El presidente de Autlán abrió la
sesión con un mensaje de bienvenida y un agradecimiento a Enrique Ibarra, a
quien definió como alguien que ha sabido trabajar en el bien común, fin
fundamental de la política. Recordó cuando este personaje, siendo secretario
general del gobierno de Jalisco, estuvo en Autlán luego del desbordamiento del
arroyo El Cangrejo en septiembre de 2023, que dejó un saldo fatal en El Jalocote
y daños cuantiosos en la infraestructura del municipio, poniendo este hecho
como ejemplo para los funcionarios públicos de cualquier nivel, que deben tener
siempre presente la actitud de servicio.
Luego de la lectura de una semblanza
biográfica y profesional de Enrique Ibarra, el autor del libro hizo una amplia
exposición sobre la vida y la obra de Mariano Otero, iniciando con una
reflexión a partir de la idea de José Ortega y Gasset (“yo soy yo y mis circunstancias”)
aplicada a la figura de Otero, nacido en una familia acaudalada, pero también
ilustrada, y que tuvo que combinar desde muy joven el trabajo y el estudio
debido a haber quedado en la orfandad. Ibarra ofreció una relación pormenorizada
de la vida de Mariano Otero, con datos precisos de los lugares en que estudió,
las personas que lo influyeron y tuvieron alguna relación con él y, sobre todo,
de sus ideas y de la publicación de ellas, deteniéndose en comentar la admiración
que profesaba este personaje a Antonio Alcalde, de quien publicó una biografía
cuando apenas contaba con 20 años de edad. En la conferencia de Enrique Ibarra
no dejaron de aparecer comentarios sobre los aportes de Otero al derecho
mexicano, como el juicio de amparo, y su claridad para ver los problemas que se
le avecinaban a nuestro país con la amenaza de los Estados Unidos pero, sobre
todo, con la división interna. Otero ya advertía, en la década de 1840, sobre los
daños que causarían al país la división partidista y la prevalencia del Poder
Ejecutivo en la vida política.

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