preámbulo, comenzó con el programa de
su concierto, que tituló Valses, rapsodias y óperas y que incluyó
composiciones de Chopin, Manuel M. Ponce y Ricardo Castro y fragmentos de
algunas óperas. El programa completo fue el siguiente:
Clotilde. Vals elegante op. 4,
de Ricardo Castro.
Vals en Fa mayor op. 34,
de Chopin.
Vals Reveuse op. 19, de
Ricardo Castro.
Vals en La bemol mayor op. 34
no. 1, de Chopin.
Vals en La menor op. 34 no. 1,
de Chopin.
Vals cariñoso, de Ricardo
Castro.
Vals brillante en Mi bemol
mayor op. 18, de Chopin.
Caprice vals op. 1, de Ricardo
Castro.
Miserere de la ópera El trovador,
de Verdi.
La muerte de Isolda,
escena final de la ópera Tristán e Isolda, de Richard Wagner. Fue esta
la interpretación más aplaudida de la noche.
Obertura de la ópera Guillermo
Tell, de Gioachino Rossini.
Rapsodia húngara Rákoczi
marcha, de Ferenc Liszt.
Primera rapsodia mexicana,
de Manuel M. Ponce.
Segunda rapsodia mexicana,
de Manuel M. Ponce.
Al terminar el programa, el
pianista fue ovacionado de pie durante varios minutos, gesto al que
correspondió interpretando una pieza más: la Polonesa op. 53, Heroica,
de Chopin.
Chiu Yu Chen estuvo en Autlán
desde el sábado, tiempo que aprovechó para conocer, bajo la guía del director
de Cultura del municipio, Esdras López Mundo, lugares emblemáticos del pueblo. El
sábado por la tarde, por ejemplo, visitó el convento de las madres adoratrices,
a quienes les dio un pequeño concierto en el órgano eléctrico en el que ellas
estudian música, y la mañana del domingo estuvo en el torneo de ajedrez en el
jardín Hidalgo y visitó el mercado, la parroquia y acompañó a la peregrinación
de los transportistas por la fiesta de la virgen del Rosario. Este miércoles 27
ya estaba en la ciudad de Guanajuato, donde dio el mismo concierto que acabamos
de narrar, pero ahora en el Museo Iconográfico del Quijote.
Torneo de ajedrez de Fiestas Patrias Autlán 2023
Los jugadores disputaron cinco
partidas, contra rivales que resultaban de un sorteo rápido que los monitores
de cada categoría, Joaquín Cuéllar Chagolla en la juvenil y Héctor César Peña
Amaral en la infantil, realizaban al terminar la partida anterior. Según el
resultado de cada partida, los jugadores acumulaban puntos que determinaron a
los tres primeros lugares de cada categoría. El ambiente en el jardín fue
animado y festivo, a la gente que normalmente circula por ahí en una mañana de
domingo y que se detenían un momento a ver lo que estaba ocurriendo, se sumaron
familiares y amigos de los concursantes, apoyando cada uno a su favorito.
Ya cerca de las 13:00 horas, una
vez terminada la quinta partida, fueron declarados los ganadores y se les
entregaron sus premios, de la siguiente forma:
Categoría infantil:
1er lugar: Erwin Said Benítez
Bautista, ganador de un reloj y un ajedrez.
2° lugar: Iván Colmenares Beas,
quien ganó un reloj.
3er lugar: Rodrigo Fernández Aguilar,
quien se llevó un ajedrez.
Categoría juvenil:
1er lugar: Bruno Yael Zamora
Vidrio, ganador de un reloj y 500 pesos.
2° lugar: Juan Manuel Pelayo
Durán, ganador de un ajedrez y 300 pesos.
3er lugar: Jonathan Didí Lara
Lepe, quien ganó un ajedrez y 200 pesos.
The Home River Bioblitz 2023. Ciencia ciudadana en El Coajinque
Para participar en estos
recorridos, con tiempo los colectivos organizadores (Amigos del Coajinque y Vigilando Ríos y Arroyos Costa Sur, en el caso de El Coajinque, con la colaboración de investigadores y del gobierno municipal) convocaron abiertamente a
participar a toda la comunidad de la región. Los requisitos eran muy sencillos:
llevar agua y lonche, ropa y calzado adecuado para una caminata en el campo e
instalar en el celular las aplicaciones iNaturalist y Epicollect, en las que se
cargarían las imágenes que los participantes obtuvieran de la flora, fauna,
hongos y demás formas de vida y de los impactos en las cuencas, como tiraderos
de basura y otros desechos, extracción de material, vertimiento de aguas negras
y otros. En la semana previa a los recorridos, se puso a disposición de todos
una serie de videos de capacitación para el uso de esas aplicaciones y para
saber qué hacer y observar en un río: el tipo y calidad de agua, el estado de
las riberas, los seres vivos…
Nosotros participamos en el
primero de los recorridos, que se realizó en dos secciones del emblemático arroyo
El Coajinque. Los participantes, alrededor de 20, nos reunimos en el jardín de
la colonia Ejidal el sábado 23, de donde partimos poco después de las 7:15
horas, en varios vehículos, hacia la primera sección que visitaríamos: un tramo
del arroyo en su cruce con el libramiento carretero Luis Donaldo Colosio, muy
cerca de colonias como Bugambilias, Parotitas y Valle del Vergel. En este tramo,
que abarcó unos 200 metros hacia cada lado del puente del libramiento, vimos un
ejemplo de lo peor que se puede hallar en el Coajinque: esta sección del arroyo
no lleva agua, a excepción de un enorme encharcamiento de aguas negras aguas
abajo del puente, al parecer procedente de una fuga del drenaje de una de las
colonias vecinas. El olor de esta agua inunda toda la cuenca, dificultando por
momentos la respiración; aunque las riberas están pobladas por plantas como
higuerilla, pastos, algunos ejemplares de mezquite y un añoso ahuilote que,
según nos explicó el experto en botánica José Morales, podría tener entre 80 y
100 años de edad. Las plantas florecen y son visitadas por insectos polinizadores,
a pesar del pésimo estado del agua.
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| Aguas negras en el cauce del Coajinque. |
Aguas arriba del puente ya no se
ven aguas negras pero sí un charco grande con agua turbia, en una cuenca mucho
más ancha de lo que es al pasar el puente. Aquí es notorio el uso del arroyo como
camino, al cruzar por aquí personas a pie o en vehículos de dos ruedas, lo cual
es lógico puesto que de este lado de la carretera es donde se encuentran las
colonias referidas arriba. Otra señal de la cercanía humana es mucho más tangible
y se presenta en forma de botellas de refresco, bolsas y otras basuras que se complementan
con las pintas que pudimos ver bajo el puente y que nos remiten a uno de los
principales problemas de la Humanidad: el amor. Los ruidos de los automóviles
que circulan por el libramiento y los olores del puesto de pajaretes que se
encuentra a orillas del arroyo son otros impactos humanos perceptibles en este
sitio.
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| Grafitti amoroso. |
Aquí, como podemos imaginar, hubo
material abundante para la aplicación Epicollect, dedicada a documentar los impactos
en las riberas. Basura, construcciones, vertido de aguas negras, cambio en el
uso de la ribera son solo algunos de ellos.
Terminamos la poco agradable visita
a este tramo suburbano del Coajinque y subimos de nuevo a los vehículos para
trasladarnos a otro sitio del mismo arroyo, muy cerca de la carretera a
Purificación, poco más arriba de La Casa de Piedra. Imitando, de cierto modo, a
Dante, pasamos del Infierno al Cielo en este viaje, pasando por el Purgatorio
de las colonias del sur de Autlán.
El sitio que visitamos está a
pocos metros de la carretera, aunque es necesario dejar los vehículos a la
orilla del camino para acceder al arroyo caminando. Aún así, es evidente que
hay visitas de personas, a juzgar por las basuras que, también aquí, pudimos
observar a la magnífica sombra de los árboles. En este lugar hay una pequeña
represa de la que salen unas mangueras que sirven para llevar agua a lugares
cercanos, pertenecientes a la comunidad indígena de Chiquihuitlán. A pesar de
estos impactos humanos, la biodiversidad aquí es mucho mayor y, al parecer, se
encuentra en buenas condiciones. Pudimos documentar especies como higuera,
diversos arácnidos, colomos, peces, mariposas y hasta bambú, una especie exótica.
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| Buscando macroinvertebrados. |
Sin embargo, la mejor noticia la
obtuvieron los investigadores que formaban parte del grupo, que buscaron en los
sedimentos de una parte del arroyo, que en esta parte lleva agua todo el año, y
encontraron cangrejos y otros macroinvertebrados, lo que les hizo concluir que esta
sección de la cuenca está medianamente conservada. Ellos también tomaron
mediciones de la calidad del agua, valiéndose de medidores multiparamétricos,
en distintos puntos del cauce.
Para quienes ya conocían esta
sección del arroyo resultó triste encontrar menos agua de la que hay
normalmente a estas alturas del año, debido al mal temporal de lluvias que
hemos tenido en 2023. Sin embargo, es este un sitio de excepcional belleza, la
abundancia de árboles y otras plantas y la presencia del agua y de grandes piedras
conforma un ambiente propio para el descanso y el recogimiento, con la
frescura, el canto de las aguas, de las chicharras y algunas aves que viven
aquí. Por la carretera, tan cercana, todavía circulan pocos vehículos, por lo
que sus ruidos no resultan un problema.
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| Una pileta. |
En todo este recorrido contamos
con las explicaciones de José Morales, Enya Enríquez, Lanci Amapola Duque y David
Escandón, investigadores de distintos temas relacionados con los ríos y
arroyos, por lo que resultó, además de divertido, didáctico.
Los registros que tomamos los
participantes están en proceso de subirse a las aplicaciones, donde serán
analizadas por investigadores de todo el mundo y se formará una base de datos
que permita conocer el estado y la evolución a lo largo de los años de la
cuenca del Coajinque. Participar en este recorrido nos permitió conocer, además,
con mayor profundidad el verdadero valor de este arroyo, fundamental para la
identidad de los autlenses.
lunes, 25 de septiembre de 2023
Fue presentado el libro Un pueblo que canta en el Palacio del Arte
Desde minutos antes de que
comenzara la presentación se reprodujo en el equipo de sonido del recinto una
grabación, realizada en Guadalajara en 1960, del Orfeón de la CROC, que fue
dirigido por el profesor Francisco Espinosa Sánchez, quien también fuera
director del Orfeón Proa. Esta música serviría como una muestra de cómo pudo haber
sonado el Orfeón Proa, ante la falta de una grabación de este grupo autlense.
Luego de un mensaje de bienvenida
por la directora del Palacio del Arte, profesora Armida Briseida Maldonado
Rubio, el profesor Carlos Efrén Rangel hizo algunos comentarios sobre el libro
y sobre la historia del orfeón, a la que calificó como una de las más bizarras
y más bonitas que hay en Autlán. De ella extrajo tres historias paralelas, incluidas
en la historia general del orfeón: primero, la historia del profesor Francisco
Espinosa Sánchez, fundador y director del orfeón, quien estaba encargado de la
administración municipal pero también era músico de formación, de donde extrajo
la reflexión de la complementariedad de las actividades que una persona puede
realizar y que en las escuelas se debería propiciar la formación de personas
más completas, capaces de conjugar actividades científicas, manuales y artísticas.
La segunda historia que resaltó
Carlos Efrén fue la vida cultural en Autlán a mediados del siglo XX, muy intensa
y autogestiva, en la que convivían manifestaciones de la alta cultura con la
música popular, en la que había público para todas ellas. La tercera historia
fue la gira por la ciudad de México del Orfeón Proa, de la que entresacó la
solidaridad entre los autlenses radicados en Autlán y en México para que fuera
posible la gira, consiguiendo los recursos para el viaje y los escenarios donde
el orfeón se presentaría. Carlos cerró su intervención con una reflexión sobre
la utilidad del rescate de historias del pasado: pueden ser inspiración para
formar ciudadanos con amplitud de intereses y ambiciones, pero también para
buscar la autogestión en materia de cultura, llevando las manifestaciones culturales
a los jóvenes. También comentó sobre la necesidad de realizar tareas
aparentemente sencillas (“hacer kermeses y vender tamales”) para lograr
objetivos altos, como lo fue la gira por la ciudad de México.
El siguiente turno en el uso de
la voz fue para el autor del libro, quien compartió la forma en que la historia
del orfeón llegó a su vida. Explicó que uno de sus tíos por línea materna,
Anastasio Vázquez Gómez, fue integrante del orfeón en su adolescencia y las
referencias a este grupo y su gira por la ciudad de México estuvieron siempre
presentes, “como un eco”, en las pláticas familiares, aunque sin profundizar en
la historia completa del grupo. Dijo que en el año 2017, mientras buscaba otra
información, se topó en el Archivo Histórico Municipal con una carpeta de
documentos relacionados con el orfeón, entre los que hay cartas que se intercambiaron
el profesor Espinosa y personajes como Moisés Alatorre o Hernán de Sandozequi,
oficios de invitación para que el orfeón se presentara en diversos municipios
de Jalisco, entre otros. Este hallazgo lo impulsó a investigar la historia del
orfeón, para lo que buscó a algunas de las sobrevivientes del grupo, a quienes
entrevistó en casa de la señora Bertha Orozco, además de indagar en periódicos
y revistas de la época.
Guillermo Tovar dio también un
repaso por la historia del orfeón, que duró apenas tres años, desde su debut en
el Teatro Mutualista en septiembre de 1950 hasta su último concierto, que tuvo
lugar en el Teatro Degollado en diciembre de 1953. Explicó el origen y características
de la personalidad del profesor Espinosa, su interés por la difusión cultural y
la huella que dejó en Autlán, pueblo con el que nunca perdió el vínculo. Sobre el
orfeón, dijo que materializó el lugar común que dice que alguien o algo puso en
alto el nombre de Autlán: explicó que, gracias a las actuaciones de este grupo,
cronistas y críticos de Guadalajara y de México hablaron bien no solo de los
cantantes sino de Autlán.
Los comentarios fueron
enriquecidos por comentarios de los asistentes. El maestro Pedro Rosas compartió
recuerdos de cuando fue integrante, durante su adolescencia, del Orfeón Proa;
el profesor Manuel López Morales recordó sus investigaciones sobre la letra de
la marcha Viva Autlán y otros asistentes hicieron preguntas y comentarios sobre
la historia del orfeón.
El Orfeón Proa fue fundado y dirigido
por Francisco Espinosa Sánchez, a quien el Congreso del Estado envió a Autlán a
encargarse de la administración municipal, luego de que fueran declaradas nulas
las elecciones celebradas en 1948. Este personaje dedicó sus tiempos libres en
Autlán a promover actividades culturales, entre las que estuvo el ensayo y la
preparación de las voces del Orfeón Proa, que estuvo integrado por personas de
todas las edades y clases sociales de Autlán y que llegó a presentarse, gracias
a los contactos con que contaba el profesor Espinosa, en los mejores escenarios
de Jalisco y de México. De la historia de este grupo y de su director es de lo
que trata el libro Un pueblo que canta. Historia del Orfeón Proa.
Concluyó el Taller de Crónica con Sabor Autlense
Las sesiones no tuvieron una
duración muy precisa, pero todas rondaron la hora y media, comenzando a las
16:30 horas. Tuvieron lugar el martes 29 y el jueves 31 de agosto y los martes
5 y 19 de septiembre y fueron eminentemente prácticas: a lo largo de las cuatro
sesiones, pero también en su casa, los participantes en el taller fueron
bordando una crónica bajo el tema general de “Lo que me gusta de vivir en Autlán
o en El Grullo”. Carlos Efrén y Guillermo compartieron con los talleristas
algunos datos, ideas y experiencias para abordar un tema con el fin de escribir
una crónica, como la llamada “engorda” de ideas, el estímulo de los sentidos
del lector a lo largo del texto, el manejo de diversas fuentes para fundamentar
lo que se afirma en la crónica o el manejo de los personajes.
El taller incluyó sesiones en la
Casa Universitaria y una visita al jardín Hidalgo, en la que el cronista
municipal habló de momentos históricos y personajes que han sido protagonistas
en la vida de este sitio, esto con la finalidad de dar elementos a los
talleristas para los trabajos de redacción de su crónica. En la sesión final,
la del 19 de septiembre, tres de los talleristas compartieron el avance de sus
crónicas, tres magníficos textos sobre la vida cotidiana en Autlán y El Grullo
pero también sobre memoria familiar, mudanza y adaptación a un nuevo lugar de
residencia, atmósferas y costumbres ya perdidas.
Patricia Pérez hizo una crónica
titulada Te vas a hacer globera, sobre el cambio en su vida cuando se
mudó a vivir a El Grullo luego de casarse: la rivalidad entre los pueblos, las costumbres
y dinámica social de su pueblo adoptivo, la música, el cooperativismo y el
cambio que todo esto operó en su conciencia sobre el sentido del término “pueblo
globero”. Un argumento en contra de la rivalidad y a favor de la cooperación y
el trabajo conjunto.
Claudia Vargas, con una crónica
titulada Recuerdos de mi infancia, recorrió las calles de Vicente Guerrero
y Guillermo Prieto, describiendo las casas, las familias, el ambiente y las
costumbres del centro de Autlán en la todavía no tan lejana década de 1980,
pero que ya han cambiado radicalmente. Aparecen ahí la casa de la profesora Magdalena
Arias, la soberbia arquitectura de las casas de la calle de Guillermo Prieto,
las fiestas patronales y la estentórea voz del padre Larios, el enorme árbol
que estaba en el jardín Constitución y las travesuras de los zanates que habitaban
en él.
Rubén Figueroa, en su crónica El
nino Félix, recordó el oficio de alfalfero, que desempeñaba su abuelo y que
él vivió de cerca, junto con sus primos, en El Grullo. El autor menciona el
carretón, las mañanas frías en el campo de alfalfa y el reparto de los
entregos, el pan dulce y los juegos en los caminos vecinales, los chapuzones en
el canal y el carácter del nino Félix, para describir de forma entrañable un
oficio ya extinto pero que dejó una huella en toda una generación.
Un concurso gastronómico para celebrar la mexicanidad
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| El tamal ganador. |
Los organizadores dispusieron seis
mesas, de las conocidas como tablones, en los costados norte y sur del kiosco, para
que en ellas se instalaran los 15 concursantes con sus platillos, mientras que
al costado oriente colocaron otras dos mesas, para los cinco integrantes del
jurado. En los alrededores del kiosco también se instalaron puestos donde
alrededor de diez negocios de tamales ofrecieron sus productos a los
asistentes.
Los jueces de este concurso
fueron María Asunción Gutiérrez Zavalza, Javier Alejandro Vargas Maldonado, Eva
Dolores Fregoso Casillas y Rafael Alejandro Montes Zamora, todos ellos
empresarios en el giro de la preparación y venta de alimentos, y Fabiola Borbón
Alvarado, académica del Centro Universitario de la Costa Sur, especializada en
gastronomía. Los concursantes presentaron tamales, digamos, convencionales, de
los que son comunes en Autlán, pero también algunos “exóticos”: hubo quien
presentó un tamal de estilo sinaloense, alguien trajo uno típico de una región del
norte de Veracruz, también vimos (y probamos) un tamal jarocho con hoja santa,
otro de camarones a la diabla… cada concursante participó con un solo platillo,
todos ellos se esmeraron en presentar su preparación lo mejor posible, con
adornos y guarniciones que no solo estimulaban al sentido del gusto y del olfato
sino también al de la vista: salsas y crema que formaban los colores de la
Bandera, un jarrito de atole con una galleta María, hoja santa, simetría casi
perfecta entre el platillo y los cubiertos...
En estricto orden, cada concursante
pasaba a la mesa del jurado a presentar su platillo, mismo que los jueces
probaban y calificaban, mientras que el autor les explicaba el método de
elaboración, los ingredientes utilizados y otros detalles. De este penoso
trabajo de los jueces resultaron las siguientes ganadoras:
Primer lugar: Sandra Anayeli
Flores Álvarez, del barrio del Cerrito, con un tamal jarocho con hoja santa.
Segundo lugar: Flor Adriana Anell
Núñez, de Ahuacapán, con un tamal de frijoles negros.
Tercer lugar: Ofelia Yadira
Aragón Cruz, también de Ahuacapán, con un tamal de camarones.
La mayoría de los concursantes
viven en la cabecera municipal, pero también vinieron a participar habitantes
de Mezquitán, Lagunillas y Ahuacapán.



































